De paso por Lima antes de regresar a Washington, el embajador del Perú en Estados Unidos, Alfredo Ferrero, hace un balance de sus dos años de gestión, analiza el nuevo momento de la relación bilateral, el rol estratégico del país en la región y los desafíos políticos y económicos que marcarán los próximos años.

Por: Renzo Espinosa Mangini | Fotos: Isabela Díaz

Alfredo Ferrero nos recibe en su departamento miraflorino con la calma de quien aprovecha unos días de pausa antes de volver al ritmo intenso de Washington. Está en Lima de vacaciones, disfrutando del verano, del buen clima y de esa cercanía cotidiana que siempre se extraña cuando se vive fuera del país. La próxima semana regresará a Estados Unidos, donde ya cumple dos años como embajador del Perú.

Extraña a la familia, la comida peruana y esas escapadas al estadio para ver fútbol, pero habla con convicción del momento que atraviesa el país en el escenario internacional. Desde una experiencia que incluye haber negociado y firmado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos hace dos décadas, Ferrero se muestra orgulloso de los avances logrados y convencido de que el Perú ha recuperado un lugar relevante en la agenda de Washington.

En esta conversación, el embajador aborda la relación bilateral, la inversión extranjera, la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, la situación migratoria y el escenario político regional, en un año clave para el país.

Alfredo Ferrero, embajador del Perú en Estados Unidos, durante su paso por Lima antes de regresar a Washington, donde cumple dos años de gestión enfocados en reposicionar al Perú como socio estratégico y fortalecer la relación bilateral con Estados Unidos.

Alfredo Ferrero, embajador del Perú en Estados Unidos, durante su paso por Lima antes de regresar a Washington, donde cumple dos años de gestión enfocados en reposicionar al Perú como socio estratégico y fortalecer la relación bilateral con Estados Unidos.

¿Qué balance haría de su gestión como embajador del Perú en Estados Unidos y qué cree que aún queda pendiente?

Hace veinte años me tocó negociar y firmar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, un proceso que tomó tres años y que ha sido sumamente exitoso. Ese antecedente explica, en parte, por qué se me encarga hoy promover la inversión estadounidense en el Perú y reforzar una relación histórica y profunda que cumple 200 años en 2026.

Nuestra tarea, en estos dos años, ha sido posicionar al Perú como un país estratégico para Estados Unidos. Para ello, primero había que entender el contexto: una administración estadounidense interesada en recuperar presencia en América Latina, un cambio de matriz energética a nivel global, la creciente importancia de los minerales críticos y la ubicación logística del Perú como hub portuario. Sobre esa base, trabajamos para captar la atención de Washington y creo que lo hemos logrado. Hoy el Perú vuelve a estar en su agenda y estamos en camino de consolidarnos como un socio estratégico.

¿Qué tanto influyen hoy la inestabilidad política y la alta rotación de autoridades en la relación con Washington?

La relación con Estados Unidos es sólida y trasciende las coyunturas políticas. No se ha deteriorado por los cambios de gobierno, aunque sí puede ser más o menos intensa según el contexto político, económico y social del país. La estabilidad siempre ayuda: aspiramos a tener un gobierno de cinco años que permita consolidar lo que se ha sembrado en estos dos años y darle un impulso sostenido a la relación bilateral.

Desde su experiencia, ¿Estados Unidos sigue viendo al Perú como un destino confiable para la inversión extranjera?

Sin duda. A pesar de los cambios de gobierno, las empresas estadounidenses siguen en el Perú y continúan llegando nuevas inversiones. No hablamos solo de minería, sino también de empresas como Amazon, Google o Walmart, que compra productos agroindustriales peruanos. Podría mencionar la llegada de Chevron, y también las mineras Freeport y Newmont.

El TLC, vigente desde 2009, fue un punto de inflexión. Antes exportábamos entre 400 y 500 millones de dólares en agroindustria; hoy exportamos cerca de 4 mil millones solo a Estados Unidos. Es una relación comercial equilibrada, sana y profunda. Estamos bien posicionados, aunque siempre se puede hacer más.

Con una trayectoria que incluye la negociación del TLC con Estados Unidos, Ferrero destaca el nuevo momento de la relación bilateral.

Con una trayectoria que incluye la negociación del TLC con Estados Unidos, Ferrero destaca el nuevo momento de la relación bilateral.

¿A qué se refiere cuando dice que siempre se puede hacer más? ¿cuál es el escenario idea?

