Rosario de Cárdenas y José Antonio de Lavalle (1964)

La Iglesia Virgen del Pilar, en San Isidro, recibió repleta a una lindísima Rosario de Cárdenas Salazar, quien entró del brazo de su padre, Juan Manuel de Cárdenas. Era el 18 de abril de 1964, y en el altar la esperaba José Antonio de Lavalle, “El Gringo”. Rosario se había maquillado ella misma, en su casa, y llevaba un vestido del modisto Lionel, que se había probado en su taller de la avenida Diagonal, en Miraflores. Los rituales previos a la boda fueron sencillos, pero cargados de detalles significativos: una de sus cuñadas le regaló el tocado francés, y en la mano llevaba un rosario virreinal peruano, reliquia de la familia De Lavalle. Añadiendo emoción al día, los casó el propio tío de Rosario, el padre Héctor de Cárdenas, de la Orden de los Sagrados Corazones.

bodas

Rosario de Cárdenas Salazar y José Antonio de Lavalle se casaron el 18 de abril de 1964, en la iglesia Virgen del Pilar, de San Isidro.

Luego de la ceremonia religiosa, la pareja se dirigió al colegio Villa María, de donde la novia era exalumna. Siguiendo la tradición de muchos colegios católicos para mujeres, la novia dejó su bouquet en la capilla del colegio, donde las alumnas de quinto de media —todas de uniforme escolar— les cantaron a los recién casados. Luego de cumplir con ese protocolo, Rosario y José Antonio llegaron a la casa de Nicolás Salazar Orfila —abuelo materno de la novia—, frente al Parque Reducto, donde unos quinientos invitados fueron parte del coctel de recepción. El jardín de la casa estaba adornado con flores y guarecido por un toldo de lona. Allí, ofrecieron un almuerzo, con catering a cargo del hotel Country Club.

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