Anna Wintour, directora artística del grupo editorial Condé Nast y editora en jefe de la edición estadounidense de la revista “Vogue”, nos explica cómo está actuando la comunidad de la moda frente a la crisis sanitaria del coronavirus.

“La positividad es un bien muy preciado ahora mismo, pero he sentido algo cercano a la pura alegría en los últimos días. Recientemente, se supo que Ralph Lauren, que ya es una de las figuras más monumentales de la moda, donó 10 millones de dólares a través de su fundación para causas relacionadas con el coronavirus −incluyendo un asombroso regalo de un millón de dólares a la fundación A Common Thread de la CFDA/Vogue Fashion Fund, avocada a los diseñadores estadounidenses afectados por esta crisis−. Mis emociones, como las suyas estoy segura, están bastante a flor de piel, pero no tengo miedo de admitir que me quebré en el teléfono con Ralph cuando me llamó para darme la increíble noticia de su dádiva.

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Y él no es el único que ha encontrado formas de ayudar. La industria de la moda ha estado reuniendo su energía filantrópica y resulta sumamente inspirador. Sin duda, has leído que LVMH ha destinado sus fábricas de perfumes a la fabricación de gel desinfectante para manos y que Kering ha suministrado millones de mascarillas quirúrgicas. Mi amiga Miuccia Prada ha donado camas a las UCI de los hospitales más afectados de Milán. Donatella Versace, Giorgio Armani y el director general de Gucci, Marco Bizzarri, también han prestado apoyo a los hospitales italianos.

Renzo Rosso, a través de su fundación Only the Brave, ha ayudado a las comunidades más pequeñas de Italia, y hay muchas más historias. Las empresas estadounidenses de moda y belleza también se han movilizado confeccionando mascarillas, batas y desinfectante de manos. Nunca he estado más orgullosa de nuestra industria.

Hablando de positividad, he estado pensando mucho sobre el futuro en estos días. No solo soñando con el final de esta crisis, sino tratando de imaginar todas las formas en que nos puede cambiar. Ahora hay tanta pérdida y tristeza, pero sigo escuchando a amigos y familiares por teléfono y FaceTime. Sé que estas semanas de aislamiento nos recuerdan cuán importantes son nuestras conexiones humanas. Será imposible dar por sentadas esas conexiones una vez que esto haya quedado atrás.

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Y la creatividad ni siquiera una pandemia la puede detener. El poder de la creatividad es algo en lo que pienso al ver los videos que los diseñadores estadounidenses nos han estado enviando en apoyo de A Common Thread. Cada uno de estos talentosos diseñadores habla tan personalmente sobre lo que están pasando, lo que están haciendo con el tiempo que de repente tienen en sus manos y cómo les ha recordado lo que realmente importa. Sus historias me impresionan, este es un momento de reflexión, generosidad y tiene sentido compartirlo. Sé que tenemos desafíos por delante. Por favor, todos quédense en casa para estar a salvo. Sé que podemos superarlo juntos e, incluso, encontrar momentos de alegría en el camino.