La nueva película del chileno Sebastián Lelio, que acaba ser estrenada en Lima, narra la historia de Marina, una joven trans que súbitamente pierde a su pareja, veinte años mayor, y se enfrenta con valentía y dignidad ejemplares a los prejuicios de la sociedad y las autoridades de su país. Gracias a su extraordinario trabajo en la cinta, Daniela Vega podría convertirse en la primera mujer transgénero en ser nominada a un Oscar a Mejor Actriz en toda la historia de los premios que otorga la Academia de Hollywood.

Por Raúl Cachay A.

“Sebastián Lelio estaba buscando gente trans para conocer un poco la realidad de lo que significa ser una persona trans en Chile y una amiga en común le recomendó que hablara conmigo. Me llamó, nos juntamos en un restaurante y la verdad es que nos hicimos buenos amigos desde el primer momento y confiamos el uno en el otro inmediatamente. Creo que toda esa confianza que surgió entre nosotros puede apreciarse en la película”, explica la actriz y cantante Daniela Vega sobre su extraordinario trabajo en Una mujer fantástica, cinta que acaba de ser estrenada comercialmente en nuestro país tras su exitosa participación en el Festival de Cine de Lima, donde Vega, justamente, obtuvo el galardón a Mejor Actriz del certamen.

Lelio parece tener un talento especial para explotar al máximo las posibilidades de sus actrices protagónicas. Ya lo hizo con Paulina García en Gloria. ¿Cuál es su secreto?

Cuando Sebastián pide algo o da indicaciones durante el rodaje, lo hace de una manera sumamente cariñosa. Es muy cercano con sus actores. Como dices, él realmente tiene un talento especial para retratar las emociones de una manera muy a lo “Sebastián Lelio”. Ocupa toda su propia capacidad artística para elevar la capacidad artística de sus actores a nuevos niveles. La confianza y el hecho de volverse amigo de sus actores es algo que le funciona muy bien como director.

“Una mujer fantástica” es dirigida por Sebastián Lelio, quien ya había sumado innumerables reconocimientos con “Gloria”, su filme anterior.

La sociedad chilena es una de las más conservadoras de la región. ¿Tú crees que esta película ayudará a hacer más visible a la comunidad trans en tu país?

En el sentido de “visibilizar”, me parece que sí lo hace, pero yo como artista lo que busco es cuestionar y hacer preguntas a la sociedad. No tengo respuestas. Lo que pretendo es cuestionar esos espacios de moralidad, justicia, amor y empatía que están en nuestra sociedad y cómo ustedes, los espectadores, se toman e interpretan el trabajo que hacemos nosotros como artistas. Nosotros entregamos un espacio reflexivo y el ejercicio de reflexionar lo terminan de hacer los espectadores.

¿Cómo construiste el personaje de Marina? ¿En quiénes te inspiraste?

La construcción de los personajes siempre es algo exclusivo de cada película o actuación. En este caso, las referencias estaban vinculadas a la memoria de las mujeres que yo conozco: mi madre, mis abuelas y tías, mis amigas… Todas son mujeres resilientes, mujeres capaces de salir de la adversidad. Por eso yo dedico esta película a las mujeres. Siento que me inspiré en la experiencia femenina, más que en una u otra mujer en particular. Me reflejo, me resguardo y me siento cómoda en la experiencia femenina.

Construí a Marina pensando en una chica resiliente, digna y rebelde. Para mí, la dignidad es parte fundamental de la existencia, al igual que la rebeldía. Pero creo que, para ser rebeldes, primero debemos ser dignos. Y eso es lo que ocurre con Marina. Es rebelde porque es digna. Y esa dignidad la puedo ver en todas las mujeres que conozco y en las que voy conociendo en el camino, ahora que “Una mujer fantástica” me está llevando por el mundo.

Daniela Vega posa para las cámaras durante el estreno de “Una mujer fantástica” en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

Lee la entrevista completa en la edición 627 de COSAS.