Por tres noches, Amador, el rooftop de moda en Lima le dio la bienvenida al Año del Caballo de Fuego, con coctelería de autor y alta cocina. Todo un deleite sensorial para aquellos que se reunieron y brindaron por este nuevo periodo marcado por energía y dinamismo.

Por: Redacción COSAS | Fotos: Humberto Flores

Amador, el exclusivo rooftop instalado en el corazón de San Isidro tiene acostumbrado a sus clientes a grandes experiencias, y ofrece magníficos tributos a fechas importantes, aquellas que cierran ciclos y abren nuevas puertas. Es por ello que el miércoles 18, jueves 19 y viernes 20 de febrero, Amador se vistió de gala para recibir el Año del Caballo de Fuego, un ciclo asociado a la energía, la fuerza y la renovación. Durante estas tres noches, el ‘loft’ fue cuidadosamente decorado con farolillos, linternas voladoras, lámparas rojas y papiros gigantes.

Ana Paula Ganoza

Edgardo Amesty y Noe Bernacelli

DJ Andrew amenizó la primera parte de la noche.

Desde el ingreso, antes de llegar al quinto piso protagonista de las noches limeñas, los asistentes ya se envolvían en la experiencia. Una maestra del arpa los recibía con tonalidades tradicionales chinas. Y al pasar la puerta principal, se fundía con la música a cargo de DJ Andrew.

Pasos más adelante, los recién llegados debían cumplir con un acto simbólico. Un imponente árbol de los deseos, que destacaba entre de la luz tenue, aguardaba a los asistentes para que estos pudieran colgar de sus ramas papeles con algunas peticiones. Muchos pidieron prosperidad y salud. Los selfies al lado de este arbusto de flores rojas —incandescente como el fuego —no pudieron faltar.

Los comensales de Amador colgaban peticiones en papel en las ramas de este árbol de los deseos.

Bartenders de Amador: Arianna Vílchez y Gonzalo Quiñones

Pierina Constantini cautivó a todos con dominio del arpa

Joanna Boloña y Hernán Siesquen, artista caligrafista.

Hairo Dale y Alexandra Lam

Paola Zapata, Pía Cerdeña y Elena Hidalgo

En otro ambiente, un artista de la caligrafía con tinta negra escribía en pequeños papiros, y en caracteres chinos, el signo y el elemento de los asistentes que querían llevarse un recuerdo esa noche. 

Brindis de fuego

Un Caballo de Fuego representa energía y movimiento. Un brindis es un rito que evoca a la energía propia de los nuevos comienzos. Para estas tres noches la barra ofreció seis cócteles de autor, todo ellos a base de Johnnie Walker Black Label

Nora Sugobono, Joanna y Carla Boloña.

Raúl Lock y Juan Carlos Cevallos

Fernando Contini y Eric Deshaies.

El ‘Caballo de Fuego’ (de whisky Johnnie Walker Black Label, vermouth rosso, Campari, St-Germain y Angostura Bitter), junto con el ‘Oro del Oriente’ (con Johnnie Walker Black Label, mezcal, aguamiel de piña y ginger mix), fueron los cócteles más elegidos. El primero se trataba de un aperitivo muy similar al Negroni; el segundo era un elíxir tropical para subir la temperatura

Freddy Vásquez, jefe de barra de Amador, dice: «Para los cócteles hemos elegido insumos orientales como el jengibre y los mezclamos con insumos peruanos. Se trabajó con un equipo de diez personas para llegar al sabor final». 

Claudia Carhuatanta y Diana Roose

Mariana Sáenz, Javiera Macuada y Lorice Mubarak

Tati Alcántara, Thais Ávalos y Mónica Caro

Alejandra Bedoya, Pili Palacios, Cecilia Valer y Evelyn Wetzell

 

El componente gastronómico estuvo a cargo del reconocido Chifa Chung Tong, que presentó una selección especial para acompañar la celebración y rendir homenaje a la tradición culinaria china. Las opciones de platos recibían el nombre de ‘Ritual’; tres versiones de dim sum: comida cantonesa que consiste en una variedad de pequeños platos, que pueden servirse al vapor, fritos o al horno.

La hora del dragón

A las diez de la noche entró DJ Vaz. Era un anuncio de la noche iba adquirir otro cariz. Pasadas las 10:30 p.m., el salón fue tomado por asalto por artistas que escenificaron la danza del dragón y la del león. Un dragón dorado bordeó y bailó en el lugar. Por su parte, un león blanco hacía de las suyas y era tocado por los asistentes a manera de cábala. Completaban esta comparsa un grupo de músicos que daban alegría y compás con tambores, gongs y platillos. Una fiesta irrepetible. Hasta el próximo año.

 

El dragón de fuego alegró a los asistentes de Amador

El León rugió el cautivó al público en Amador

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