El 97% del patrimonio del magnate que revolucionó el negocio hotelero, ha quedado en manos de la Fundación Hilton. ¿Se atreverá alguien a contrariar su última voluntad?

Aunque fue su padre, Conrad, el fundador del primer hotel de la cadena que hoy es sinónimo de lujo en 76 países del mundo, y su nieta, Paris, quien a fines de los noventa se convirtió en el miembro más célebre del clan, el apellido Hilton no significaría nada sin las tres décadas de incesante labor de Barron Hilton. Con su muerte, ocurrida el pasado 19 de setiembre, en su casa de Los Ángeles a los 91 años, se cierra un importante capítulo en la historia de una de las familias más poderosas de los Estados Unidos.

Barron Hilton

Barron Hilton recibiendo un homenaje de parte de la Universidad de Houston en 1979. Foto: @hiltoncollege

El magnate y filántropo fue el responsable de la expansión del imperio hotelero en miles de aeropuertos y el creador de míticos casinos en Las Vegas, además de ser uno de los impulsores de la Liga Nacional de Fútbol Americano y la Fundación Hilton, de la que era presidente emérito y cuyo trabajo comprende diferentes áreas, como la asistencia en casos de desastres naturales y la lucha contra el VIH infantil. “La familia Hilton está de luto por la pérdida de un hombre notable”, expresó en un comunicado Steven M. Hilton, hijo de Barron y presidente de la junta directiva de la fundación.

“Mi padre era un esposo amoroso para nuestra madre, Marilyn, un ejemplo maravilloso para sus ocho hijos, un amigo leal y generoso, un empresario visionario, un líder respetado y un deportista apasionado. Vivió una vida de gran aventura y logros excepcionales”, acotó.

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Barron Hilton junto a su esposa, Marilyn, antes de abordar un avión a Houston en 1951.

Desafortunada Paris

A través de su cuenta de Instagram, donde tiene más de once millones de seguidores, Paris Hilton también honró la memoria de su abuelo: “Me entristece profundamente su pérdida. Era una leyenda, un hombre brillante. Estoy muy agradecida de haber tenido un mentor tan increíble”, se lee en la publicación que acompaña con antiguos retratos familiares. Sin embargo, es de conocimiento público que su relación no siempre fue la más cordial, debido al estilo de vida que llevó la modelo y actriz en su juventud.

“Le da vergüenza ver cómo ensucia el apellido de la familia”, reveló en 2006 Jerry Oppenheimer, biógrafo de los Hilton, en el libro “House of Hilton”. Motivado por ello o no, al año siguiente Barron anunció que se uniría al selecto club de empresarios acaudalados que no dejaría la totalidad de su patrimonio a sus herederos, en el que también se encuentran Warren Buffett y Bill Gates. “Mi fortuna asciende a US$2300 millones, y, sea cual sea su valor en el momento que muera, mi intención es donar el 97% a la Fundación Hilton”, precisó en un correo electrónico enviado entonces a la revista “Fortune”.

Ese momento llegó y con su decisión, irónicamente, sigue los pasos de su padre, quien al fallecer, en 1979, donó la totalidad de la riqueza que había amasado a la Iglesia Católica y a su propia fundación. Diez años después, y luego de una intensa disputa legal, Barron logró impugnar el testamento en los tribunales aduciendo que él había expandido la marca y contribuido a enriquecerla.

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Paris y Nicky Hilton en el New York Fashion Week 2019/2020. Foto: @nickyhilton

Ahora su donativo –que asciende a más de US$2900 millones– lo convierte en el mayor benefactor de la organización. Pero ¿qué pasará con sus herederos? El 3% restante de su patrimonio –la nada despreciable suma de US$100 millones– será repartido entre sus ocho hijos, quince nietos –entre ellos Paris y su no menos mediática hermana Nicky– y cuatro bisnietos.