Depende mucho del trabajo conjunto. En estos dos años he trabajado con tres cancilleres —Javier González-Olaechea, Elmer Schialer y Hugo de Zela— y los tres han tenido una actitud muy proactiva hacia Estados Unidos. No recuerdo que Washington haya recibido tantas visitas de cancilleres peruanos en tan poco tiempo. Eso refleja una visión clara sobre la importancia estratégica de esta relación y ha permitido que el Perú sea visto hoy de manera distinta a como lo era hace dos años.

Chile logró ingresar al programa de exención de visas. ¿Qué tendría que cambiar para que el Perú aspire a lo mismo?

Hay que entender el contexto. Chile obtuvo ese beneficio hace décadas, en un escenario muy distinto al actual. Hoy la política migratoria estadounidense es mucho más estricta. Lo que sí podemos hacer es construir, sobre bases comerciales, políticas y económicas sólidas, un camino que eventualmente nos permita aspirar a ese estatus.

Un dato importante: recientemente Estados Unidos publicó una lista de países con problemas migratorios, y el Perú no está incluido. Eso demuestra que estamos bien considerados. Además, nuestros 17 consulados en Estados Unidos trabajan activamente para proteger y atender a los ciudadanos peruanos.

¿Qué tan protegidos están hoy los migrantes peruanos en Estados Unidos?

Están protegidos en la medida en que tenemos una red consular muy activa: 17 consulados, algo que no tenemos en ningún otro país del mundo. Eso responde al número de peruanos que viven allí y a la prioridad que la Cancillería le da a Estados Unidos. Además, el Perú no es un foco de preocupación migratoria para Washington; existen otros países con problemas mucho más complejos en ese ámbito.

Encuentro con Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, cuya próxima visita al Perú marcará un hito en los 200 años de relaciones diplomáticas.

Encuentro con Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, cuya próxima visita al Perú marcará un hito en los 200 años de relaciones diplomáticas.

¿En qué momento diría que está hoy la relación bilateral?

En su mejor momento. Desde 2024 hemos firmado acuerdos muy importantes. Nos adherimos al programa Artemisa con la NASA, que abre la posibilidad futura de un puerto espacial. Firmamos el acuerdo de minerales críticos, que actualmente se está modernizando, e ingresamos a la Blue Dot Network, iniciativa que promueve infraestructura de calidad. Además, estamos en proceso de ser declarados aliado principal no miembro de la OTAN, lo que fomentará la concesión de licencias para tecnología satelital, el comercio de artículos de defensa y el trabajo conjunto contra el terrorismo y las economías ilegales.

Asimismo, existe cooperación en defensa y proyectos estratégicos como la base naval del Callao. Todo ello demuestra que la relación bilateral ha dado un salto cualitativo.

La visita del secretario de Estado Marco Rubio por los 200 años de relaciones diplomáticas sería histórica. ¿Cómo debería aprovecharla el Perú?

Si se concreta, sería un enorme espaldarazo. Estamos hablando de uno de los secretarios de Estado más influyentes de la historia reciente y, además, de origen latino. Esa coyuntura debe aprovecharse al máximo para consolidar al Perú como socio estratégico.

¿Cómo evalúa la designación de Bernie Navarro como nuevo embajador de Estados Unidos en el Perú?

Es una designación muy positiva. Navarro es un embajador político, con acceso directo a las esferas de poder en Washington y cercanía con Marco Rubio. Además, es empresario, conoce el Perú, ha venido antes en misiones comerciales y su esposa es peruana. Ha llegado en el momento ideal y su mensaje es claro: Perú importa.

Alfredo Ferrero junto a Bernie Navarro, nuevo embajador de Estados Unidos en el Perú, en una etapa clave para profundizar la relación bilateral.

Alfredo Ferrero junto a Bernie Navarro, nuevo embajador de Estados Unidos en el Perú, en una etapa clave para profundizar la relación bilateral.

¿Cuáles cree que serán sus principales prioridades?

Promover la inversión estadounidense. Frente a la presencia de otros países, la mejor estrategia es atraer más inversión de Estados Unidos, y eso él lo tiene muy claro.

¿Cómo debe manejar el Perú el proyecto de la base naval en el Callao para fortalecer su seguridad sin quedar atrapado en la rivalidad entre Estados Unidos y China?

El Perú es un país soberano que cultiva relaciones con países amigos. En lo que me compete como embajador, Estados Unidos es un socio clave. Para el país, este proyecto representa un avance importante, ya que permitirá modernizar la infraestructura y acceder a tecnología de primer nivel. Los beneficios son claros.

