1. Madurez imposible

descendents

Casi todos los punks del ayer, los que hoy rondan o superan la base cuatro, sienten un profundo aprecio y una nostalgia entrañable por el hardcore sentimental y urgente de la banda californiana Descendents, que a inicios de los ochenta lanzó un puñado de discos imprescindibles que terminaron definiendo una estética que más adelante llegaría al mainstream de la mano de agrupaciones como Green Day o Blink-182. Doce años después de su última incursión en el estudio, y treinta y cuatro desde que el cantante Milo Aukerman ingresara a la universidad y propiciara el clásico “Milo Goes To College”, los Descendents vuelven con la pierna en alto y uno de los mejores discos del año, “Hypercaffium Spazzinate”, un alarde de atemporalidad punk que nos hace sentir que el tiempo no ha pasado desde aquella década de los ochenta que tanto amamos, odiamos y añoramos.

2. Pasando revista

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La banda Catervas es uno de los grandes estandartes del indie local. Este año, que marca el vigésimo aniversario de la agrupación fundada por los hermanos Reyes, ha estado lleno de novedades para ellos, desde el relanzamiento gratuito de sus primeras grabaciones (búsquenlas en thecatervas.bandcamp.com) hasta el anuncio de un gran concierto conmemorativo, que se llevará a cabo el 16 de setiembre en el bar Vichama de la Plaza San Martín. Enhorabuena.

3. El hombre misterioso

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Nunca se pueda dar por sentado a Scott Walker. El díscolo barítono de 73 años, que alguna vez ocupara la categoría de ídolo adolescente con los Walker Brothers, no ha dejado de pasmar a sus seguidores con lanzamientos que desafían los sentidos hasta el límite mismo de lo tolerable. Y, aunque bastante más convencional que “Tilt” o “The Drift”, su más reciente aventura discográfica no defrauda: se trata de la banda sonora de la película “The Childhood of a Leader”, en la que Walker despliega su talento para confeccionar atmósferas orquestales que transitan entre la calma contemplativa y el caos horrísono y que pueden ser disfrutadas a plenitud incluso prescindiendo del filme que las inspiró. Walker es el científico loco de la música contemporánea.

4. La mujer del fin del mundo: con un nuevo disco imprescindible, la venerable Elza Soares sigue demostrando por qué es la artista viviente más importante de la música popular brasileña

¿Cómo empezar a ponderar el estilo, la personalidad, la trayectoria y el ingente legado musical de la cantante carioca Elza Soares, quien con casi ocho décadas encima fue recientemente una de las estrellas de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y acaba de lanzar un disco apasionante y radical que confirma el estatus de “estrella brasileña del milenio” que le confirió la BBC en el año 2000?

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La verdad es que cuesta resumir en un puñado de palabras la historia de una mujer que fue alabada por Louis Armstrong (que la llamó “hija mía”), estuvo casada durante décadas con el mítico futbolista Garrincha, fue expulsada de su país por la dictadura militar, estuvo a punto de ser una víctima más de la violencia de género cuando su primer esposo la agarró a balazos, perdió a cinco de los seis hijos que tuvo… Y, aunque no lo crean, hay mucho más por contar.

Pero, como el espacio es tirano, mejor concentrémonos en “A mulher do fim do mundo”, su más reciente lanzamiento (que apareció el año pasado en Brasil y acaba de ser editado internacionalmente), un disco áspero, combativo y arriesgado, que sin duda demuestra que esta mujer ejemplar, dueña de una voz insondable, que refleja una larga vida curtida en la tragedia, jamás se abandonará al retiro o a la intrascendencia. Un álbum demoledor.

Por Raúl Cachay