En esta edición de CASACOR Perú 2026, la arquitecta Olenka Marquina presenta un proyecto que imagina cómo viven hoy dos jóvenes emprendedores. Tecnología integrada, ambientes fluidos, materiales cálidos y una distribución abierta marcan un recorrido pensado para disfrutar la casa todos los días, sin formalidades y con el bienestar como prioridad.
Por Renzo Espinosa | Fotos: Víctor Ruiz
Desde el ingreso, “Start-Up Home” transmite una sensación clara: todo está pensado para ser vivido. El departamento creado por Olenka Marquina para CASACOR propone una nueva forma de habitar la casa, especialmente para quienes trabajan desde ella, reciben amigos, comparten espacios y buscan comodidad sin dejar de lado el diseño.
Este año, CASACOR planteó un formato distinto. Los interioristas partieron desde cero, con un terreno completamente libre. A Marquina le tocó desarrollar el departamento de dos roommates emprendedores y decidió llevar la idea más allá de lo decorativo. “Quise darle un fondo más empresarial o una versión inmobiliaria, que es lo que está en tendencia ahora con estos departamentos grandes y compartidos”, cuenta.
La propuesta gira alrededor de un gran eje social y de trabajo. La sala de trabajo funciona como núcleo del proyecto: un espacio abierto donde conviven reuniones virtuales, conversaciones cotidianas y momentos de descanso. “La premisa principal siempre fue tener una sala de trabajo que sea el eje central de donde todo giraba”, explica.

El comedor combina materiales cálidos, iluminación tenue y formas orgánicas en un ambiente pensado para compartir largas conversaciones y disfrutar la vida cotidiana sin formalidades.
MATERIALES CÁLIDOS Y ESPACIOS FLEXIBLES
La cocina resume muy bien el espíritu del proyecto: funcionalidad, diseño y calidez en un mismo ambiente. La madera domina todo el espacio y se combina con superficies oscuras, iluminación tenue y detalles metálicos que le dan un aire contemporáneo sin perder comodidad. La isla central, de formas curvas y acabado brillante, funciona como punto de encuentro para cocinar, trabajar o simplemente conversar. Detrás, el escritorio integrado refuerza esa idea de un hogar híbrido donde la vida personal y laboral conviven de manera natural.
Al recorrer el departamento, esa idea se siente de inmediato. Los tonos tierra, marrones, negros y grises dominan toda la paleta y generan una atmósfera cálida y relajada. Hay madera, texturas naturales y una sensación constante de calma inspirada en el diseño brasileño, una de las principales referencias de la interiorista. “Tiene mucha naturaleza metida, mucha madera y materiales muy acogedores. La vibra del espacio cuando ingresas es muy acogedora”, comenta.
La experiencia cambia a medida que uno avanza. Desde una pantalla touch se controlan las luces, cortinas, aire acondicionado, música y distintos escenarios del día. Todo el departamento está automatizado. Con un solo toque, la iluminación se adapta según el momento: despertar, trabajar, recibir invitados o relajarse al final del día.
El comedor mantiene la misma línea acogedora del departamento. Una gran lámpara escultórica cae sobre la mesa redonda de vidrio sostenida por una base orgánica de madera que se convierte en la gran protagonista del ambiente. Las butacas en tonos tierra claros aportan suavidad, mientras que la iluminación cálida y los paneles de madera hacen que el espacio se sienta íntimo y relajado, pensado más para largas conversaciones que para reuniones formales.
“Las casas tienen que ser hogares y están hechas para vivirlas”, dice Olenka. La frase resume bien el espíritu del proyecto. En “Start-Up Home” no hay un comedor reservado solo para ocasiones especiales ni una sala que nadie pueda usar. La idea es exactamente la contraria: integrar bienestar, confort y funcionalidad en espacios cotidianos.

La madera domina todo el espacio y se combina con superficies oscuras, iluminación tenue y detalles metálicos que le dan un aire contemporáneo sin perder comodidad.
UN RECORRIDO PENSADO PARA COMPARTIR
Uno de los puntos más llamativos del recorrido aparece al llegar a la zona privada. Un gran arco conecta las habitaciones y enmarca una obra de estética futurista con una Madonna robótica del artista Antonio Zegarra. A cada lado se ubican los dormitorios, ambos con mamparas que se abren hacia un patio interior. Este espacio conecta los ambientes y aporta mayor luz y amplitud gracias a un revestimiento en lámina reflejante.
En medio de ambas habitaciones aparece otro de los elementos más comentados del proyecto: el baño compartido. En el exterior, dos lavaderos de diseño con griferías minimalistas descansan sobre una gran cubierta de piedra sinterizada. Los espejos curvos completan una composición que remite a la estética de hoteles y espacios comerciales contemporáneos. El negro, gris y blanco dominan el ambiente, mientras que la iluminación indirecta resalta las texturas y da profundidad al espacio. Más adentro, el inodoro y la ducha permanecen separados y privados. “Hemos trasladado un poco esa tendencia del retail y comercial a un departamento”, explica la arquitecta.
La terraza, ubicada en otro sector del departamento, funciona como un pequeño refugio verde dentro del recorrido. Las plantas de distintas alturas rodean el ambiente y contrastan con los tonos cálidos de la madera y la iluminación tenue. Dos sillas bajas y una mesa auxiliar crean un rincón pensado para desconectarse, leer o simplemente hacer una pausa en medio del ritmo cotidiano del departamento.

La interiorista Olenka Marquina presenta “Start-Up Home”, un departamento pensado para una nueva generación que trabaja, comparte y vive la casa de manera flexible, cómoda y conectada.
Detrás de cada ambiente hubo también un importante trabajo de coordinación con marcas y proveedores. Para Marquina, uno de los mayores retos fue encontrar equilibrio entre todos los elementos del proyecto. “Todos están aquí para mostrar lo mejor que tienen en sus catálogos, sin abrumar o recargar los ambientes”, señala.
El resultado final logra justamente eso: un espacio tecnológico y contemporáneo, pero al mismo tiempo cálido, relajado y cercano. Un departamento que no busca impresionar desde la distancia, sino invitar a quedarse.
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