Actriz, directora y artista visual, Darinka Arones inicia su carrera actoral en Pluribus, producción de Apple TV dirigida por Vince Gilligan, donde interpreta a Kusimayo, un personaje que coloca la identidad andina en la pantalla internacional.

PorMaría Jesús Sarca Antonio

El destino de Darinka casi iba a alejarse de la actuación. La migración temprana, el choque cultural y la barrera del idioma la llevaron a pensar que ese camino quedaba atrás. “Desde el colegio me gustaba la actuación, pero cuando llegué a Estados Unidos no hablaba el idioma, y pensé: ‘Esto no es para mí’. Dejé la actuación por un tiempo y me enfoqué en otras cosas”. Sin embargo, la vida volvió a cruzarla con el arte desde un lugar inesperado: el quechua, una lengua que se resiste al olvido y que escuchó en casa, y una identidad construida antes del viaje, en un barrio del sur de Lima desde donde aprendió a mirar el mundo.

Antes de llegar a “Pluribus”, Darinka creó diccionarios de colores en quechua, un cortometraje y proyectos audiovisuales.

El lugar donde todo empezó

Toda su infancia transcurrió en San Juan de Miraflores, donde aprendió sobre comunidad, cuidado y cercanía: “Ahí se formaron mis primeras impresiones de cómo se ve y se siente la vida. Mi familia vive en las casas alrededor; entonces era como un vecindario, pero muy familiar. Para mí, San Juan es eso: familia. Es el lugar donde me siento más cómoda”.

Ese entorno cotidiano –un mercado popular encajado entre dos avenidas principales del distrito, con un casino en la esquina cuya torre de luces de neón domina la noche y calles siempre en movimiento– fue moldeando una memoria visual persistente. Años después, ya en Estados Unidos, esa imagen regresó con nitidez. “Siempre iba al Mercado Ciudad de Dios con mi abuela, y cuando conocí Nueva York –esto va a sonar como una analogía loca–, pasear por Times Square era como estar en ese mercado: la cantidad de gente, las tiendas, los colores. Me dio mucha melancolía pensarlo”. Ese barrio, que ella define simplemente como “familia”, se convertiría también en el punto desde el cual comenzaría su primera gran ruptura.

En Los Ángeles, camino al estreno de “Pluribus”, Darinka se detuvo al ver por sorpresa un cartel de la serie.

Migrar y su reencuentro con el quechua

Dejar Lima a los 14 años significó desprenderse, sobre todo, de sus abuelos: “Desde que tengo memoria, ellos me criaron”. La distancia le hacía pensar día con día una pregunta que aparece cada vez que regresa al Perú: “¿Qué habría pasado si me quedaba?”.

Adaptarse al nuevo país exigió aprender otro idioma y otra forma de relacionarse. Ese proceso la volvió más reservada, más exigente consigo misma: “Mi motivación fue un poco un instinto de supervivencia: tenía que empezar desde cero. Me afectó mucho que la gente no me entendiera por mi acento. Eso hizo que me volviera más introvertida. Fui muy dura conmigo misma durante ese proceso”.

En la premiere, Darinka se presentó por primera vez como Kusimayu, con un look elegido por ella misma y joyas de la firma peruana Tampa Uma.

El reencuentro con sus padres también implicó cambios profundos. “Volver a decir ‘mamá’ y ‘papá’ fue raro al inicio, porque así llamaba a mis abuelos”. Fue una etapa de ajuste silencioso, ya que comprendía que todos los años que no estuvieron con ella era porque estuvieron trabajando como migrantes en EE. UU., hasta ese momento en que pudieron reencontrarse: “Siempre les estaré agradecida, porque gracias a ellos estoy acá y he podido lograr todo lo que he logrado”.

Con empeño, logró estudiar Cine y Televisión en la Universidad de Nueva York, un espacio que terminó de ordenar su vocación artística. En uno de los cursos electivos de su carrera, encontró un curso de quechua, como un guiño al Perú. “Encontrar a un profesor de quechua en Estados Unidos, y además cusqueño, fue algo muy especial”, cuenta la actriz. Aunque no era la primera vez que escuchaba el quechua, pues su bisabuela ancashina lo hablaba, nunca se había tomado el tiempo de aprenderlo: “El quechua viene de mi familia, pero se fue perdiendo con las generaciones. Pero desde que me fui a Estados Unidos sentí una necesidad muy fuerte de reconectar con esa parte de mi historia”.

Darinka se graduó en Cine y Televisión en la Universidad de Nueva York.

