La Filarmónica de Berlín. Historia y glorias de la orquesta más sofisticada del mundo, desde von Bülow hasta Karajan y Petrenko. ¿Cómo podemos acceder a ella gratis en tiempos de pandemia?

Por: Augusto Ferrero Costa, abogado socio fundador del Estudio Ferrero. Magistrado del Tribunal Constitucional.

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Hace seis meses recibí un correo de la   por el cual me ofrecían el nuevo disco que habían editado de la novena sinfonía de Beethoven con Kirill Petrenko, ruso, de 48 años, recientemente nombrado director para el cargo. Para recibirlo y poder disfrutar de la versión, tenía que suscribirme en 24 horas con la tarifa de 120 euros anuales para poder participar del programa que permite ver en televisión un conjunto de conciertos, películas y entrevistas con relación a la orquesta. Me aboné consciente que contraía la obligación de estudiar el programa, y lo más difícil, cómo manejarlo.

Este es el resultado. La Orquesta Filarmónica de Berlín se formó en 1882 con Hans von Bülow como director, quien compartió con Wagner y perdió después a Cósima Liszt como esposa. Entre directores invitados destacaron Brahms, Tchaikovski y Grieg dirigiendo sus propias obras. Después vino Arthur Nikisch, quien fue director 27 años. A su muerte fue director Wilhelm Furtwängler, intérprete predilecto para mi generación, cuya tumba he visitado en el cementerio de Heidelberg. También fue director Sergio Celibidache, rumano, quien estuvo en el Perú, donde dirigió a nuestra egregia pianista Teresa Quesada. Más adelante le tocó asumir la dirección a Herbert von Karajan, el que la ejerció por el período más largo de 34 años.

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En 1989, fue congregado a la dirección el músico italiano Claudio Abbado, quien llevó en parte la impronta de Arturo Toscanini, lo que se advierte en la velocidad con que dirige las sinfonías de Beethoven, lo cual hizo en Roma a principios del 2001 como están grabadan en el programa. Razones de salud lo apartaron, aunque regresó en el mismo año para dirigir en la Philarmonie de Berlín el réquiem de Verdi con Angela Gheorghiu, Daniela Barcellona, Roberto Alagna y Julián Konstantinov, en interpretación sobrecogedora y extraordinaria. En su sustitución fue elegido Simon Rattle de Inglaterra, quien ha hecho una campaña de difusión profusa. Vino al Perú el año pasado y tuvo dos presentaciones soberbias en el Gran Teatro Nacional con la Orquesta Sinfónica de Londres.

La Orquesta Filarmónica de Berlín en digital

Entrando al programa de la orquesta que se ve en televisión, en relación a los directores citados, existe una sola película de la era Furtwängler, en la cual  se ve el final de la novena sinfonía de Beethoven ante los jerarcas del nazismo de entonces.

Respecto a von Karajan, cuya tumba también visité en Salzburgo, hay de él conciertos, entre ellos, algunos históricos. Hay una diferencia entre los directores. La principal es la que algunos dirigen con partitura y otros sin ella, entre los que destacan Abbado y Dudamel.

Pero von Karajan tenía un tercer estilo que se observa en todos sus conciertos: dirige con los ojos cerrados. Este  efecto produce al público un efecto desconcertante, divino. La música parece desprenderse de sus entrañas. Curiosamente, en una sola obra abre los ojos -siempre sin partitura- cuando dirige la misa solemne de Beethoven. Sin duda, es una obra muy difícil. Furtwängler dejó de dirigirla pues se sentía incapaz de obtener un resultado que hiciera justicia al mensaje y a la grandeza de la que consideraba la mejor obra del genio de Bonn.

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Otra primicia de von Karajan en el programa señalado. Presentan una Quinta de Beethoven dirigida por el Maestro en 1972, y ponderándola, en la presentación se lee: “¡Pueden tirar a la basura sus primeras cien Quintas!”, expresión que solía decir Karajan a sus colegas por las enormes dificultades de esta sinfonía. Esta, por el contrario, es una interpretación rotunda e incomparable.

El programa tiene 20 conciertos de von Karajan, 27 de Abbado, 17 de Haitink y de Mehta, 18 de Petrenko, 15 de Thielemann, 15 de Dudamel, 3 de Gergiev, 1 de Gardiner y de Celibidache, y 207 de Rattle. Las películas son de grandes solistas de la orquesta.  Las entrevistas, a Ozawa, Mehta, Thielemann y una extraordinaria a Rattle sobre Karajan, a quien ensalza de manera sobrecogedora como a un dios.

De la Novena de Beethoven hasta las oscuras de sinfonías de Mahler

Finalmente, para quienes dominamos los repertorios de Beethoven, Mozart, Schubert, Brahms, Schumann y Tchaikovsky, conociendo solamente cinco sinfonías de Mahler (1ra, 2da, 4ta, 5ta y 8va) ha sido muy grato conocer en la cuarentena todas las demás como la tercera, sexta, séptima y la novena dirigida por Haitink.

Ha sido también muy grato escuchar la octava en versión de Rattle. En el estreno de esta obra en el Neue Musik Festhalle en Munich, estuvieron los compositores Richard Strauss, Camille Saint – Saens y Anton Webern, los escritores Thomas Mann y Arthur Schnitzler, el gran director de teatro Max Reinhardt y el gran director de orquesta británico Leopold Stokowski, quien seis años más tarde dirigiría el estreno de la sinfonía en Estados Unidos, a quien tuve el honor de escuchar cuando tenía 90 años y a quien le alcancé una tabla de madera para su firma y me pidió disculpas enseñándome sus manos temblorosas diciéndome: I can’t. Felizmente un amigo me regaló una carta firmada por él. No puedo dejar de recordar la placa del hotel en Ravello, la Villa Cimbrone, que recuerda su estancia acompañado de la famosa Greta Garbo.

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Una gran noticia: el programa de la Orquesta Filarmónica de Berlín que he relatado ahora es gratuito por la pandemia.  Pueden gozarlo todos los aficionados en sus casas.

Para terminar, quiero dejar constancia de mi pasión por la novena sinfonía de Beethoven de la cual tengo múltiples interpretaciones, notando que la que dirigió Wilhelm Furtwängler en 1951 en Bayreuth a la Orquesta del Festival duró 1h 14’40”, la de Abbado que aparece en el programa mencionado 1h 7’27”, y la última versión que he comprado dirigiendo Riccardo Chailly a la Gewandhausorchester dura 1h 2’50”, es decir prácticamente doce minutos menos que la más larga.