Una guía de destinos en Perú que invita a redescubrir el paisaje desde nuevas perspectivas, con lugares como Millpu, el cañón de Shutjo, Pampachiri, Tinajani, Candarave y la Laguna Rosada en Paracas como opciones para una escapada fuera de lo común. 

Por Ainhoa Calderón 

Entre Puno, Ayacucho, Apurímac, Tacna y Paracas se despliegan escenarios diversos, desde relieves erosionados hasta aguas inesperadas, donde cada territorio marca su propio ritmo de recorrido.

Géiseres de Candarave

En la sierra de Tacna, los géiseres de Candarave revelan un paisaje donde la actividad geotérmica se hace visible a través de emisiones constantes de vapor.

Este entorno de altura se configura por la presencia de minerales y temperaturas elevadas, generando un contraste con la aridez del terreno. La aparición de fumarolas y la sensación térmica construyen una atmósfera particular. 

Valle de Géiseres, Tacna

 

Cañón de Shutjo

Un cañón de paredones verticales donde la erosión ha modelado formaciones rocosas de gran escala, generando un paisaje que se percibe casi escultórico.

Ubicado en la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas, en Junín, este entorno se construye a partir del curso del río Piñascocha y millones de años de transformación geológica.

Cañón de Shutjo, Nor Yauyos Cochas, Junín

 

Aguas turquesas de Millpu

En Ayacucho, una serie de pozas de tonalidades intensas contrasta con el paisaje árido, creando un efecto visual poco habitual en el entorno andino.

Ubicadas en la provincia de Víctor Fajardo, estas formaciones se originan por la mineralización del agua, que define su color característico. El recorrido, entre niveles y caídas de agua, es más contenido y está guiado por la escala del paisaje.

Aguas turquesas de Millpu, Ayacucho

Laguna rosada de Paracas

Aislada en Paracas, una laguna de tonalidad rosada aparece en medio del paisaje desértico, generando un contraste poco habitual en la costa peruana. En un entorno más contenido, su color responde a la presencia de microorganismos y a condiciones específicas del agua, que varían según la luz y el entorno. 

Laguna rosada, Paracas

Bosque de piedras de Pampachiri

El bosque de piedras de Pampachiri presenta un conjunto de formaciones cónicas que se elevan sobre el terreno, como estructuras naturales, configurando un paisaje que remite a una lectura casi arquitectónica.

Ubicado en Apurímac, este conjunto geológico ha sido moldeado por procesos volcánicos y erosión, dando lugar a volúmenes repetitivos que definen el entorno. 

Bosque de piedras de Pampachiri, Apurímac

Cañón de Tinajani

En el altiplano de Puno, el cañón de Tinajani reúne formaciones rocosas de gran escala que emergen sobre el terreno. Producto de la erosión, estas estructuras presentan formas irregulares que marcan el carácter del lugar.

La amplitud del terreno y el silencio del paisaje definen una experiencia donde la escala se vuelve protagonista.

Cañón de Tinajani, Puno

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