Eso no significa quedar atrapados en ninguna rivalidad. El Perú decide con sus propias leyes y regulaciones. No somos provincia de nadie. Hacemos lo que nos conviene, y esta relación nos conviene. Además, somos un país con un mar inmenso y Estados Unidos es la principal potencia marítima del mundo. Desde esa perspectiva, se trata de una decisión estratégica.

Alfredo Ferrero, embajador del Perú en Estados Unidos, uno de los artífices del nuevo impulso en la relación bilateral entre ambos países.

Alfredo Ferrero, embajador del Perú en Estados Unidos, uno de los artífices del nuevo impulso en la relación bilateral entre ambos países.

¿Cómo ha visto Estados Unidos el desarrollo del puerto de Chancay, con participación de capital chino?

Lo primero es ser precisos: Chancay es un puerto peruano con capital chino en un 60 %, no un puerto chino. Además, el Perú no es un país de un solo puerto. Contamos con una red importante en el Pacífico sur: Callao, Matarani, Salaverry, Corío, entre otros.

Reducir el debate únicamente a Chancay es tener una visión parcial. El valor del Perú está en su condición de hub logístico continental, gracias a su ubicación geográfica estratégica. Ese puerto, además, fue ofrecido durante años a inversionistas de distintas partes del mundo —Europa, Chile, Singapur y también Estados Unidos— antes de que ingresara el capital chino.

Lo que realmente importa es que cumpla la ley, que no genere dependencias y que forme parte de una red portuaria diversificada que resguarde el comercio peruano.

“Estos dos años han sido clave para consolidar una agenda común basada en confianza, diálogo y cooperación concreta.”

En el contexto geopolítico actual, ¿cuál debería ser la estrategia del Perú?

El Perú tiene dos grandes fortalezas: su ubicación geopolítica y sus recursos minerales. No nos vamos a mover de donde estamos, y eso nos convierte en un punto clave de conexión regional. China tiene presencia en varios países, no solo en el Perú. Mi tarea es fortalecer la relación con Estados Unidos, atraer más inversión, cooperación técnica y apoyo frente a economías ilegales. Y creo que Washington lo está entendiendo.

¿Cómo evalúa la situación en Venezuela tras la reciente intervención estadounidense?

Es un tema delicado. Lo que puedo decir es que Estados Unidos intentó durante años una salida pacífica. Hubo elecciones y diálogo, pero el régimen de Maduro no respetó los resultados ni los derechos fundamentales.

Hoy lo importante es apostar por una transición ordenada hacia la democracia y que Venezuela pueda reintegrarse a la región.

Frente a quienes cuestionan que Estados Unidos no habría respetado el derecho internacional, ¿qué responde?

El derecho internacional no puede ser un argumento que se invoque solo cuando conviene. Durante años no se habló de derecho internacional frente a violaciones sistemáticas de derechos humanos, encarcelamientos arbitrarios o la ausencia de libertad de prensa en Venezuela. Debe ser una línea de conducta permanente.

Los intereses de Estados Unidos están claros, pero también hay que entender el contexto. El petróleo es una riqueza venezolana que durante décadas fue utilizada por otros países, como Cuba y otras potencias. Al final, se trata de un recurso del propio país y será necesario llegar a acuerdos que permitan una salida ordenada, incluida la participación de empresas estadounidenses que fueron expropiadas.

En agenda oficial, Ferrero ha trabajado para reposicionar al Perú como un socio estratégico de Estados Unidos en comercio, inversión y cooperación.

En agenda oficial, Ferrero ha trabajado para reposicionar al Perú como un socio estratégico de Estados Unidos en comercio, inversión y cooperación.

¿Qué tipo de país espera Estados Unidos que sea el Perú en la próxima década?

Un socio cada vez más relevante. Este es el momento de América Latina y el Perú tiene una oportunidad única. Estados Unidos tendrá una presencia más activa en el país y nosotros debemos aprovechar nuestra ubicación geográfica y geopolítica, así como nuestros recursos mineros estratégicos.

¿Cómo observa Estados Unidos las elecciones presidenciales peruanas de abril de 2026?

Más importante es cómo las observamos nosotros. El Perú necesita estabilidad y reflexionar bien a quién elige. Estados Unidos respetará la decisión del voto, pero la profundidad de la relación dependerá de quién gobierne y de las decisiones que se tomen después.

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