Niñas y adolescentes que demuestran que la edad no es barrera para emprender. Con ideas innovadoras, mucho esfuerzo y el acompañamiento constante de sus madres, conquistan mercados con productos originales que marcan la diferencia, desafiando las expectativas y dejando su propia huella en el mundo empresarial.

Por Redacción COSAS

Catalina Dyer Copello

En 2023 y con 9 años, Catalina, hija de Samuel Dyer y María Copello, lanzó Catitejas, un emprendimiento que nació a partir de un taller escolar de cocina y que pronto se convirtió en una marca formal y de gran alcance. Su forma, las presentaciones innovadoras y el toque personal en sus sabores y su manjar han posicionado sus chocotejas como una alternativa atractiva y diferente para los amantes del dulce. Además, hoy aprovecha sus plataformas para promocionar otros emprendimientos infantiles como el suyo.

Impulsada por su creatividad e ingenio, Catalina ha hecho de sus Catitejas un negocio floreciente.

¿Cuándo y cómo surgió la idea de crear Catitejas?

Empezó en el colegio. Hubo un taller de cocina al que me metí. Nos dijeron que íbamos a hacer chocotejas. Había que derretir el chocolate, ponerlo en todo el molde, colocar el manjar y la pecana, y cerrarlo por arriba. Me gustó. Luego llegué a mi casa y empecé a prepararlas en unos moldes chiquititos y a venderlas en el parque, sin empaque ni nada. A la mamá de una amiga acabé por vendérselas todas. Después, llegué a mi casa y le dije a mi mamá. Y mi mamá me dijo: “¡Ya! Hay que ponerles precio”. Todo empezó como un juego. Mi mamá empezó a venderlas en el canal donde trabaja, sin empaque ni nada. Después, encontró platinas para envolverlas y a su productor se le ocurrió el nombre: Catitejas. De ahí en adelante, el negocio empezó a crecer.

¿Tuviste algún otro emprendimiento o emprendedora como inspiración?

En el colegio conocimos la historia de Chocolates Helena. Nos contaron que primero existían las tejas, cubiertas solamente con azúcar. Y luego Elena Soler les puso chocolate por fuera y creó las chocotejas. De esa historia, lo que me inspiró fue que ella empezó el negocio chiquito en su casa. Y luego, a partir de ese inicio, se expandió por casi todo el mundo. Eso me gustó. Parecía algo que quizás yo también podía hacer.

Además de su manjar secreto, las Catitejas se distinguen por un empaque cuadrado, muy distinto al de las convencionales chocotejas rectangulares u ovaladas.

¿Cuáles son los sabores o presentaciones más pedidos?

Las Catitejas que más se venden son las de pecanas y las de lúcuma. A la gente creo que le encanta la pecana y el manjar que nosotros hacemos, además del chocolate blanco y el chocolate negro que usamos.

¿Cómo se diferencia Catitejas de la competencia?

Diría que el manjar es nuestro toque especial, porque lo hacemos a nuestra manera. No es que lo compremos en una tienda. Es algo que nosotros hacemos y que es el secreto de las Catitejas. Por otro lado, las chocotejas tradicionales suelen ser rectangulares u ovaladas, pero nuestro molde es para chocotejas cuadradas, que les da una forma distinta y llama la atención de los clientes.

¿Cuáles son tus hobbies? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Juego tenis, bailo y también grabo TikToks con mi mamá, que es lo que más me gusta. También hago contenido para Catitejas. Hacemos algunos videos bien graciosos que me encantan.

¿Qué ha sido lo más difícil desde que iniciaste este emprendimiento?

Creo que lo más difícil es venderlas: la última parte del proceso. Y también hacer los sabores. Ahorita estamos probando nuevos. Todavía no los puedo mencionar, pero ya pronto van a aparecer. También vamos probando empaques nuevos: por ejemplo, los que tenemos ahora para San Valentín o los que hemos hecho antes para Navidad, Halloween, matrimonios, primeras comuniones, etcétera. Tenemos para varias ocasiones y días especiales. A mi mamá se le ocurrió sacar sabores nuevos, para que haya diferentes versiones y así los clientes puedan comprar distintas variedades. En base a eso, todos probamos los sabores nuevos y damos nuestra humilde opinión, si nos gusta, no nos gusta, tal vez… Pero a nosotros nos tiene que encantar. Si no, no lo hacemos.

