Nuevo capítulo

Siempre será una noticia gratísima que el colectivo canadiense de power pop The New Pornographers edite una nueva producción discográfica. Toda su trayectoria ha estado marcada por la excelencia, y el flamante Whiteout Conditions no es una excepción. Ahí están las melodías que contagian, los coros que solo precisamos escuchar una o dos veces para que ingresen casi irremediablemente a nuestro repertorio de silbido y tarareos, en fin, todo eso que ya es una marca registrada de Carl Newman, Neko Case y compañía. El que no está, sin embargo, es uno de sus integrantes capitales, Dan Bejar (Destroyer) y la verdad es que se hace extrañar ese componente de excentricidad que él solía aportar a todos los discos de la banda. Crucemos los dedos para que reconsidere su alejamiento.

Alma de mujer

Zamba puta, el segundo lanzamiento de la cantautora peruana La Lá, es mucho más que un paso adelante con respecto a “Rosa”, su notable debut de hace tres años. En breves pero luminosos 24 minutos, La Lá se obstina en demostrar que su arte resiste cualquier encasillamiento y reparte su voz expresiva y grácil en canciones que transitan del vals y el landó peruanos a la bossa brasileña y el jazz, con curiosas pero significativas pascanas en el pop y el rock.

La música de La Lá puede llegar a ser muy compleja, pero nunca resulta agobiante o pretenciosa, sino todo lo contrario: un regalo musical que acompaña y reconforta. Uno de los lanzamientos musicales más importantes del año en nuestro país. Búsquenlo en www.lala.pe o plataformas de streaming como Spotify y Bandcamp.

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Otros tiempos

Las idas y venidas de Bob Dylan con la Academia Sueca que le concedió el Nobel de Literatura no deben distraernos de lo que verdaderamente importa: que siga lanzando discos de una insondable y casi metafísica atemporalidad. En el último, Triplicate, un álbum triple, el viejo sabio de Duluth vuelve a plasmar su reciente obsesión con lo que se conoce como “The Old American Songbook”. Con treinta canciones, el álbum en estudio número 38 del Nobel es también la producción con grabaciones nuevas más larga que ha lanzado en toda su carrera. ¿Y saben qué? Es una maravilla. Otra más.

Apocalipsis ahora: Father John Misty supera todas las expectativas con el ambicioso Pure Comedy, uno de los grandes discos del año

“La comedia del hombre empieza así…”, es lo primero que se escucha cantar a Josh Tillman en su tercer disco como Father John Misty, y lo que viene después es un largo, incómodo y catártico tour de force musical que traza un panorama absolutamente sombrío, no solo del entorno del artista estadounidense y el presente del negocio musical, sino de la humanidad toda.

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Repartiendo su verborrea entre el desencanto, el cinismo y la reflexión inteligente, Tillman sostiene el sonido de Pure Comedy en el estilo limpio y directo de los cantautores clásicos de los setenta. Hay guiños a Randy Newman, toques de Elton John, líneas que recuerdan a Warren Zevon y melodías que parecen dictadas por Neil Young. Es, en pocas palabras, un álbum que bien pudo haber sido grabado en algún estudio de Laurel Canyon cuatro décadas atrás, pero que resulta terrible, casi insoportablemente actual, porque las letras de Tillman reflejan un temperamento que solo podría ser explicado y entendido en tiempos como los que vivimos.

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Aunque muchas de estas canciones fueron compuestas (o al menos iniciadas) antes del triunfo de Donald Trump en las elecciones de noviembre pasado, en un contexto como el actual siguen adquiriendo nuevos y aterradores sentidos. Y Father John Misty suena todavía más convincente cuando sus versos se tornan introspectivos: Leaving LA, una pieza autobiográfica de más de trece minutos de duración, será una de las canciones por las que terminaremos recordando este 2017. Aunque es cierto que las obras maestras solo son tales cuando consiguen superar con éxito la prueba del paso del tiempo, todo indica que “Pure Comedy” es una de ellas.

Por Raúl Cachay