Sandra Bullock es una de las actrices más exitosas de Hollywood. Tiene 51 años, está de novia con el modelo y fotógrafo Bryan Randall  y acaba de estrenar la película “Our Brand is Crisis” en Estados Unidos. En 2010 adoptó a un niño afroamericano, y ahora, a una niña.

En tu nueva película eres la estratega de un presidente, ¿te interesa la política?

Lo veo como un juego de ajedrez. Para mí tiene que ver con manipulación y cosas que ocurren tras bambalinas.

Entonces, ¿qué opinión tienes de los políticos?

Son profesionales que no solo trabajan en política, sino también con grandes empresas. Y de eso habla mi película: hay ciertas personas que están dispuestas a hacer cualquier cosa con tal de obtener más dinero y poder. Y no tienen ningún cargo de conciencia.

¿Cómo es tu relación con el dinero?

No es importante. Vengo de una familia de artistas que nunca pensó en ganar dinero con esta profesión. Y ahora, cuando lo hago, ¿creen que lo celebro? ¡No! Me da vergüenza ganar mucho más que el promedio.

¿Te sentiste distinta después de cumplir los 50?

Quienes le dieron vueltas a ese asunto fueron los medios. Yo, por el contrario, me sentí  aliviada ya que por fin me dejarían tranquila. Pero no fue ni un gran acontecimiento ni algo negativo.

¿Cómo enfrentas tus propias crisis?

Las que más me afectan son las pequeñas. A veces me altero porque la lasaña ya está en el horno y el pescado aún no está listo. Cosas así. Pero trato de mantenerme estable porque tengo un niño de 5 años, Louis. Él es mi prioridad, lo más importante de mi vida.

¿Dirías que estás en tu mejor etapa?

Cada año pienso que es el mejor. Ahora tengo al niño más hermoso del mundo y he llegado a un estado espiritual diferente. Todas las experiencias que he vivido han hecho que esté aquí. Pero estoy abierta a explorar lo que venga en lo personal y profesional. Cada mañana es una nueva oportunidad y simplemente quiero pasarla bien.

¿Sigues alguna dieta?

No, pero tengo una alimentación muy sana. Me gusta cuidarme seis días de la semana y el sétimo, pecar.

¿Qué otras cosas han cambiado?

Ya no soy tan ingenua ni me importan las mismas cosas que a los 30. Eso me permite enfocarme en lo que realmente amo.

¿Qué dejaste atrás?

Todo lo que no tenía relevancia: cómo se supone que debo ser, verme o comportarme. Yo soy muy influenciable, y muchas veces pensé que tenía que ser como otras personas. No le daba valor a mi propio viaje. Tenía muchas dudas, y creo que de ahí viene mi lado comediante: es una autodefensa.

¿Alguna vez heriste a otra persona?

Sí, y he pedido perdón. Y las veces que me han herido, he recordado a mi madre diciéndome “Pase lo que pase, sigue adelante”.  Hay que aprender a perdonar y dejar ir el resentimiento pues nos termina dañando.

¿Qué otras cosas has aprendido?

Ahora soy mucho más abierta y no juzgo. Y como dije, mi prioridad es mi hijo. Si alguien no congenia con él, no entra en mi vida.

¿Cómo describirías tu vida  sentimental?

Aunque los medios decían que no tenía suerte en el amor, nunca me enfoqué en lo negativo. Tuve mis errores y por eso, cuando me tocó vivir una mala etapa, la acepté como una especie de karma. Pero, aun así, he vivido tantas cosas maravillosas que siento que he tenido mucha suerte.

George Clooney dijo que nunca se casaría, pero lo hizo. ¿Tú te casarías de nuevo?

Me gustaría decir “nunca”, pero eso significa meterse en líos. Quizá en el futuro me drogue, termine en Las Vegas y haga algo tonto que después no recuerde (ríe). No veo la necesidad de casarme. Me parece más importante encontrar a un compañero que me ame y apoye, esté o no casada con él.