A 50 años de su muerte, Ernesto “Che” Guevara, el guerrillero que participó en la Revolución Cubana junto a Fidel Castro, tiene el poder de atraer el interés de mucha gente. Eso se evidenció hace una semana en la presentación del más reciente libro del periodista y escritor Hugo Coya. Memorias del futuro investiga la relación del revolucionario argentino con el Perú y los peruanos y cómo estos influyeron en su camino para convertirse en un mito.

¿Cuál es el vínculo que tuvo el “Che” con el Perú?

El “Che” vino al Perú, pero no solo como aparece en la película Diarios de motocicleta, sino que tuvo un contacto permanente. Lo que sostiene el libro es que no solo hizo amigos y tuvo una familia peruana, sino que el Perú también se impregnó en él. Además, tuvo vínculos no solo con los peruanos que lo acompañaron en Bolivia, sino con otros como el poeta Javier Heraud, De la Puente Uceda y otras personas más que fueron importantes en su vida.

¿Qué tan importante fue el contacto con esas personas?

Ayudó a perfilar no solo su ideología, sino que había una relación muy especial en todas las acciones que hizo posteriormente. Una de ellas fue el caso de quien lo inicia ideológicamente, que fue el director del Leprosario San Pablo, Hugo Pesce. Él fue primer contacto con el marxismo. Hay que indicar que Guevara no era socialista antes de conocer a Pesce. Luego está el caso de su primera esposa, Hilda Gadea, quien lo forma y lo introduce al socialismo. Los dos son personas claves en su formación ideológica. Sin ellos, especialmente el caso de Hilda Gadea, el Che no sería lo que es ahora. Es decir, sin el Perú, el “Che” Guevara no sería lo que es ahora, tal y como lo conocemos. El Perú lo forma ideológicamente y además lo conduce a lo que es ahora: una leyenda, un mito.

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¿Con qué fuentes contó para realizar la investigación?

Primero entrevisto a los familiares de los guerrilleros que murieron con el “Che” hace 50 años. También a ex guerrilleros que estuvieron en las guerrillas del 63 y 65 en el Perú. Además, converso con algunas personas que conocieron al “Che” Guevara. Finalmente, accedo a los documentos desclasificados de la CIA, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, memorandos de la Casa Blanca y documentos del gobierno cubano. Todo esto me permitió reconstruir los pasajes de la vida del “Che” y la vida de todas estas personas.

¿Qué fue lo más complejo a la hora de ponerse a escribir?

Fue encontrar un punto medio para narrar a una persona con tantas facetas como el Che Guevara. Como digo en el prefacio, es un personaje amado y a la vez odiado por muchos. Es una persona que tuvo un lado tenebroso, terrible, implacable. Persiguió a todos aquellos que se oponían a sus ideas. Mandó a reclusión a cientos de personas, a otras tantas las fusiló. Pero también está el otro lado. El de la justicia social, su lucha por mejorar las condiciones de América Latina, sobre todo de Cuba. Encontrar ese justo medio, equilibrado, en mi condición de periodista, ha sido lo más difícil.

Se conoce poco sobre ese lado negativo del “Che”. Además de seguidores, ¿el Che también dejó víctimas?

Está este caso terrible del escritor Reinaldo Arenas, que escribió esta obra Antes que anochezca. Él fue una de esas víctimas de las persecuciones contra homosexuales, hippies o contra cualquiera que tuviera un mínimo de disidencia. Ellos pagaban con la reclusión e incluso con la muerte.

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Otra de las cosas que menciona en el libro es lo referente al aseo personal del “Che”.

Es parte de las pinceladas. En el libro trato de encontrar todas las fortalezas y debilidades del personaje, las que tenemos todos los seres humanos. Incluso los más grandes personajes de la historia han tenido debilidades. En el caso de su falta de aseo, quienes me lo cuentan fueron amigos, personas cercanas a él. Me pareció interesante para acercar al lector a la condición humana del Che.

Luego de este libro, ¿ya está investigando a otro personaje?

Estoy haciendo una investigación histórica sobre Magdalena Truel, que ha tenido tanto éxito con mi primer libro, Estación Final. Siento que le debo un libro para contar toda su historia. Como peruano, mi aporte hacia el país es dar a conocer la historia sobre otros peruanos.

El reto más grande

En agosto del 2016, Hugo Coya fue nombrado presidente del Instituto de Radio y Televisión del Perú (IRTP). A casi un año de su designación por el presidente Pedro Pablo Kuczynski, conversamos sobre esta nueva faceta en su carrera.

¿Qué logros se han conseguido desde que asumió la presidencia del IRTP?

Me siento bastante satisfecho. Hemos lanzado noticieros en aymara, en quechua y se ha sextuplicado la audiencia. Hemos repuesto la franja infantil, que había desaparecido de la señal abierta, programas destinados a niños y jóvenes por la tarde, tenemos un programa de literatura.

¿Y qué otros proyectos ya están en marcha?

Vamos a sacar un programa que se va a llamar Cocina con causa. En él, algunos de los chefs más renombrados de nuestro país van a viajar a las comunidades más pobres del Perú para enseñarle a las personas a cocinar con los ingredientes de sus respectivos lugares platos agradables, ricos, pero que sobre todo puedan ayudarlos a combatir la anemia. Esto debe comenzar en agosto pero ya hemos lanzado el tráiler. Además, estamos haciendo un programa de música clásica que va a conducir Miguel Molinari. Debe estar listo en algunos meses. Asimismo, estamos viendo la llegada de TV Perú al extranjero. En algunas semanas vamos a anunciar la suscripción de un contrato con una empresa distribuidora de señal en Europa y posteriormente en Estados Unidos.

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¿Se podría decir que este es el reto más grande que ha tenido en su carrera como periodista?

La vida del periodista es constantemente un reto. En estos momentos, sí es el más grande porque significa estar al frente de cuatro canales y dos emisoras radiales de alcance nacional. Hay que recordar que TV Perú alcanza el 90% del territorio. Es un gran reto, además, estar al frente de 1500 empleados, sobre todo en un país donde hay grandes limitaciones. Construir una televisión pública es muy difícil. Nosotros todavía estamos en proceso de construir la televisión pública, que no quiere decir la televisión del gobierno, sino al servicio del ciudadano.

Texto y fotos por André Agurto