En el 2015, COSAS cubrió el nacimiento del segundo hijo de los duques de Cambridge: la princesa Charlotte. Esta es la crónica del evento que paralizó Londres un 2 de mayo. 

Luego de varios días de espera, que para muchos se hicieron eternos, la duquesa de Cambridge dio a luz a su segunda hija: Charlotte Elizabeth Diana. Fue un gran motivo de celebración para los británicos, quienes así pudieron distraerse de las elecciones generales más reñidas de los últimos cuarenta años, en las que terminó venciendo el Partido Conservador de David Cameron, según algunos, en parte, gracias al nacimiento real. Y, sí, todos querían que fuera niña.

Por José María López de Letona

El viernes 1 de mayo fue el Día del Trabajador, y los británicos, como es su costumbre, pasaron el feriado al lunes. Pero mucha gente trabajó durante el bank holiday, pues acababa de anunciarse el nombre de la princesa Charlotte Elizabeth Diana justo cuando los ceramistas y artesanos ponían los toques finales a los objetos conmemorativos que se pondrían a la venta de inmediato.

Al igual que con el nacimiento del príncipe George, Kate se retrasó varios días, lo cual no impidió que al menos medio centenar de hardcore royalists, como Terry Hutt, vestido de pies a cabeza con la Union Jack –COSAS conversó con él en la puerta del Lindo Wing con motivo del nacimiento del príncipe George hace poco menos de dos años–, permanecieran acampando durante semanas a las puertas del hospital.

Luego de las dos semanas de permiso de paternidad, William retomará su preparación como piloto militar.

Este año, Kate mostró su agradecimiento a sus fans al enviarles cafés y croissants para el desayuno, todo envuelto con una delicada cinta rosada, lo que ocasionó que las posibilidades de que fuera una niña se dispararan en el corazón de los británicos.

Los duques de Cambridge escogieron un nombre de gran tradición real para su hija. Además, es el femenino de Charles, su abuelo. De paso, han querido rendir tributo a la reina y a la princesa Diana, dos de las mujeres más importantes para ellos. El nombre Charlotte tiene connotaciones históricas: la reina Charlotte fue la esposa de George III, y su nieta, la princesa Charlotte, fue la única hija de quien se convertiría en George IV. La princesa ocupa el cuarto lugar en la línea de sucesión al trono, por detrás de su abuelo, el príncipe Charles, su padre, el duque de Cambridge, y su hermano, el príncipe George.

La primera imagen de la nueva princesa, nacida a las ocho y media de la mañana (hora londinense) del sábado 2 de mayo. 

La última integrante de la familia real nació, como su hermano, en el Lindo Wing del St Mary’s Hospital de Paddington el sábado 2 de mayo a las 8:34 de la mañana (2:34 a.m. en Lima). Algunas horas después, luego de una breve presentación frente a la prensa, en la cual Kate Middleton apareció impecablemente peinada y maquillada (lo cual generó sospechas en cierto sector de la prensa sobre la verdadera fecha en la que nació la princesa), y una visita del príncipe William con George, que casi se roba el show (parece haber heredado la maestría de su abuela para saludar como un verdadero royal, es decir, como si estuviera desenroscando un foco), los duques de Cambridge pasaron la noche en el Palacio de Kensington, donde permanecieron unos días. Como en anteriores ocasiones, se dispararon salvas reales desde Hyde Park y la Torre de Londres.

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Hasta ahora, se sabe que entre los que han visitado a la princesa se encuentran la reina, el príncipe de Gales y la duquesa de Cornwall, y sus abuelos Michael y Carole Middleton. El príncipe Harry está en Australia en una misión militar y no podrá conocerla en persona hasta dentro de un par de semanas, al menos, pero ya ha declarado que es preciosa y que no puede esperar a tener a su sobrina entre sus brazos. Tres días después del nacimiento, la reina conoció por fin a su quinta biznieta. El protocolo dicta que es la reina la que recibe las audiencias, pero en esta ocasión prefirió saltarlo para ir a visitar a la nueva princesa, con quien permaneció un poco más de media hora.

Los fanáticos de la realeza, en la puerta del Lindo Wing del hospital.

