Han pasado tres meses desde que transmitió la final de la Copa Libertadores y ya locutó en el Estadio Bernabéu de España, conoció a su ídolo Messi y le ofrecieron una beca para estudiar en Europa. Pronto estrenará un programa de streaming con figuras como Julinho y Erick Delgado. En exclusiva, nos dice que está en el “primer tiempo” de su vida y nos adelanta todo lo que le depara para la segunda mitad del partido.
Por: María Jesús Sarca Antonio | Fotos: Mid Meza
En una chacra de Andahuaylas, la voz de un joven de 13 años retumbaba en medio de la faena. “Yo empezaba a inventarme jugadas: ‘ahí está, se lo llevan Los Chankas… ¡golazo!’, gritaba. Y las personas que estaban en las chacras vecinas se preguntaban: ‘¿quién está jugando?’. Mis tíos solo se reían y gritaban ‘¡gol!’”, recuerda Cliver Huamán. Mientras se divertía para sobrellevar la labor diaria, el ahora conocido como Pol Deportes inició su entrenamiento en la narración deportiva y conquistó a sus primeros oyentes.

Antes de ser conocido como ‘Pol Deportes’, Cliver Huamán forjó su disciplina yendo a la escuela de día, a trabajar en la chacra por la tarde y a realizar sus tareas por la noche.
Fútbol desde los andes
“Desde el momento que nací, mi primer recuerdo es que trabajé en la chacra; cuando era más pequeño pasteaba vacas y ovejas junto con mi hermano y mis tíos”. Esa era la dinámica cotidiana en Huampica, un poblado dedicado a la agricultura y la ganadería. Los días cambiaban según la temporada. En época de lluvias, la chacra se volvía un terreno pesado y exigente: “A veces caminábamos con las zapatillas llenas de barro y avanzábamos como pato”, menciona divertido.
Entre las pausas de la sesión de fotos, Cliver, de 16 años, se muestra curioso con el espacio. La vegetación que recorre la casa y el abundante follaje que se cuela entre las paredes lo distrae. Reconoce una hoja de menta y la arranca del jardín para saborearla. Desvía la mirada y señala otras plantas: “Este es cuerno de alce”, “esto es eucalipto”, me asegura, familiarizado con el ambiente. Su familia sembraba de todo un poco (trigo, maíz y kiwicha) y, de los cuatro hermanos, sólo la menor se quedaba en casa para alimentar a los animales domésticos. “Si la chacra te está ganando, tienes que ayudar a tus padres, porque a veces no tenemos plata para pagar a otras personas. Ahí aprendí el sacrificio que hace cada padre por sus hijos”, explica.

Su madre, Lidia Sánchez Cañari, su padre, Simeon Huamán Guzmán, y su hermano Kenny lo apoyan y lo han acompañado en cada uno de sus pasos.
La rutina entre el colegio y el campo fue formando en él disciplina, una de sus principales virtudes. “Primero iba a la escuela, luego iba a trabajar y por la noche hacía mis tareas”, dice. Pero de vez en cuando se escapaba al estadio junto a sus amigos, y recorría dos horas a pie para ver los partidos de fútbol. Aquella afición evolucionó durante el Mundial de 2018, cuando Perú clasificó después de 36 años. El análisis y los comentarios en familia se volvieron tema diario en la mesa: “Hacíamos debates con mi papá, hablábamos de la selección peruana, de Paolo Guerrero, de los partidos…”.
En la televisión y la radio tampoco se hablaba de otra cosa. Y una de las primeras voces que resonó en su cabeza fueron las narraciones de Daniel Peredo. “Me quedaron grabadas frases como ‘la tocó, la tocó’”. Tras la muerte del conductor, empezó a emularlo esporádicamente, mientras su familia lo oía entretenida. Pero no se detuvo.

Llamó a su canal ‘Pol Deportes’ por un apodo de infancia. De niño usaba una camiseta de policía y lo llamaban ‘Pol’. Así que su madre le sugirió usar el nombre.
Al mismo tiempo, su papá lo alentó a acompañarlo a ver los partidos de la Copa Perú. Llevaban una cámara y transmitían el evento en vivo por una pequeña cuenta en redes sociales. A veces lo animaba a locutar, eran pequeñas pruebas en las que la gente se reía: “Así empezó, como un juego”. Un día su hermano lo observó y le plantó una semilla: “¿Por qué no puedes ser periodista?”.
El inicio de Pol Deportes
“Todo el 2023 fue aprendizaje”, dice, recordando que toda su formación fue sobre la marcha. Y, en sus primeras veces, los errores no se ocultaron: “Mis primeros desafíos fueron equivocarme de jugador o trabarme al hablar”. Para perfeccionarse, usó las herramientas que tenía a la mano y aprovechó el plan lector de su colegio: “Leer obras me ayudó mucho a ampliar mi vocabulario”.
—¿Qué te hizo tomar el paso decisivo para abrir tu canal?
Mi hermano era el más empilado en abrir las redes sociales, crear nuestra cuenta. Me obligaba a grabar videos y me decía: “Mira, ya estoy trabajando todo, incluso te pago el plan, y tú no estás grabando nada. ¿Qué quieres hacer cuándo vas a terminar el colegio? ¿Te vas a quedar ahí nomás?”.
—Él vio el potencial en ti. ¿Fue así cómo empezaste a realizar tus primeras transmisiones?
Sí. Él grababa los vídeos y poco a poco las cifras fueron subiendo. Como yo caminaba por las calles en las previas de la Copa Perú, la gente me preguntaba: “¿Quién es ese niño?”. Eran curiosos, y yo les respondía: “Soy Pol Deportes, síganme en TikTok”. Lo repetía una y otra vez, hasta que ya habíamos llegado a unos dos mil seguidores. Cuando Universitario vino a jugar —el año antepasado— fuimos con mi hermano a grabar. Hicimos entrevistas afuera del estadio de Los Chankas.

