En estas semanas, seremos testigos de la primera participación de una delegación peruana de deportistas ecuestres en la historia de los Juegos Panamericanos. Conversamos con algunos de ellos sobre este histórico desafío.

Por Vania Dale / Fotos de Alex Bryce

Con la designación de Lima como sede de los Juegos Panamericanos, no hay duda de que 2019 representa un año importantísimo para el desarrollo del deporte peruano. Uno de los factores que simbolizan ese crecimiento es nuestra participación –la primera en la historia de los Panamericanos– en el deporte ecuestre, una serie de hermosas disciplinas que se remonta a hace más de dos mil años, en que hombres y mujeres se miden sin distinción a bordo de sus caballos.

Las pruebas de deporte ecuestre se llevarán a cabo entre el 25 de julio y el 9 de agosto, en sus tres disciplinas, y reunirán a los mejores 48 jinetes del continente, quienes competirán en Adiestramiento, entre el 25 y el 31 de julio; Prueba Completa, entre el 2 y el 4 de agosto; y Salto Ecuestre, entre el 6 y el 9 de agosto. Los deportistas se jugarán su pase a los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

Diego Farje, de 26 años, participará de la disciplina de Prueba Completa, la más exigente del deporte ecuestre.

A pesar de sus diferentes acercamientos a los deportes ecuestres, a las realidades e historias divergentes de cada uno, incluso a su procedencia y edad, Marcelino Cárdenas, Kerstin Rojas, Monika von Wedemeyer, Daniela Carranza y Diego Farje comparten dos cosas: entrenan en el mismo recinto, el Club Ecuestre Huachipa, y estos son sus primeros Juegos Panamericanos. Lo cual implica una tercerca cosa en común: la emoción que les despierta.

El adiestramiento: un asunto de conexión

Daniela Carranza, por ejemplo, tiene solo 20 años, pero practica equitación desde los 6. “Todo comenzó en Máncora, cuando me subí a un caballo en la playa y, desde entonces, no me volví a bajar”, cuenta la amazona, que empezó haciendo Salto, pero que finalmente se decantó por Adiestramiento, debido a su aversión a la velocidad. Competirá a la monta de Cocu, una yegua que llegó a ella siendo “muy desconfiada y temerosa”, pero con quien hoy en día tiene “una relación muy linda”.

La joven amazona entrena seis días a la semana para prepararse para los Panamericanos, que representan, como ella misma dice, el comienzo de su trayectoria como deportista.

Daniela Carranza tiene solo 20 años, pero practica equitación desde los 6.

Monika von Wedemeyer también nos representará en la disciplina de Adiestramiento. Aunque nació en Alemania, vive en el Perú desde hace 26 años, pues se casó con un arequipeño. Recuerda los Juegos Bolivarianos de Lima 2013 como el evento deportivo más importante de su carrera: se llevó la medalla de plata por equipos. “Poder lograr una medalla por el Perú me llenó de orgullo”, afirma.

Al igual que Daniela, entrena seis días a la semana con sus dos caballos, Sensa Dubio y Briar’s Boy. Sin embargo, Sensa Dubio, su “gran amigo” y con quien compite desde hace siete años, no podrá participar de los Juegos junto a ella debido a una lesión; por eso, lo hará a la monta de Briar’s Boy, el caballo que tiene desde hace diez meses y al que describe como “muy lindo y con carácter”. “Estamos amistándonos cada día más. Es un proceso que no se logra de un momento a otro, es algo que tiene que crecer”, reflexiona la amazona sobre la relación del binomio ecuestre.

Monika von Wedemeyer nació en Alemania, pero vive en el Perú desde hace 26 años. Se llevó la medalla de plata por equipos en los Juegos Bolivarianos de Lima 2013. “Poder lograr una medalla por el Perú
me llenó de orgullo”, afirma.

Desde hace un tiempo, Monika trabaja de la mano de la colombiana Kerstin Rojas, otra de las amazonas que se suma a la delegación peruana de Adiestramiento en los Panamericanos. “Cuando vi que mis resultados en las pruebas de nivel para habilitarse para los Panamericanos eran más elevados que la nota mínima requerida, tomé la decisión de nacionalizarme para poder competir por el Perú”, cuenta Kerstin, quien lleva cuatro años viviendo en el país junto a su esposo y sus tres hijos. Su entrenamiento en la etapa previa a los Panamericanos consiste en “perfeccionar la ejecución de cada ejercicio reglamentario” y en preparar “una rutina para la prueba musical que se monta el último día”.

La colombiana Kerstin Rojas tomó la decisión de nacionalizarse para poder competir por el Perú. Lleva cuatro años viviendo en el país junto a su esposo y sus tres hijos.

Sean peruanos de nacimiento o de “adopción”, no hay duda de que estos jinetes harán todo lo que esté en sus manos (y en sus riendas) para dejar el nombre del Perú en lo más alto del podio.