A los veintinueve años, Hope Hicks, una atractiva exmodelo, era una de las colaboradoras más cercanas e influyentes del presidente estadounidense. Sin embargo, tras un interrogatorio de ocho horas con investigadores de la colusión entre Trump y Rusia, y dos controvertidos romances, anunció sorpresivamente su renuncia. El mandatario perdió a una de sus más estrechas confidentes.

Todo comenzó cuando la exmodelo entró a trabajar a la oficina de relaciones públicas y marketing Hiltzik Strategies. Fue allí donde esta moderna princesa, criada en los elegantes suburbios de Connecticut, entre canchas de golf y lacrosse –este último es su deporte favorito; incluso, llegó a ser la capitana del equipo de su colegio–, conoció a Ivanka Trump. La hija del actual presidente de Estados Unidos quedó tan maravillada con ella que la puso rápidamente a cargo de la imagen de su marca e, incluso, la usó como modelo para su catálogo online, porque, además de inteligente, Hope es guapa, muy guapa.

Smile ?

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Después Corey Lewandowski –en ese entonces director de la campaña presidencial de Trump y, hoy, acusado de acoso sexual y destituido de su cargo en el gobierno– le ofreció integrarse a tiempo completo como asesora de prensa del equipo de comunicaciones que llevaría a Trump al poder, y Hope rechazó la oferta; no tenía ningún estudio o experiencia en el ámbito político y no se sentía preparada para asumir un cargo en la campaña. Pero eso no duró mucho, ya que el mismísimo Trump le pidió reconsiderar su decisión.

Frente a eso, no pudo negarse. Desde ese instante se convirtió en la más férrea colaboradora del millonario. Lo acompañó donde fuera necesario y se acostumbró a viajar en los jets privados del magnate y a vivir en la Trump Tower. Se volvió imprescindible para Trump, ya que su carácter frío y sumiso la convirtieron en lo que el presidente buscaba: una vocera sin voz. En su testimonio frente a los investigadores del Congreso, admitió haber dicho “mentiras blancas” para defenderlo.

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Como directora de Comunicaciones, Hope mantuvo un aire de misterio. No tiene Twitter, su Instagram es privado y casi nunca sale en la prensa. A tal punto llegó su mutismo, que se creó el hashtag #HicksNoComment. Y si su silencio fue un tema que llamaba la atención, luego se convirtió en algo incómodo, ya que se vio involucrada en un escándalo sexual no menor: se involucró con el –por entonces– jefe de Gabinete de Trump, Robert Porter, quien tenía un historial de acusaciones de maltrato por parte de sus dos exesposas y una orden judicial de alejamiento de una de ellas emitida en 2010. Esto no es nuevo para Hope, que también tuvo un affaire con Lewandowski.

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Si bien las acusaciones en contra de Porter son concluyentes y han sido investigadas por el FBI, Hope lo defendió y difundió comunicados desmintiéndolas. Ella parece responder al dicho: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.