Luego quiso llevarlo a lo artístico: hizo diccionarios de colores, un cortometraje en quechua y entrevistas. Además, muchos compañeros de clase también sentían entusiasmo por conocer la lengua: “Había personas que no hablaban español y querían aprender. Eso me abrió mucho la cabeza y me confirmó la importancia del idioma a nivel global”. Esa búsqueda personal terminaría conectándose, de manera inesperada, con una oportunidad profesional.

El salto a Pluribus

El casting de Pluribus apareció de manera casual, por Instagram, y audicionó desde el Cusco, en una reunión virtual con una conexión precaria. La expectativa era mínima. La respuesta, abrumadora: “Cuando me dijeron que estaba dentro y que Vince Gilligan dirigía la serie, me quedé en shock”.

Al inicio, incluso los términos de la industria eran nuevos. La dimensión real del proyecto se fue revelando con el tiempo, junto con la repercusión que alcanzaría la serie: “Decir que la serie estuvo nominada a los Golden Globes es algo que todavía me cuesta creer”. Que una producción de ese alcance incluyera al quechua significaba abrir una puerta que rara vez se muestra en la industria.

En el episodio final, Darinka sintió emoción e incertidumbre sobre el destino de Kusimayu.

Habitar Hollywood

El primer día de rodaje permanecerá intacto en su memoria, con estudios gigantes, figuras admiradas y un equipo internacional. “Estábamos todos alineados, llegó Rhea Seehorn, luego Vince Gilligan, y se presentaron con todos. Estaba muy emocionada”.

A pesar de la exigencia, el ambiente resultó cercano: tiempos compartidos en el set, cenas colectivas y una dinámica que, para ella, evocaba algo familiar. “El equipo fue muy amable. Grabamos en España, salíamos a comer juntos, era época navideña y se sentía casi como un viaje familiar”.

Darinka junto a Vince Gilligan, director de “Pluribus”, Jennifer Esquivel y Elena Estér, durante el rodaje del segundo episodio en España.

El estreno trajo otras experiencias nuevas para Darinka: “El after party de la premiere fue intimidante: estaba nerviosa, incómoda con el vestido, un poco cansada, rodeada de gente que admiraba… pero siempre sentí que era como una embajadora del Perú”.

Representar sin reducir

La visibilidad de la lengua andina en una serie internacional abre una discusión inevitable. Mientras fuera del país existe curiosidad por la lengua y la cultura andina, dentro del Perú su valoración sigue siendo desigual. “Tenemos familias que hablan el quechua. En el Perú, especialmente en Lima, no se ha valorado como se debería. En el extranjero hay curiosidad, interés por la lengua y la cultura andina”, observa.

“La cultura andina no es solo estética. Es más que Machu Picchu y la comida peruana”.

Para ella, el quechua es una lengua viva, con historia, pensamiento y presente. “Los quechuahablantes están en las comunidades y buscan apoyo. La escena en quechua que hicimos en Pluribus es para ellos”.

Además, la actriz señala que es importante no caer en un criterio reduccionista: “La cultura andina no es solo estética. Hay historia, conocimiento, sentido. No solo es Machu Picchu y comida peruana”.

Por otro lado, resaltó que producciones como las películas “Retablo”, “Willaq Pirqa” o el documental “Runa Simi” deberían tener una valoración en el territorio nacional y no solo en el extranjero: “Muchas veces, estas historias son más valoradas afuera que dentro del propio Perú, lo cual es un poco triste”.

Seguir creando

Su camino artístico nunca fue lineal. Pintura, fotografía, video y cine se entrelazaron hasta llevarla nuevamente a la actuación. Cada disciplina alimentó a la otra, construyendo una mirada atenta al detalle y al gesto. Hoy, ese recorrido continúa entre proyectos personales, junto al director peruano Roberto Bermeo: “Voy a participar en una película peruana con un rol pequeño, pero me hace muy feliz.

Darinka creció en Lima, y años después encontró en el quechua el puente para reconectar con su identidad.

Creo que eso es justamente lo que necesitamos en el Perú: historias bien contadas”. En cuanto a producciones internacionales, sueña con pertenecer a un laureado director: “Me encantaría trabajar con Guillermo del Toro. Es una meta personal”.

A diferencia del final de Pluribus, donde su personaje Kusimayo –una joven andina– se rinde y pierde su individualidad y su cultura, Darinka Arones, lejos de la ficción, es una de las actrices que dejan muy presente la huella del quechua en Hollywood.

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