El actor peruano protagoniza “Jugar con fuego”, una producción de Telemundo en la que comparte roles con la venezolana Gaby Espino y el actor puertorriqueño Carlos Ponce, que acaba de ser recibida en Netflix con excelentes cifras alrededor del mundo. Jason nos habla de su éxito en el extranjero, de por qué no se siente encerrado en el papel del eterno galán y de su controversial participación en la campaña del No a la Revocatoria.

Por María Alejandra López Fotos Pico Behr

Los paisajes de Armenia en el Eje Cafetero, una de las regiones geográficas más importantes de Colombia, conformaron el escenario en el que Jason Day grabó la serie más trascendental de su carrera como actor, la cual parece alzar el vuelo a sus 32 años.

La serie (que vendría a ser la versión en español de la producción brasileña “Amores Roubados”) no ha pasado desapercibida en ningún lado, al punto de que, por su alto contenido erótico, YouTube ha censurado todos los trailers que los productores y la propia Telemundo han intentado subir a la plataforma de videos.

En “Jugar con fuego”, Jason interpreta a Fabrizio, un joven mexicano que llega a la comunidad cafetera para seducir a tres mujeres relacionadas entre sí: Camila (Gaby Espino), Martina (en la piel de la famosa actriz colombiana Margarita Rosa de Francisco) y Andrea (Laura Perico). Durante una conversación con Agencia EFE, los actores reconocieron que la grabación fue todo un desafío para ellos debido a las escenas íntimas de la trama.

El actor peruano no ha sido ajeno a las escenas más sugerentes de la producción. De hecho, Jason viene conquistando a los televidentes con el protagónico del galán seductor. Inevitablemente, todos los ojos están puestos en él…

En la ficción, Jason Day se envuelve en un círculo amoroso con las actrices Margarita Rosa de Francisco, Laura Perico y Gaby Espino.

En la serie protagonizas bastantes escenas ‘hot’. ¿Consideras que este es el rol más difícil que te ha tocado interpretar?

Más que difícil, este rol ha sido uno de los regalos más grandes de mi vida. Pocas veces me he sentido tan actor como en esta oportunidad.

“Jugar con fuego” es tu primer trabajo para Telemundo. ¿Cómo se dio este reto en el extranjero?

Llevo algunos años entrenando, aprendiendo y trabajando en distintos países, pero nunca me había encontrado con algo como “Jugar con fuego”. Es una serie producida por Telemundo Global Studios, Rede Globo y Netflix. En otras palabras, es el encuentro de tres titanes. Y que yo esté participando en esta historia no deja de sorprenderme. Viví un riguroso proceso de casting: buscaron al actor por más de ocho meses en toda Hispanoamérica. Se podría decir que tuve mucha suerte.

La serie se acaba de estrenar en Netflix. ¿Qué comentarios has recibido?

Hace pocos días, me reuní con los ejecutivos de Telemundo y me dijeron que están tan sorprendidos como yo del impacto que está teniendo la serie; no solo en nuestra región, sino también en países como la India, Turquía, Marruecos, Italia y Holanda. El mundo ha cambiado mucho… ¿Quién diría que un actor peruano en el Eje Cafetero acabaría contando una historia que conectaría desde lo más hondo con una mujer en Mumbai?

Interpretas a un hombre atractivo y sensual que irrumpe en la vida de tres mujeres. ¿En algún momento te has sentido encerrado en el papel del eterno galán?

Nunca me he sentido ni me siento encerrado en algo. Cada día estoy más dispuesto a explorar lo que haga falta para servir a una historia y a mis personajes. Soy un actor muy técnico y hago grandes esfuerzos por perseguir, con la mayor audacia posible, personajes, historias y directores que me resulten estimulantes.

En una entrevista con un medio local, revelaste que sueles ser muy “jodido” con tus contratos de trabajo y los guiones. ¿Aún sigues siendo así cuando te sumas a una producción?

Como cualquier profesional, soy cada vez más exigente con las condiciones de mi trabajo. Lo mío no tiene que ver con un conjunto de engreimientos o delirios, sino con la toma de conciencia de que, para hacer un buen trabajo, necesito una serie de herramientas y condiciones específicas. Aplica tanto para mí como actor como para el director de fotografía o el diseñador de producción. Y el guion es, desde luego, el punto de origen de todo lo que hacemos. Sin un buen guion, ¡ni Isabelle Huppert puede hacer un papel interesante!

