De Frankenstein a It follows

La Ventana Indiscreta de la Universidad de Lima presenta un ciclo del 2 al 6 de mayo dedicado a los filmes de Hollywood que nos enseñaron qué eran las pesadillas. Una oportunidad única para ver en pantalla grande a Boris Karloff encarnando a Frankenstein, en la versión de 1931 dirigida por James Whale; “I Walked With a Zombie”, un clásico de la serie B, de Jacques Tourneur; a Mia Farrow en Rosemary’s Baby; a Freddy Krueger irrumpiendo en los sueños de unos adolescentes estadounidenses en A Nightmare on Elm Street, y The Texas Chainsaw Massacre. Además, se proyectará una de las mejores películas de terror contemporáneas: It Follows, de David Robert Mitchell, terror donde el monstruo se lleva por dentro como las enfermedades. Todas las películas son gratuitas. Los horarios en: www.centroculturalulima.com

Anne Hathaway protagoniza la hilarante Colossal

Anne Hathaway es lo más cercano a ser la Audrey Hepburn de nuestros tiempos: la chica que es puro encanto y calidez. En su carrera ha interpretado a algunas mujeres turbulentas, como Kym en Rachel Getting Married, Gatúbela en The Dark Knight Rises o Allison en ese bodrio llamado Havoc. Pero Gloria, una chica a la deriva con problemas con el alcohol que descubre que está conectada con un kaiju (término en japonés para definir a una bestia gigante) que destruye Seúl por las noches, no se parece a ninguno de sus anteriores roles. El español Nacho Vigalondo (“Los cronocrímenes”) dirige Colossal, inusual híbrido de tragicomedia con cinta de monstruos, que ha cosechado críticas entusiastas en Toronto, San Sebastián y Sitges. Completan el reparto Jason Sudeikis, Dan Stevens, Austin Stowell y Tim Blake Nelson. Aire fresco en la cartelera limeña. Fecha de estreno: 4 de mayo.

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El esperado estreno de Trainspotting 2

Crecer no es cambiar, sino parecerse más a uno mismo. Trainspotting 2 no le añade contradicciones ni otras complejidades a Renton (Ewan McGregor), Spud (Ewen Bremner), Begbie (Robert Carlyle), Tommy (Kevin McKidd) y Sick Boy (Jonny Lee Miller), sino que muestra lo que queda de ellos cuando se acaba la resaca y emerge el desencanto. Danny Boyle retoma ese clásico de la generación X –que hablaba de elegir la nada o la evasión encarnada en la heroína– para explorar otros temas: el autoexilio, la paternidad, la pérdida y el fracaso.

Renton regresa a Edimburgo tras dos décadas de traicionar a su manada, huyendo con el botín y con una sonrisa insolente. Ha cambiado las drogas duras por el running y exuda funcionalidad. Los que se quedaron en Escocia están donde nos imaginábamos: Begbie, encerrado en la prisión como un perro rabioso; Sick Boy, involucrado en negocios turbios; y Spud, en el fondo por su adicción a la heroína. Todos incapaces de mantener relaciones saludables con sus parejas. Padres decepcionantes. Hombres de mediana edad decadentes, amargados (menos Spud, cuya tristeza no debe ser leída como amargura en el corazón) y en bancarrota. A medida que avanza la película, descubriremos que la buena apariencia de Renton es solo un espejismo.

Debajo de la capa escatológica de Trainspotting 2, existe una mirada ácida y reflexiva, como cuando Sick Boy le dice a Renton: “Eres un turista en tu propia juventud”, e inesperados golpes de humor, que incluyen música, baile y altas dosis de incorrección política. La secuela no está a la altura del clásico de 1996, pero vale la pena. Es como la reunión de una vieja banda cuyos integrantes saben que ya es demasiado tarde para ser unas estrellas de rock, pero aún se divierten tocando juntos, y eso se nota y se agradece.

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Por Ana Carolina Quiñonez