Las Catitejas tienen un gran número de presentaciones especiales, dedicadas a fechas importantes como San Valentín, Navidad, Halloween y más.

¿Y tu parte favorita?

Diría que es grabar contenido, porque hacemos cosas bien divertidas. Sobre todo, usamos Instagram y TikTok. A veces también Facebook, pero un poco menos. Y, por último, la página web de Catitejas.

¿Qué consejo darías a otras niñas o niños que deseen emprender hoy?

Yo les diría que no se rindan y que sigan intentándolo hasta que puedan lograrlo. A veces hay niños que nos escriben a través de las cuentas de Instagram de sus papás para preguntarnos si podemos ayudar a promocionarlos, y nosotros lo hemos hecho. Así los ayudamos.

Andrea Cassinelli Valdez

Ante una necesidad, una propuesta de solución. Andrea es una joven muy entusiasta. Con tan solo 14 años, vio que el balneario de sus amores necesitaba apoyo y, sin dudarlo, puso manos a la obra. Con creatividad y muchas ganas, creó Ancón Ancón, una marca de ropa y accesorios que empieza a crecer rápidamente, brindando la oportunidad de ayudar a otros a través de APAncón (la Asociación de Propietarios de Ancón).

A sus 14 años, además de ser emprendedora, Andrea disfruta mucho de cocinar, meterse al mar y pasar tiempo con sus amigos.

¿Cuándo empezaste con tu idea de negocio?

Comencé justo la semana de Navidad de 2024. O sea, tiene casi dos meses.

¿Cuáles son los productos que ofreces y cuál ha sido el más exitoso?

Comencé con los sweatshirts, que son como unos hoodies; no tienen cierre, pero tienen capucha, y es los que más se ha vendido. Después también he ido sacando gorros con la misma marca: Ancón Ancón. Algunos de ellos tienen una “anconeta”, que es como una bicicleta que te lleva al malecón. También he sacado polos manga larga.

¿Cómo nació la idea de tu emprendimiento?

El nombre de la marca, Ancón Ancón, proviene del himno del balneario, cuya letra reza: “Ancón, Ancón, balneario hermoso…”.

Antes de que comience el verano, mi mamá me estaba diciendo que Ancón necesitaba fondos para esta temporada. Entonces, tratamos de hacer un negocio con el cual un montón de gente pudiera aportar; es decir, que juntara a los que aportan para APAncón y los que no, y también que les permitiera aportar con algo que todo el mundo use, que a todo el mundo le guste. Así fue como salió la idea de los sweatshirts. Decidimos que el diez por ciento de la venta de cada sweatshirt fuera para APAncón.

¿Por qué el nombre Ancón Ancón?

Hay una canción acá en Ancón que dice: “Ancón, Ancón, balneario hermoso”. Entonces, al hacer una lluvia de ideas para encontrar el nombre, dije: “Sería bien bonito poner Ancón, Ancón”, porque es algo que conoce todo el mundo y también es muy significativo. Y luego salió ese diseño. A mí me encantó y a mi mamá también le encantó, así que decidimos ponerlo en los sweatshirts y quedó lindo.

La idea de crear Ancón Ancón nació de las ganas de Andrea por ayudar a juntar fondos para la Asociación de Propietarios de  Ancón.

¿Qué ha sido lo más difícil hasta ahora con el emprendimiento?

Lo más difícil ha sido organizarme, porque hubo un momento en el que tenía demasiados pedidos y todo entraba en mi casa. Teníamos que hacer los repartos y todo; y debía organizar mis tiempos entre disfrutar el verano y también estar pendiente del negocio. La verdad es que ha sido bien difícil, pero ya me estoy ordenando con ayuda de mi familia.

¿Cuántas personas te ayudan con el emprendimiento?