¿Cómo has vivido tu experiencia grabando en el Eje Cafetero?

El Eje Cafetero ha quedado grabado en mí como uno más de los tatuajes que llevo en el cuerpo. Lo más fascinante ha sido esa geografía: hermosa, salvaje y compleja, en contraste con la delicadeza del grano de café. Utilicé la planta del café y todo el universo que la rodea como metáfora constante para construir mi personaje y aportar a la historia. Y no puedo dejar de mencionar el profesionalismo del equipo colombiano, que pudo superar condiciones difíciles y poner el alma para lograr lo que el equipo se había propuesto.

Hace unas semanas, los nombres de los artistas que apoyaron el No a la Revocatoria salieron a la luz, junto con las denuncias a la exalcaldesa Susana Villarán. En retrospectiva, ¿te arrepientes de haber apoyado esa causa?

Nunca aparecí en spots de televisión ni en paneles publicitarios, pues mi participación era la de un ciudadano preocupado por lo que parecía ser una usurpación del poder disfrazada de un proceso democrático. Ahora me remito a lo que publiqué en cuanto me enteré de que había dinero de constructoras en esa campaña: lo lamento. Especialmente por las personas que creían que había otras maneras de hacer política. No me arrepiento de haber hecho todo lo posible por, desde mis valores y convicciones, defender mi ciudad. Eso sí: si hubiera sabido que había millones de dólares de empresas en la campaña, no habría puesto ese esfuerzo ni habría donado dinero en cenas de recaudación. Sin embargo, jamás hubiera preferido votar por el “Sí” que por el “No”.

Jason Day tiene más de 300 mil seguidores en Twitter, red social en la que suele compartir sus opiniones políticas y sociales.

Tu faceta como activista social es muy conocida. Actualmente, ¿continúas expresando tus opiniones políticas sin tapujos o prefieres enfocarte en la actuación?

Estoy viviendo un momento muy importante en mi carrera. Creo que la mejor manera de aportar al país es y será desde mi compromiso con la actuación: dejando en alto el nombre del Perú, y trabajando con esfuerzo y amor por lo que hago. No tengo mucho que decir en estos días, pero sí tengo mucho por hacer.

Llevas varios años trabajando en el extranjero. ¿Has pensado regresar al Perú?

Trabajo en donde encuentro una oportunidad para mí. Con suerte y en un futuro próximo, aparecerá un personaje, una historia y un director con las condiciones adecuadas para volver a trabajar en mi país. Me gustaría mucho.

El año pasado presentaste un cortometraje en el Short Film Corner de Cannes. ¿Tienes en mente otros proyectos como director?

Estoy en medio del largo proceso de adaptar el cortometraje que llevé a Cannes a un filme al que le tengo mucha fe. La escritura de un guion es un trabajo que requiere de un tratamiento quirúrgico de la palabra, las imágenes, las intenciones y el subtexto. Lo estoy haciendo en colaboración con un escritor argentino, que ha sabido interpretar el tono peculiar de la historia original. No sé cuándo, pero confío en que ambos tendremos una historia que contar en el cine.

El año pasado, el actor presentó su primer cortometraje en el Short Film Corner de Cannes.

En una entrevista para “People en Español”, cuentas que siempre quisiste escribir un libro. ¿Qué temas te gustaría tratar en una publicación sobre tu vida?

Dudo que mi vida dé para publicarse en un libro, pero le tengo un alto respeto al libro escrito y publicado. La experiencia que más me moviliza es leer, y fantaseo con la idea de publicar un texto propio. Pero no es más que eso, una fantasía…

¿Dónde te ves de aquí a diez años?

Con el paso del tiempo, veo menos hacia el futuro y me concentro más detenidamente en el presente. Andar pensando en el futuro y en el pasado puede activar ansiedades que acaban distrayéndonos de la posibilidad de estar en el aquí y ahora. Debemos resolver lo que hace falta resolver para dar el siguiente paso con solidez, humildad y gratitud.