El nombre proviene del Líbano, país en el cual nació su padre. La marca surge en 1989 a raíz del nacimiento de la primera hija de Nadina, Angie Poletti. Ella, asegura su fundadora, fue el motor de su inspiración para empezar a hacer ropa de bebé. Sin embargo, los textiles siempre estuvieron presentes en la vida de Nadina. Su padre era dueño de una importante fábrica textil en la que producían elásticos. Al principio sufrió mucho, ya que no sabía coser y conocía poco sobre telas. Fue totalmente autodidacta y empezó con cosas muy básicas, como baberos, toallas o sábanas, productos que vendía en la Farmacia Deza, su primer cliente.

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Por fortuna su hermano tenía un taller de confecciones de ropa interior, y la ayudó por casi un año. Es ahí donde Nadina empieza a hacer sus primeros diseños. “Con mi mami empezamos a hacer toda la ropa hasta que entré a otra tienda, que en ese entonces abría en el Jockey Plaza. Era una tienda por departamento, pero chica. No era un retail grande, pero era una tienda que estaba súper bien encaminada”, recuerda Nadina.

Hoy la empresa está conformada por más de cien personas. Son proveedores exclusivos de Ripley y cuentan con tres tiendas en El Centro Comercial El Polo II, Jockey Plaza y Real Plaza Salaverry. También venden al extranjero, a países como Ecuador, Costa Rica, Chile y Panamá. Además, hacen ropa para otras marcas de Estados Unidos, y ahora mismo se encuentran en conversaciones para trabajar con una importante marca italiana.

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Todas sus hijas la ayudan en diferentes áreas de la empresa. “Todos colaboran en darme ideas, porque todo lo que yo hago lo comunico a ellas siempre”. Ángela, su hija mayor, es la encargada de diseñar y ver el departamento de marketing. Nadina, la segunda hija, la ayuda con la parte comercial, y Giordana, a pesar de estudiar Medicina y ser la menor, también colabora en el diseño de las prendas. Giordana cuenta que hace algunos años su mamá vio en una feria textil un cuadro andino del cual quedó encantada, se lo comentó y ella le dibujó el print con el cual se armaría una colección que tuvo muchísimo éxito.

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Nadina asegura que viaja bastante con sus hijos para saber lo que está pasando en la moda infantil alrededor del mundo, especialmente la europea. Por ello, cuando se hicieron las tiendas se les quiso dar un carácter europeo, el mismo espíritu que tiene la ropa que hace Nunu. “Queríamos que la gente se sintiera satisfecha al entrar, que tenga una experiencia de compra bonita, que esté súper bien atendida, que se sienta importante al visitar y comprar en Nunu”, señala.

Su fundadora asegura que lo que diferencia a Nunu de otras marcas es hacer las prendas con algodón 100% peruano, trabajar con las mejores telas del mercado tanto nacionales como importadas, tener una fábrica propia, además de los acabados, detalles, bordados y diseños con estilo europeo que la caracterizan y la hacen resaltar en el mercado. Así es Nunu.

Por Ursula Castrat