The Nice Guys es una de esas películas que podría ser pasada por alto por algo tan simple como esto: sus posters y banners son las típicas publicidades que usan las comedias, pero sus dos protagonistas no están necesariamente relacionados a las películas de humor. Sin embargo, hay que hacer un par de precisiones: este filme dirigido por Shane Black es mucho (muchísimo) más que una comedia y, no obstante, Ryan Gosling y Russell Crowe son, contra lo que se podría esperar, una simpática e hilarante dupla actoral.

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Para empezar a hacerse una idea de la persona que está detrás de este filme, que fue estrenado fuera de competencia en el Festival de Cannes, hay que señalar que ha sido guionista de un clásico del cine de acción como Arma mortal, que escribió y dirigió Kiss Kiss Bang Bang –mejor conocida como la película que reencauzó la carrera de Robert Downey Jr.–, y que fue el responsable de la dirección de Iron Man 3. Es decir, no se trata de un novato ni un desconocido para la industria de acción. Y eso queda claro en The Nice Guys.

Uno podría acusar a la película de tener un guion sin demasiada consistencia y no estaría siendo duro ni exagerado. Pero esta debilidad puede pasar de inmediato a un segundo plano cuando empiezan a destacar, en el transcurso del filme, las escenas de acción, los agudos toques de comedia negra y las excelentes actuaciones no sólo de los dos protagonistas, sino también de una sorprendente Angourie Rice, quien interpreta a la hija del personaje de Gosling.

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La historia se centra en Holland March, un inescrupuloso detective privado interpretado por Ryan Gosling, y Jackson Healey, un matón con un aparente pasado militar personificado por un robusto Russell Crowe. Ambos verán sus trabajos entrelazados luego de descubrir que, detrás de una persona de interés, hay una enmarañada red de corrupción, asesinatos y, también, pornografía. Esta situación, contextualizada en Los Angeles de 1977, sirve de pretexto para desatar un desfile de bribones y caraduras que hacen de las suyas tanto en las boogie nights citadinas como en las altas esferas del departamento de policías.

Si quieren ver a Russell Crowe gordísimo y repartiendo golpes, y a Ryan Gosling perdiendo estatus entre golpizas y chillidos absurdos, The Nice Guys es obligatoria.

Por Omar Mejía Yóplac