Es presidente ejecutivo de Ipsos Perú, columnista de El Comercio y autor de los libros Perfil del elector y Opinión Pública 1921-2021. En 2016 fue presidente de CADE. Conversamos con él sobre las encuestas y nuestro embarullado escenario político.

Por Débora Dongo-Soria S.

Alfredo Torres

—¿Por qué son importantes las encuestas?

—Son la mejor manera de conocer las actitudes, opiniones y características de la población. Al leerlas podemos entender qué piensa y siente la mayoría y no solo las personas que nos rodean.

—¿La política peruana sufre de ‘encuestitis’?

—No. Lo que ocurre es que, ante la debilidad de los partidos y la polarización en las redes sociales, las encuestas dan voz a las mayorías silenciosas. Lo que sí es cierto es que la prensa valora las encuestas en el Perú más que en otros países.

—¿Cuál fue su primera encuesta?

—Cuando estudiaba en la Universidad del Pacífico dirigía un centro de estudios políticos e hice una encuesta de intención de voto entre los estudiantes para las elecciones de 1980. La mayor intención de voto era para Luis Bedoya Reyes.

—¿Cómo reacciona cuando lo interrumpen para hacerle una encuesta?

—Reacciono con interés.

—¿Aprobó el curso de estadística?

—Naturalmente.

—¿Cuál ha sido la elección más estrecha que recuerda?

—La segunda vuelta entre PPK y Keiko Fujimori. Nuestras últimas encuestas y boca de urna señalaban que la diferencia sería de décimas. Lo mismo dio el conteo rápido. Tuvimos que esperar varios días para que la ONPE confirmara el resultado ajustado.

Alfredo Torres

—¿Cuál ha sido el resultado de una encuesta política que más le ha sorprendido?

—Luego del autogolpe del 5 de abril de 1992. Tanto yo como la mayoría de quienes entonces trabajábamos en Apoyo estábamos en contra del golpe. Sin embargo, la encuesta que hicimos después encontró que más del 80% estaba a favor.

—¿En qué ha cambiado el elector peruano?

—Sus preocupaciones son diferentes. En una época eran el terrorismo y la inflación. Luego, el desempleo y la pobreza. Ahora son la corrupción y la delincuencia. Ha crecido la desafección política. Lo motiva más una causa social que la política. Una marcha como “Ni Una Menos” convoca más gente que un líder político.

—¿En qué se diferencian el elector limeño y el del resto del país?

En Lima hay más empleados de empresas formales, más personas con educación superior, más clase media. Por lo tanto, las ideas liberales tienen más acogida. En las ciudades más pequeñas y en el campo es más fácil que prendan ideas populistas.

—¿La aparente indiferencia ante el próximo proceso electoral podría trasladarse a las elecciones del 2021?

—Podría haber ira y apoyo a un líder extremista. Por eso es tan importante que el presidente Martín Vizcarra haya tomado la bandera de la lucha contra la corrupción. De lo contrario, su imagen se habría diluido y solo ganarían los extremistas.

—¿Qué siente cuando un político dice: “No leo las encuestas”?

—Me río. Son los primeros en leerlas, aunque generalmente no les gustan sus resultados. En elecciones siempre creen tener el triple de lo que registran las encuestas.

—¿Le han insinuado para cambiar un resultado?

—Nunca, pero sí me han insultado para presionarme. Una buena manera de saber de qué está hecho un político es ver cómo trata a las encuestas y a la prensa. Los que insultan son gente de mala entraña.

—¿Tiene amigos políticos?

—Sí, pero muy pocos.

Alfredo Torres

—¿Quiénes fueron sus maestros?

—Dos sacerdotes en el colegio y la universidad: Hubert Lanssiers y Alfredo Montemayor. En el trabajo, Felipe Ortiz de Zevallos.

—¿Está de acuerdo con la bicameralidad y la no reelección de congresistas?

—Estoy de acuerdo con la bicameralidad. Impide las leyes sorpresa. No estoy de acuerdo con la no reelección de congresistas ni alcaldes, pero entiendo que es lo que la gente necesita para canalizar la decepción que han generado los políticos.

—¿Ha sido tentado para participar en política?

—Nunca en un partido político, pero sí me interesa escribir artículos en los que trato de contribuir con ideas o propuestas.

—¿Cómo viven los empresarios la actual crisis política?

—Están acostumbrados a negociar para conseguir resultados mutuamente beneficiosos. Por lo tanto, les irrita que los políticos no logren ponerse de acuerdo. Pero son optimistas por naturaleza, están preparados para sortear obstáculos.

—¿Hoy quién es la persona más poderosa en el Perú?

—El poder está muy disperso. Sin embargo, creo que el presidente Martín Vizcarra es la persona más poderosa, sobre todo desde que entendió que el pueblo esperaba que ejerciera su liderazgo. Si no lo hubiese hecho, se habría generado un vacío de poder.