Narró la final de la Copa Libertadores entre Flamengo y Palmeiras desde el cerro de Ate, una transmisión casera que se volvió viral por su gran energía y perseverancia.
—¿Cuáles fueron tus primeros obstáculos como narrador?
En el 2023 enfrenté polémicas y fuertes comentarios negativos en redes y ese fue el obstáculo más duro. Pero tuve que perder el miedo a los comentarios y a la opinión de otros. Los buenos los rescato, pero los malos los ignoro.
—El éxito del canal te ha llevado a trasladarte a Lima ¿Qué significó dejar tu familia y el pueblo que te vio crecer?
Estoy más tranquilo, pero a la vez un poco triste por dejar a mis papás. Pero solo es un paso porque en cualquier momento hubiera hecho lo mismo para ir por mis sueños. Ahora que tengo estas oportunidades, tengo que aprovecharlas y darles felicidad a ellos.

Invitado por la Liga 1, logró narrar algunos minutos desde el Estadio Nacional junto a Mr. Peet.
El salto a la capital
Entre la nostalgia y la determinación, cuenta que lleva un poco más de un mes viviendo en un departamento de Lima junto a su hermano y su equipo de trabajo, a quienes de cariño llama “sus tíos”: “A veces uno tiene que madurar. Cuando llegué, tuve que levantarme a las seis de la mañana, ducharme, alistarme, preparar mis desayunos e irme al cole. Fue fácil acostumbrarme, porque allá también lo hacía”.
“Ya no me veo como un niño, sino como una persona adulta”, agrega. Lo expresa manteniendo una firmeza poco convencional para su edad: voz segura, ideas claras. Me habla como un colega, pero en la mirada aún asoma un adolescente que sigue aprendiendo sobre la marcha.

Junto a su hermano Kenny, vivió el Manchester City vs. Real Madrid en el Santiago Bernabéu, uno de los hitos internacionales de su corto recorrido.
Aunque paradójicamente lo que más le cueste aprender ahora no es a lidiar con su incipiente fama, sino con la Trigonometría y el Inglés: “El cambio de estudios fue súper extremo. Pasé de un colegio en Andahuaylas a uno particular en Lima y tuve que alinearme. El primer día fue fuerte porque mis compañeros respondían rápido y yo decía: ‘¿de qué están hablando?”. Asegura que aún ahora repasa las materias todas las tardes para no quedarse atrás, mientras lleva cursos preuniversitarios de verano.
Aunque Cliver aún no comienza a estudiar su carrera profesional, tiene muy en claro que debe mantener una mirada objetiva y comprende que “cuando uno es periodista tiene que ser neutral”. Con esa postura, nos comenta que pronto formará parte de un programa de streaming independiente, en el que compartirá mesa con figuras consolidadas como Julinho, Carlos Galván, Erick Delgado, Flavio Maestri, Richard de la Piedra y Talía Azcárate.
Afirma que su interés trasciende al ‘futbolcentrismo’ y también espera explorar otras disciplinas: “Me gustaría narrar vóley y otros deportes más, como el tenis o el básquet”.

Cliver agradece el apoyo constante de su familia “Todo lo he construido poco a poco, junto con mi hermano”.
Cada vez más cerca del cielo
La planificación profesional avanza con paciencia. Cliver es un joven que tiene ansias de terminar el colegio y comenzar una carrera universitaria en Europa. El horizonte que visualiza se proyecta más allá de la cancha nacional: “si Dios quiere y el destino también colabora, sueño con irme para España y hacer contenido deportivo allá”.
— Si tu vida fuera un partido de 90 minutos, ¿en qué minuto sientes que estás ahora?
— En el minuto 30 o 40, aún en el primer tiempo.
La trayectoria acumulada en tan poco tiempo no garantiza resultados, pero sí sienta una base. “Todo lo he construido poco a poco, junto con mi hermano”. Desde esa experiencia, se dirige a otros jóvenes que perciben que las circunstancias los frenan: “Hagan las cosas bien, porque cuando uno es joven hay caminos malos alrededor. Apóyense en los consejos de sus padres, de un profesor o incluso de un psicólogo que los pueda guiar por el camino correcto. Cualquier sueño, si te esfuerzas, eres perseverante y dices ‘lo voy a lograr’, se cumple”.
Al final, el ascenso no es una promesa abstracta, sino una práctica constante. Las oportunidades a veces llegan solas y otras veces uno tiene que salir a buscarlas. En ese trayecto, Cliver Huamán ya aprendió a caminar cuesta arriba. El resto del recorrido apenas empieza.
Fotógrafo: Mid Meza
Videógrafo: Víctor Ruiz y María Fe Ayala
Hair: Karina Sian
Agradecimientos: Serviacción Studio
Productora: Adelayda Martínez
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