Battery Terrill y la Casa Wilkins son las sedes peruanas en Washington D.C. CASAS conversó con el embajador Alfredo Ferrero, quien revela detalles claves sobre estas casonas, cuya riqueza arquitectónica y cultural tiene un valor histórico

Por: Rodrigo Chillitupa Tantas           Fotos: Paula Morrison

Este mes de mayo, el Perú y los Estados Unidos cumplen doscientos años de relaciones bilaterales que se lograron consolidar gracias a la confianza y la cooperación económica. Y dentro de esa hermandad peruana-norteamericana vuelve a cobrar vigencia también la historia de las sedes diplomáticas que nuestro país tiene en Washington D. C.: Battery Terrill y la Casa Wilkins. 

“La Casa Wilkins y Battery Terrill desempeñan un papel central como plataformas de diplomacia pública. No son única mente espacios físicos, sino escenarios donde el Perú se presenta ante el mundo y ante los Estados Unidos en toda su diversidad cultural, gastronómica, artística y económica”, explica el embajador del Perú en Washington, Alfredo Ferrero, en entrevista con CASAS. Cada casona, con una tradición y distintas funciones, representa la identidad peruana en territorio norteamericano.

Battery Terrill, donde vive el embajador peruano designado y se realizan eventos de promoción cultural, se encuentra ubicado en el 3001 de Garrison Street, Noroeste, al límite norte del vecindario conocido como Forest Hills, llamado así por su propietario de fines del siglo XVIII, el general de la Guerra de la Independencia Uriah Forrest.

Una de las ciento sesenta y tres fortificaciones que el expresidente estadounidense Abraham Lincoln ordenó construir en 1862 para defender Washington ante un posible ataque del Ejército Confederado durante la Guerra Civil fue Battery Terrill. Recibió su nombre en honor al general brigadier William R. Terrill, fallecido en la batalla de Perryville, Kentucky, el 8 de octubre de 1862.

Battery Terrill es la residencia del embajador del Perú en Washington D.C.

“Tiene una dimensión simbólica muy especial. Un espacio que en su momento tuvo una función defensiva hoy es un lugar de encuentro, diálogo y cooperación. Representa la evolución de las relaciones internacionales hacia formas más constructivas y colaborativas”, sostiene el embajador Ferrero sobre Battery Terrill.

Los propietarios iniciales de Battery Terrill fueron Charles Tompkins y Lida Tompkins. Ambos le encargaron el diseño de la residencia a Horace Whittier Peaslee, arquitecto y paisajista formado en la Universidad de Cornell, quien optó por el estilo colonial revival para la estructura del lugar. Así se puede notar que en la fachada tiene un entorno boscoso de 25 acres. El garaje fue integrado a la estructura principal, siguiendo las ideas de Peaslee sobre la modernidad y funcionalidad del hogar.

A diferencia de las tradicionales casas georgianas del siglo XVIII, la residencia ofrece vistas hacia un paisaje natural, en lugar de jardines formales frontales que están al este. El interior de Battery Terrill refleja una elegancia sobria –con finos muebles, sillas, cuadros y alfombras– que se convierte en el espacio ideal tanto para la vida familiar como para recepciones sociales. Aunque no se incorporan elementos originales del siglo XVIII, la artesanía en madera en los ambientes de la residencia representa lo mejor del trabajo especializado que había en la década de 1920.

En 1944, el embajador del Perú en los Estados Unidos, Pedro Beltrán, adquirió Battery Terrill como residencia. Y a pesar del tiempo transcurrido, la estructura y los acabados se mantienen intactos y bien preservados.

El interior de Battery Terrill refleja una elegancia sobria, ya que cuenta con unos muebles, sillas, cuadros y alfombras que decoran un espacio propicio para el embajador peruano designado y su familia.

“Se promueve el cuidado de las áreas verdes, el uso responsable de los recursos y la integración de prácticas sostenibles que contribuyan a mantener este espacio como un entorno saludable. Los visitantes de la residencia siempre quedan impresionados, ya es que es una vitrina para el Perú, cada salón tiene un motivo porque encuentran artesanías, pinturas y textiles cusqueños”, detalla el embajador Ferrero.

La casa del Perú

La embajada del Perú en Washington D.C. funciona en la Casa Wilkins, ubicada en el cruce de la Calle 17 con la Avenida Massachusetts entre los óvalos Dupont y Scott. Pertenece al Estado peruano desde 1973.

La propiedad fue adquirida en 1908 por Emily Jane Robinson, viuda de Beriah Wilkins, reconocido congresista estadounidense, originario de Ohio y vinculado al periódico “The Washington Post”. La casa de cuatro plantas fue construida entre 1909 y 1910, bajo el diseño del famoso arquitecto francés Jules Henri de Sibour.

Henri de Sibour se inspiró en la influencia arquitectónica de la Escuela de Bellas Artes de París. Así se tiene que la fachada de la embajada tiene un estilo renacentista italiano, aleros de estilo corintio y guardas interiores de inspiración Tudor y Jacobina, con finos enchapados en roble, e incluye un ascensor enchapado en madera originalmente de la marca Otis.

La Casa Wilkins, ubicada en el cruce de la Calle 17 con la Avenida Massachusetts, es la sede de la embajada de Perú en EE.UU.

Embajador peruano en Estados Unidos, Alfredo Ferrero, habló con CASAS sobre la Casa Wilkins.

 El despacho del embajador del Perú en Washington D.C.

En el segundo piso se encuentra los despachos del embajador y hay salones que albergan piezas de la escuela cusqueña, junto a obras de artistas contemporáneas de origen indígena. Además, se puede visualizar piezas precolombinas como huacos. En el tercer y cuarto piso están las antiguas habitaciones familiares y del personal del servicio doméstico que pasaron a ser oficinas.

“La Casa Wilkins simboliza elegancia, historia y vocación internacional. Que sea nuestra sede en este momento conmemorativo refuerza la idea de una relación madura y consolidada”, menciona el embajador Ferrero.

Antes de que fuera la sede diplomática peruana, en la Casa Wilkins funcionó la Embajada de Australia entre 1946 y 1973. Ahora es el sitio donde el embajador Alfredo Ferrero no solo sostiene importantes reuniones con representantes del gobierno norteamericano, sino que también registra historia, tradición y arte de lo mejor del Perú.

“Battery Terrill y la Casa Wilkins serán ejes articuladores de una programación que incluirá actividades culturales, académicas, de promoción económica, turística y gastronómica. Buscamos que sean puntos de encuentro que reflejen la profundidad histórica de la relación bilateral, pero también su proyección hacia el futuro con Estados Unidos”, finaliza el embajador Ferrero.

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