La artista Mafe García Crosby presenta una exposición que pone en evidencia el desgaste físico y emocional que implica acompañar a otros en procesos como la vejez o la enfermedad. La exposición se presenta en el Museo Amano hasta el 27 de abril.
Por: Christian Reto
A partir de su experiencia personal, Mafe se hace una pregunta sobre los límites del cuidado; sobre cómo y hasta qué punto el engranaje social que soporta esta labor se ve afectado. Su pregunta final es: ¿“descuidar” también podía ser una forma de cuidar(se)?

Pétrea, 2026.
En su última muestra titulada “Has cambiado de color” hace evidente cómo el cuidado funciona como una estructura relacional que transforma los cuerpos. Se aleja de la mirada meramente subjetiva para evidenciar que es un tema que atañe a todos, que es un problema sistémico y colectivo.
Durante el proceso creativo de desarrollo de «Has cambiado de color», Mafe formó parte de una clínica creativa de artistas liderada por la pintora Natalia Iguíñiz y por Luisa Fuentes. Este acompañamiento e intercambio le permitió profundizar en su investigación y poder trasladar una experiencia íntima y privada a algo más colectivo.

Frágil, 2026.
¿A qué hace alusión el título de la muestra “Has cambiado de color”?
Uso esta metáfora para referir, por un lado, al estado emocional, espiritual, e incluso físico, tanto del cuidador como del sujeto cuidado. Un azul que es dolor y nostalgia también.
Por otro lado, el cuidado es una labor atribuida históricamente a los cuerpos socializados como mujeres. Por ello, juego con la idea azul como un color atribuido al mundo masculino (rosa para los niñas y azul para los niños) y la hago presente en esta reflexión sobre la tarea del sostén.
¿Qué tipo de personas asumen esta labor de cuidado?
Como te decía, el proyecto señala que no existe una distribución equitativa de las responsabilidades, especialmente en el ámbito doméstico y de cuidado. Históricamente, estas tareas han recaído en mayor medida sobre las mujeres, mientras que los hombres han asumido principalmente roles asociados al trabajo externo y la provisión económica.
Esta diferencia no responde necesariamente a capacidades individuales, sino a patrones sociales que se han consolidado con el tiempo. Sin embargo, en el contexto actual, donde las dinámicas sociales y laborales han cambiado, resulta necesario replantear este modelo para promover una mayor corresponsabilidad.

Mess, 2026
Identidad y cuerpo
Mafe es fotógrafa, nació en Trujillo y a lo largo de su carrera ha explorado temas como la identidad, la memoria y la conexión individual. Estudió en la Escuela de Fotografía GRISART, de Barcelona y es licenciada en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. Desde 2005 ha realizado catorce exposiciones individuales y ha participado en muestras colectivas en Venecia, París, Ciudad de México, Colorado y el País Vasco. Sus individuales ‘Lazos de familia’ (2013) y ‘Breviario del ser y estar’ (2014) ya hablaban de problemáticas identitarias.

La artista Mafe García.
En tu muestra hay fotografía, textiles, bordado y costura, ¿cómo decides trabajar con estos elementos?
Cuando empiezo a trabajar en el proyecto, comienzo escribiendo mucho. Desarrollo notas sobre los sistemas de cuidado que he conocido, entendiendo el cuidado a través de gestos cotidianos, como coserme la ropa o hacer un mantel. Estas experiencias también me llevan a reflexionar que las prácticas como el bordado y la costura han sido históricamente asociadas a lo doméstico y a lo femenino.
A partir de estas ideas, inicio el proceso visual trabajando con fotografía. Luego incorporo la serigrafía sobre tela y, más adelante, empiezo a coser y a pintar. Es el propio proceso creativo el que va guiando la incorporación de nuevas herramientas expresivas, muchas de ellas desconocidas para mí hasta ese momento.
Con el tiempo, empiezo a sentirme cada vez más cómoda con estos medios, y descubro en ellos una forma efectiva de transmitir lo que quiero contar.
Una de las piezas es una fotografía de una mujer, y su rostro se tapa con un cuadro azul que dice ‘invisible’…
Cuidar implica una entrega constante que muchas veces se da por sentada. En ese proceso, quien cuida suele reorganizar su vida en función de otros, dejando en segundo plano aspectos propios, incluso aquellos ligados a su identidad. No se trata necesariamente de una imposición explícita, sino de una lógica que se ha naturalizado con el tiempo.
Dentro de la serie «Has cambiado de color», esta pieza que mencionas dialoga con la idea de transformación y desgaste. La obra en su conjunto funciona como un todo, pero también como un patchwork: fragmentos que se unen sin borrar las huellas del uso, del tiempo y del cuidado. En ese sentido, el desgaste no solo afecta al cuerpo, sino también a la forma en que una persona se percibe y se construye a sí misma.

Invisible, 2026
¿Qué hay de la pieza que es una piedra arropada con un mantel?
Escribí sobre esta pieza pensando en cómo la labor del cuidado puede ser pétrea. No se mueve con facilidad, no responde, no devuelve: es masa, resistencia y carga. Sostener una roca no produce un cambio en ella, pero sí transforma inevitablemente al cuerpo que la carga.
La piedra, en ese sentido, representa ese peso constante, silencioso, que se sostiene en el tiempo. Sin embargo, no está sola. Está envuelta en una tela azul, que también es significativa dentro del proyecto. Esa tela funciona como una extensión del cuidado mismo: es el gesto de cubrir, de proteger, de sostener.
Ese manto no elimina el peso de la piedra, pero lo envuelve. Contiene tanto el dolor y el desgaste que implica cuidar, como el afecto, la entrega y el vínculo que también forman parte de esa experiencia. Así, la pieza no habla solo de carga, sino de la complejidad del cuidado: una práctica que puede ser pesada, pero que al mismo tiempo está atravesada por el amor.
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