Mi mamá; Valeria, que es la chica que trabaja en mi casa, y mi hermano.

¿Y qué es lo que más te gusta de emprender?

Me ha gustado emprender porque sé que lo he estado haciendo por una buena causa, y sé que es algo de lo que todo el mundo se va a acordar. Yo, siendo una niña de solo 14 años, he podido completar una cuota para APAncón y siento que también he ayudado a inspirar a otras personas a que ayuden a APAncón. Ahora, un montón de personas de Ancón que también tienen negocios han decidido donar por lo menos un diez por ciento para APAncón. Siento que me alegra mucho eso, además de ir montando mi bici por el malecón e ir viendo a todo el mundo con su sweatshirt Ancón Ancón. Lo siento como un logro y un orgullo.

Cuando no estás trabajando en tu emprendimiento, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta cocinar, meterme al mar, estar en la playa, estar con mis amigos… Todo eso es lo que hago en mi tiempo libre.

Para Andrea, el reto más grande de emprender fue lograr organizarse para realizar y entregar cada pedido, sin por ello tener que sacrificar el disfrute de su verano.

¿Alguna vez te imaginaste como empresaria?

No, en verdad fue algo que salió así… de la nada. Nunca lo había pensado. Aunque nunca me lo imaginé, me encanta que haya salido adelante.

¿Es a lo que quisieras dedicarte a futuro?

Todo el mundo me hace esa pregunta y en verdad no sé, no estoy muy segura; pero el negocio de los sweatshirts me ha encantado y me ha encantado también ser mi propia jefa: hacerme cargo de lo que estoy haciendo y no depender de nadie.

¿Qué consejo darías a otros niños y jóvenes que, como tú, quieren iniciar su emprendimiento?

Que tengan confianza en sí mismos y que no se rindan. También que siempre traten de sacar adelante sus proyectos. Es un trabajo bien duro, y yo no lo habría hecho sin el apoyo de mi familia, pero es importante no rendirse.

Macarena Feria Castañeda

A los 10 años, enfrentando el reto de aprender rápidamente sobre inventarios, costos y ventas, Macarena fundó Bochup, una empresa de chups gourmet que desde 2020 está conquistando Piura y que combina sabores irresistibles, ingredientes de la más alta calidad y un firme compromiso social. Su historia de esfuerzo, guiada por su madre, es una lección de perseverancia y pasión por crear un negocio propio desde pequeña.

Macarena toca violín desde los 6 años. Justamente, fue su amor por la música lo que la llevó a emprender para ayudar a quienes no podían seguir pagando aquellas clases.

¿Cuándo y cómo surgió la idea de crear Bo-chup?

Durante la pandemia, me di cuenta de que varios niños de mi clase de Música dejaron de asistir porque ya no podían pagar. Eso me hizo pensar en maneras de generar dinero para ayudarlos a seguir aprendiendo. Mi primera idea fue dar clases de Inglés. Comencé con una amiga. Las dos primeras clases no le cobré, porque una era de prueba y la otra de práctica, pero en las siguientes tres clases ya se me hizo costumbre no cobrarle. Cuando le dije que me pague, no quiso más clases. Fue muy triste. Luego, como vivo en Piura y siempre hace mucho calor, dije: “Voy a hacer paletas heladas”. Pero para eso necesitaba más inversión de la que tenía ahorrada. Y como no quería pedirle dinero a mi mamá, se me ocurrió lo de los bodoques (como les dicen en Piura) o chups (como les dicen en Lima). El nombre, Bo-chup salió de una discusión con mi mamá sobre cómo llamar a los productos: combiné bodoques y chups. Y el logo es un gatito porque amo los gatitos.

¿Tuviste algún otro emprendimiento o emprendedora como referente?

Hubo una serie de Netflix que me inspiró mucho: “Self Made”. Es sobre Madame C. J. Walker, una empresaria afroamericana que se convirtió en la primera mujer millonaria hecha por sí misma en Estados Unidos. Creó una línea de productos para el cuidado del cabello de mujeres negras. Además, fue una activista por los derechos civiles y el empoderamiento de las mujeres. Su historia es un ejemplo de superación y lucha contra las adversidades.

