Conversamos con Sandra Alencastre, directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad para Perú y Ecuador de Coca-Cola, sobre los resultados de 5by20, iniciativa que la compañía líder de bebidas lanzó en 2010 para empoderar a las mujeres de su cadena de valor y que ha superado todas sus expectativas.

Por Redacción COSAS.

Sandra Alencastre

Sandra Alencastre frente a una de las bodegas que forman parte del programa Mi Bodega Abierta de Inca Kola, iniciativa desplegada por el Sistema Coca-Cola para la reactivación del canal tradicional en la coyuntura COVID-19.

Cuando Sandra Alencastre, directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad para Perú y Ecuador de Coca-Cola, cuenta la historia de 5by20, prefiere hablar de una iniciativa y no de una campaña. Después de todo, el carácter transitorio de las campañas hace que, al cabo de un tiempo, terminen reemplazadas por otras para responder a la coyuntura y a los nuevos objetivos de las empresas. Coca-Cola, en cambio, se trazó un compromiso firme con mujeres de todo el mundo, uno que busca trascender en el tiempo.

Hace once años, durante una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, la compañía anunció 5by20, su iniciativa de carácter global para empoderar económica y socialmente a 5 millones de mujeres de su cadena de valor al 2020. Para ello, identificaron una serie de diferentes desafíos que forman las brechas de género: dificultad para acceder, en igualdad de condiciones que los hombres, a educación de calidad, capacitaciones, programas de mentoría y servicios financieros, entre otros.

“Hemos sido testigos de que, cuando una mujer se profesionaliza y tiene igualdad de oportunidades, sus hijos y en general sus familias pueden tener una mejor calidad de vida, como también sus comunidades que siguen su ejemplo”, explica Alencastre sobre la experiencia de 5by20 en el Perú.

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Precisamente, el sentido de comunidad es trascendental en esta iniciativa. Coca-Cola reconoce a las mujeres que forman su cadena de valor, desde agricultoras hasta recicladoras, como piezas claves en su modelo de negocio a nivel mundial, pero sobre todo como pilares dentro de sus comunidades que pueden propiciar cambios significativos en otras mujeres y en la sociedad a partir de sus casos de éxito.

Promoviendo la reducción de las brechas de género

Silvia Ayala decidió abrir una bodega hace más de 24 años en Ica para sacar adelante a sus siete hijos. Nadia, Luz, Iris y Silvia son sus principales socias en esta tarea.

El Banco Mundial estima que al ritmo actual podríamos tardar hasta 257 años en cerrar las brechas de género, lo cual se traduce en pérdidas aproximadas de 160 billones de dólares; por el contrario, si esta desigualdad de género desapareciera, al 2025 se podrían añadir entre 12 y 28 billones de dólares al PBI mundial.

En esta coyuntura, la iniciativa 5by20, que ha logrado empoderar a más de 6 millones de mujeres en cien países; 446.090 en Latinoamérica y más de 24.000 en el Perú, ha ofrecido programas de capacitación en negocios, fortalecimiento de habilidades blandas y técnicas, mentoring, becas de estudio y asistencia principalmente a mujeres bodegueras y recicladoras peruanas que que forman parte de la cadena de valor del Sistema Coca-Cola Perú, conformado por Coca-Cola y su socio embotellador Arca Continental Lindley.

Según Alencastre, esto ha sido posible gracias al trabajo conjunto que han emprendido de la mano con su socio embotellador, a través de la Escuela de Desarrollo de Negocios Coca-Cola, y distintos aliados locales, con los que han llevado a cabo los programas de capacitaciones que respondían a las diferentes necesidades de las mujeres en función de sus profesiones.

Sonia Hilario, empresaria del reciclaje, logró transformar su vida y la de otras mujeres recicladoras de su centro de acopio en Los Olivos gracias al programa 5by20.

En ese sentido, la pandemia de COVID-19 supuso un doble reto, en tanto se vieron obligados a modificar las capacitaciones al formato digital y entender cómo la nueva normalidad iba a afectar de distinto modo a bodegueras y recicladoras para generar estrategias de contención.

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Tuvieron que fortalecer los conocimientos de las mujeres sobre el ecosistema digital e incluir este tema en los currículos de los programas de capacitación. Así, a las bodegueras les enseñaron a armar sus propios e-commerce con Wabi, una plataforma de delivery que conecta a usuarios con las añoradas bodegas de sus barrios.

“En el caso de las recicladoras, que resultaron más afectadas por la inmovilización, primero las apoyamos con donaciones de víveres, y luego junto con Ciudad Saludable nos enfocamos en que aprendieran e incorporaran medidas de bioseguridad en su trabajo diario”, añade Alencastre.

Llamado a la acción

Lis Bravo forma parte del grupo de más de 24.300 mujeres peruanas que han logrado transformar sus vidas como parte de la iniciativa de Coca-Cola 5by20.

Alencastre recuerda que hace cuatro años, mientras se encontraban trabajando con una asociación de recicladoras de Iquitos para ayudarlas en conceptos de formalización, una de ellas estaba atravesando un cuadro de violencia familiar, ante lo cual se armó una red de contención y apoyo entre las mismas recicladoras que permitió a esta mujer salir de ese entorno.

Así como este, otros casos que han llamado a la acción e inspirado a otras mujeres son el de Lis Flor Bravo, líder bodeguera que con su trabajo ha podido brindar educación a sus tres hijos y convertirse en una referente dentro de su comunidad. También destaca la historia de Sugei Vera, recicladora de Arequipa que empezó trabajando en las madrugadas mientras su hijo dormía, y que al día de hoy dirige con mirada de emprendimiento la Asociación de Recicladores Sumaq Pacha.

Si bien es cierto que con 5by20 la compañía ha superado sus metas trazadas desde 2010, su compromiso con las mujeres sigue intacto. “Las brechas aún existen y la pandemia ha abierto otras; en esta etapa de reactivación económica, el foco debe estar en agilizar el proceso de cerrarlas y fomentar el empoderamiento económico de las mujeres”, finaliza Alencastre.

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El propósito de Coca-Cola no es otro que crecer de la mano de sus comunidades y marcar una diferencia positiva en todo lo que pueden hacer, reconociendo que el potencial de las mujeres es inagotable.

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