El miércoles 6 de mayo por la tarde, los duques de Cambridge con sus dos hijos partieron rumbo a Anmer Hall. La mansión de diez dormitorios y estilo georgiano se encuentra en Sandringham, la finca de la reina en el condado de Norfolk, y fue un regalo de bodas de la soberana para William y Kate. Se espera que Anmer Hall sea su base hasta fines de mayo y, probablemente, por el resto del verano europeo. Durante al menos una semana, Carole y Michael Middleton los acompañarán para que los duques puedan tener un poco de tranquilidad. Sin duda, María Teresa Turrión Borrallo, la niñera española de George, les dará una mano con Charlotte, pero ha trascendido que también están buscando una enfermera que los apoye durante los primeros meses.

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Después de las dos semanas de permiso de paternidad a las que tiene derecho según la legislación laboral británica, William se incorporará a la última etapa de su entrenamiento, luego de la cual hará funciones de piloto militar en el aeropuerto de Cambridge, con algún turno en Norwich. El príncipe demostró ser un padre muy involucrado con George, y todo apunta a que será igual con Charlotte. Las cosas han cambiado mucho desde que nació el príncipe Charles: cuando eso ocurría, su padre, el duque de Edimburgo, estaba jugando squash…

Los duques de Cambridge celebrando la llegada de su primera hija.

Londres es una fiesta:

El nacimiento de Charlotte es un motivo de gran alegría para gran parte de los británicos, quienes han aprovechado para celebrar el acontecimiento de todas las maneras posibles. Se espera que la llegada de la princesa suponga un incremento de ingresos al país de unos 380 millones de dólares, más incluso que con el nacimiento de George. Muchos taxis de Londres han pintado el nombre de la princesa en un lateral. Y el Lindo Wing se ha convertido ya en una atracción turística, con centenares de personas tomándose selfies frente a la puerta del hospital como si se tratara de una abadía medieval.

Pero la llegada de Charlotte no solo ha traído buenas noticias para la economía: también ha mantenido a los británicos entretenidos. Como se evidencia cada vez que hay un acontecimiento de estas características, las casas de apuestas están al rojo vivo. Luego de la exótica (según algunos) elección de los siete padrinos de George, en el cual se mezclaron aristócratas, amigos de los novios, fieles ayudantes (por ejemplo, Jamie Lowther-Pinkerton, ex secretario del duque) y personas cercanas a las familia (como Julia Samuel, amiga de Diana), los británicos especulan ahora sobre quiénes tendrán el honor de apadrinar a Charlotte.

Como en anteriores ocasiones, se dispararon salvas reales desde Hyde Park y la Torre de
Londres.

Zara Tindall, la prima favorita de William, fue la única integrante de la familia real en ser elegida por los apostadores. Harry y Pippa quedaron fuera para sorpresa de todos. Las princesas Beatrice y Eugenie encabezan la lista de padrinos de Charlotte, seguidas de Pippa y Harry, Peter Phillips, Hugh van Cutsem, James Middleton, Laura Lopes, Fergus Boyd, Guy Pelly y David Jardine-Paterson. Otra candidata potente es Tiggy Legge-Bourke, quien fuera nanny de William. Los Beckham, tanto David como Victoria, tienen una posibilidad entre veinticinco de ser elegidos, mientras que Boris Johnson, alcalde de Londres, una entre cien, al igual que el primer ministro David Cameron, quien seguramente habrá incrementando en algunos dígitos luego de su triunfo en las elecciones generales del pasado jueves, en las que el Partido Conservador retuvo el poder con una mayoría que las encuestas previas no habían anticipado.

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Ahora los británicos se mantienen ilusionados con el próximo gran acontecimiento: el bautizo, que seguramente tendrá lugar antes de que la familia real se vaya a Balmoral a pasar el verano. Habrá que esperar también la foto que todos quieren ver: una de la familia al completo, con la flamante princesa. Aunque en principio no tenga papel constitucional, la princesa podría ser, un día, reina de Inglaterra. Recordemos que su bisabuela, Elizabeth II, se convirtió en reina por un capricho del destino. Su padre, el duque de York, se vio obligado a asumir el trono como George VI tras la renuncia de su hermano mayor, Edward VIII, quien se había enamorado de Wallis Simpson. Pero esa ya es otra historia…