Bo-chups tiene sabores únicos, como pie de mango, chocomenta (que es menta con cobertura de chocolate), chocolúcuma y maracumango (que tiene trocitos de fresa, maracuyá y mango).

¿Qué ha sido lo más difícil desde que iniciaste este emprendimiento?

Hacerlo a los diez años. Tuve que aprender de todo y muy rápido. Aprendí a hacer inventarios, calcular los costos de mis Bo-chups, atender a los clientes, comparar precios de proveedores, vender, etcétera. Gracias a mi mamá, que siempre me ha guiado y enseñado a mejorar, todavía me queda mucho por aprender.

¿Y tu parte favorita?

Que con parte de las ganancias puedo pagarles clases de violín a algunos niños y también donar comida a un albergue de gatitos abandonados. Además, es superchévere ver cómo a mis clientes les encantan mis productos y nunca pueden comer solo uno.

¿Cuál es el secreto del sabor de los Bo-chups?

Los ingredientes. Uso leche de calidad, agua purificada, fruta fresca y productos originales. Las personas que los prueban pueden sentir los pedacitos de fruta, lo que hace que mis Bochups sean deliciosos y, como dicen algunos clientes, ¡adictivos!

El nombre de la marca, Bo-chup, es la mezcla de dos formas de llamar a los marcianos: bodoques, como les dicen en Piura, y chups, como les dicen en Lima.

¿Cuáles son los sabores más pedidos?

Son dos: coco y Oreo. Para los de coco, usamos fruta fresca que compro en Sullana, y para los de Oreo, trocitos de galleta.

¿Cómo se diferencian los Bo-chups de cualquier competencia?

Son productos gourmet. Siempre usamos ingredientes de primera calidad. Además, tenemos sabores únicos, como pie de mango, chocomenta, chocolúcuma y maracumango. Siempre estoy sacando sabores nuevos.

¿Cuáles son los siguientes pasos para Bo-chup?

Seguir abriendo puntos de venta en Piura y fuera de Piura. Además, estoy investigando opciones parar mejorar el empaque.

¿Cuáles son tus hobbies? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Tocar el violín, salir con mis amigos, leer, jugar con mis gatas y ver series.

¿Alguna vez te imaginaste como empresaria?

En el futuro inmediato, Macarena planea abrir nuevos puntos de venta, tanto en Piura como fuera de la  región, para que la marca siga creciendo.

Sí, desde chiquita me gustó la idea de tener mi propia empresa. Y definitivamente me veo teniendo varias empresas cuando sea grande.

¿Qué consejo darías a otras niñas o adolescentes que deseen emprender hoy?

Si tienen una idea o algo que les apasiona, ¡síganla! Puede dar miedo empezar, pero lo importante es no rendirse. Si tienes miedo, hazlo con miedo, pero hazlo. Es normal que al principio todo parezca difícil. Lo importante es aprender de los errores y seguir creciendo. Busquen ayuda, rodéense de personas que las apoyen y, sobre todo, crean en sí mismas. ¡El mundo está lleno de oportunidades y solo hay que aprovecharlas!

Las pequeñas grandes profesionales de I Dance Academy

Más información en: @idance.academy

¡La familia crece y el trabajo de muchos años rinde frutos! Por eso, I Dance Academy se complace en presentar a la nueva generación de COACHES JUNIOR que se prepara para hacerse cargo de las nuevas sedes de la Escuela, complementando la experiencia y profesionalismo de nuevos maestros que se unen a la familia I Dance, bajo la estricta dirección de las hermanas Gamarra. Las jóvenes bailarinas formadas desde los 6 años en I Dance Academy pronto serán las primeras maestras de la escuela, cumpliendo así un sueño para el cual fue creado I Dance Academy: transmitir toda la esencia, el cariño y la dedicación de siempre, sin dejar pasar las nuevas tendencias de la danza.

Suscríbase ahora para obtener 12 ediciones de Cosas y Casas por solo 185 soles. Además de envío a domicilio gratuito y acceso instantáneo gratuito a las ediciones digitales.