La escritora británica Joanne Rowling, mundialmente conocida como J.K. Rowling, cumple 53 años el día de hoy. Aquí recordamos los inicios de la creadora de Harry Potter, antes de que el universo del joven mago cambiara por completo su vida. 

La vida de J.K. Rowling no siempre fue mágica. Antes de convertirse en una escritora aclamada mundialmente, y hasta elogiada por la mismísima reina Isabel II, Joanne Rowling atravesó varios momentos difíciles. Un emotivo discurso, que pronunció en el 2008 en una graduación de la Universidad de Harvard, dejo en evidencia los “fracasos” de la escritora antes de publicar Harry Potter (1997).

“No voy a quedarme aquí y decirte que el fracaso es divertido. Ese período de mi vida fue oscuro (…). No tenía idea entonces de cuánto se extendía el túnel, y durante mucho tiempo, cualquier luz al final era más una esperanza que una realidad”, señaló en su famoso speech. 

El túnel de J.K. Rowling:

Cuando tenía solo 25 años, la madre de J.K. Rowling falleció tras diez años de agonía: Anne Volant Rowling padecía de esclerosis múltiple y murió a los 45 años. En ese entonces, Joanne ya estaba escribiendo el manuscrito de Harry Potter y la piedra filosofal. “Ella nunca supo sobre Harry Potter, comencé a escribirlo seis meses antes de que muriera, así que eso es doloroso. Ojalá lo hubiera sabido”, confesó la autora a The Guardian.

Dos años después del fallecimiento de su madre, J.K. Rowling viajó a Portugal para trabajar como profesora de inglés. Allí conoció a su primer esposo, el periodista Jorge Arantes. Se casaron en 1992, tuvieron una hija y al año siguiente se separaron. Rowling se mudó con su pequeña a Edimburgo, Escocia, para estar cerca de su hermana: tenía los tres primeros capítulos de Harry Potter en su maletín y un doloroso divorcio que superar. Algunos de sus biógrafos sostienen que sufrió de abuso doméstico en su primer matrimonio.

La escritora recibiendo el Premio Príncipe de Asturias en el 2003.

Como reveló en el discurso de Havard, ese fue el momento más oscuro de su vida: no tenía trabajo, debía mantener a su hija y su matrimonio había sido un fracaso. Según confesó en Britain’s Sunday Times, en ese tiempo atravesó una fuerte depresión. “Estamos hablando de pensamientos suicidas, no estamos hablando ‘soy un poco miserable'”, dijo Rowling.

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“A mediados de mis veintes, las circunstancias de mi vida eran malas y realmente caí en picada. Lo que me hizo buscar ayuda fue mi hija”, añadió. “Ella me conectó a tierra y dije ‘esto no está bien’. Ella no podía crecer conmigo en este estado”.

La autora en una firma de libros en 1999.

Uno de los momentos más desesperantes de su vida fue cuando su ex esposo llegó a Escocia para buscarla. Rowling consiguió una orden de restricción para que él regresara a Portugal y finalizó con éxito su divorcio en 1995. Al año siguiente, su situación no parecían mejorar y tuvo que vivir de la beneficencia del estado por no tener empleo. 

Lo único positivo de ese momento es que finalizó el manuscrito de Harry Potter y la piedra filosofal en varios cafés. Existe el rumor de que la escritora escribía fuera de casa porque no tenía calefacción y porque su hija solo conseguía dormir si la sacaba a pasear. 

J.K. Rowling conoció a la reina Isabel en el 2006, durante una visita al Garden Party del Buckingham Palace.

Harry Potter:

El manuscrito de la escritora se convirtió en la gran esperanza que tenía para salir adelante. Sin embargo, a pesar de conseguir un agente literario, el libro fue rechazado por doce editoriales hasta que, en 1996, Bloomsbury Publising le dio luz verde al proyecto. Se dice que Alice Newton, la hija pequeña del presidente de la editorial, leyó el primer capítulo e inmediatamente pidió el siguiente. 

A pesar de que decidieron publicar el libro, el editor de J.K. Rowling, Barry Cunningham, le aconsejó buscar un trabajo fijo porque era imposible subsistir con la venta de un libro para niños. Nadie predijo que las 1000 ediciones que se publicaron en 1997, hoy valdrían más de 10 mil libras esterlinas y se convertirían en libros de culto. 

El último libro de la saga se publicó en el 2007.

Tras la publicación del manuscrito, Rowling recibió 8000 libras esterlinas del Scottish Arts Council para continuar con su escritura y, cinco meses después, el libro ganó el Nestlé Smarties Book Prize.

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Al año siguiente, en 1998, Estados Unidos consiguió los derechos de Harry Potter con la editorial Scholastic Inc, que ofreció más de 100 mil dólares para ganar el concurso. Con ese dinero, la escritora pudo mudarse a un espacio más grande para vivir con su hija. El resto es historia: en 1999, Warner Bros adquirió los derechos para adaptar los siete libros a una serie de películas y la historia se volvió un fenómeno universal. 

Según la lista Sunday Times Rich List, en el 2017 Rowling tenía una fortuna estimada en 650 millones de libras esterlinas. Ese mismo año, fue nombrada la escritora mejor pagada del mundo por la revista Forbes: se estima que posee ganancias de 95 millones de dólares al año. Parece que, como confesó en su discurso, el fracaso puede ser un motor de movimiento. 

“Es imposible vivir sin fallar en algo, a menos que se viva con tanto cuidado que no se viva en absoluto, en cuyo caso se falla por defecto. No se conocerán a ustedes mismos, ni conocerán la fuerza de sus relaciones, hasta que ambas cosas hayan sido probadas ante la adversidad”, expresó Rowling en Harvard. Parece que, como confesó en su discurso, el fracaso puede ser un motor de movimiento.