El año pasado la revista Closer fue condenada a pagar una indemnización de 190.000 euros a los duques de Cambridge por publicar, en 2012, unas fotos de Kate Middleton en topless en el castillo del vizconde Linley, tío del príncipe William, en Provenza, Francia. 

Los abogados de la revista Closer han pedido que se revise la cantidad de la indemnización a pagar a los duques de Cambridge argumentando que les parece hipócrita que reciban tanto  dinero cuando otros royals están “contentos con las fotos sexys”, informa la revista Vanity Fair

La publicación se refiere a las imágenes sexy de Meghan Markle para la revista Men’s Health en 2013. La hoy duquesa de Sussex aparece con ropa provocativa, se desabrocha la blusa y deja ver su ropa interior. El titular del video es “Asar a la parrilla nunca fue tan sexy como con Meghan Markle”. 

“Están contentos con las fotos sexy cuando tienen el control, pero demandan elevadas sumas de dinero cuando no están autorizadas”, señaló uno de los abogados de Closer citado por el Daily Mail. “Es ridículamente hipócrita, tal y como refleja la escandalosa indemnización”, agregó. Según esa fuente, en Francia este tipo de multas rondan apenas los cien euros.

Las imágenes de Kate Middleton fueron publicadas el 14 de setiembre de 2012. Se la veía al borde de una piscina con el príncipe William. La duquesa de Cambridge solo lucía la parte de abajo de un bikini. A la Casa Real británica le indignaron las fotos y respondió con medidas legales. Dijo, además, que el dinero de la indemnización sería donado a una causa benéfica.

A los editores de Closer les pareció exagerada la reacción de la familia real británica. “Lo que vemos es una pareja joven, que acaba de casarse, que está muy enamorada y unas fotos que son espléndidas”.

“Ella es una princesa de verdad del siglo XXI. Es una mujer joven que está en topless, lo mismo que se puede ver en cualquier playa en Francia o en todo el mundo”, agregaron los editores de Closer.

Los duques de Cambridge lograron que la justicia francesa, que llevaba el caso, prohibiera la venta y nuevas divulgaciones de las fotografías. Además, la redactora jefe de Closer y el director de la revista fueron condenados a una pena máxima de 45.000 euros de multas.