Viven a cien por hora una vida de sacrificio, disciplina y mucha adrenalina, y las tres comparten su pasión por el mundo de los fierros.

Por Kimberly Bocchi

La Familia Gamero, mejor conocida como Gamero’s Racing Team, sufrió una gran pérdida: uno de sus integrantes, el piloto Hans Gamero, falleció en febrero de este año. Por eso, en honor a su hermano, entre el 20 y el 28 de octubre, Yinelsy Gamero se dejará el alma en los Caminos del Inca.

Yinelsy Gamero.

Yinelsy empezó a correr a los dieciséis años. En su primera carrera en Juliaca, junto a su prima Pierina Gamero, obtuvo el primer lugar en la categoría Damas. Ya tiene siete años de experiencia y ahora apunta a ganar. Asegura, además, que no se siente presionada por ser una de las pocas mujeres en el rally más importante del país. “Presionados deberían sentirse los hombres, porque nosotras estamos para demostrarles a aquellos con pensamiento machista que podemos estar a su altura e incluso mejor”, aclara.

Yinelsy divide su preparación como piloto con su rol como madre de Mikeila, de un año. “Mi tío le regaló un McLaren de juguete, y ella para montada en él todo el día”, cuenta Yinelsy. “Me encantaría que Mikeila siguiera con mi legado. Definitivamente lo lleva en las venas”.

Grace Hemmerde

“Tengo miedo cuando veo accidentes, pero una vez que empiezo a manejar, el miedo se me va”, cuenta Grace Hemmerde, una joven con combustible en los genes. Su abuelo fue Godfrey Hemmerde y su padre, Goody Hemmerde, reconocidos pilotos. “La primera vez que me subí a un kart fue con mi papá”, recuerda Grace. Desde aquel día no quiso abandonar el timón.

Quería convertirse en toda una corredora profesional, y no paró hasta lograrlo. En 2015, chocó en su primera carrera de Las Dos Horas –en karts–, pasó por la casi imposible búsqueda de patrocinadores y sufrió la pérdida de su padre, pero nada de eso la detuvo. Durante 2016 entrenó y estudió todos los mapas de los circuitos. Terminó segunda en el Campeonato Regional de Karts y fue campeona nacional de karts en la categoría Senior B.

En enero de 2017 viajó a México a la ceremonia de los FIA Americas Awards y, rodeada de pilotos de la Fórmula 1, fue reconocida por el presidente de la Federación Internacional de Automovilismo por sus primeros logros.

Desde hace un año, sigue representando al Perú en la Asociación Women in Motorsport, que promueve la presencia de la mujer en este deporte. “Todo empezó como un hobby, luego se convirtió en mi estilo de vida y ahora continúo con el objetivo de que dejen de ver como algo raro que una mujer esté tras el volante”, dice Grace. El próximo 4 de noviembre competirá nuevamente sobre ruedas en el Campeonato Nacional de Karts, categoría Senior A. “Me gustaría quedar entre los cinco primeros puestos”, finaliza.

Grace Hemmerde, Annia Cillóniz y Andrea Takashima.

Grace Hemmerde, Annia Cillóniz y Andrea Takashima.

Annia Cillóniz

“Los pilotos peruanos tienen mucho que mostrar y aportar al drifting mundial; como Annia Cillóniz, a quien le hago una felicitación especial por ser la primera mujer driftera del Perú”, señaló el representante internacional de la Fórmula Drift, Ryan Lanteigne, en la segunda fecha del Campeonato Nacional de Drifting.

Annia tiene diecinueve años. Su primera vez al volante fue a los seis, en compañía de sus abuelos. Creció en las dunas de Ica, corriendo motos y carros, y este año se convirtió en piloto profesional. “Yo no lo elegí, el drifting me eligió a mí”, afirma.

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Día increíble! 😍 Esto no lo había dicho nunca, y no quería decirlo antes de la competencia, pero siempre tuve miedo a competir, miedo al momento en que pones a prueba todo lo aprendido, tal vez miedo al fracaso o quien sabe, pero a pesar de eso, jamás he sido una persona que no vence sus miedos y sabía que este tenía que vencerlo a lo grande y siento que así fue! Acepte el reto de ser la primera mujer “driftera” del Perú y puedo decir que me siento más que satisfecha con mi primera aparición! Hice mi mejor pasada hasta el momento en las prácticas, pero no todo es perfecto y todavía me falta mucho que aprender detrás de ese timón, se que se viene un largo y lindo camino por delante y me siento segura que estoy al nivel de esta competencia! RETO CUMPLIDO! MIEDO SUPERADO! Que vengan mas 😏 . . 📸: @competicionracing Esto no hubiera sido posible sin la ayuda del @teamchimuelo, el amor y motivación de mi papá (mi gran maestro) y mi familia, los consejos de mi coco @carmonaperu y de todos ustedes! @casafincasantamartha @scoscheperu @titofc.centro @lifelifting_nutrition @huevoslacalera @all4race @danielacilloniz @vascohuayco @anabelcilloniz @10gtaller @italo.gonzalo @atakashima @mauriciochumpitaz

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Una llamada del Team Chimuelo para participar con un Nissan 350Z en el Campeonato Nacional le cambió la vida. “En mis primeros entrenamientos me salí en la primera curva, enterré mis asientos, me fui de costado hacia un muro de arena, salté y me accidenté. Sentí miedo mezclado con adrenalina. Me encantó”, relata.

Si bien aún no ha ganado una competencia, hoy el timón y el acelerador son sus fieles amigos, y seguirá practicando hasta conseguirlo. “Falta un poco de experiencia. Unas carreras más y creo que puedo llegar al podio”, dice la joven piloto, quien ahora está armando un carro para poder participar en el campeonato nacional de drifting de este año.

Andrea Takashima 

Al cumplir diecisiete años, Andrea recibió el mejor regalo de su vida. Su padre, Roberto Takashima, la inscribió en clases de manejo en La Chutana para obtener su licencia de piloto. Ella siempre estuvo destinada a formar parte de este mundo. “Si no fuera por mi familia, no sería piloto. Me llevaban a todas las carreras; desde pequeña, mi mayor sueño era correr autos”, cuenta.

A los dieciocho, su papá le regaló su primer casco, el mismo que sigue usando en todas sus competencias. Su primera carrera oficial fue Las Tres Horas de este año; compitió en la Categoría VW Gol R Cup. “Fue super emocionante, estaba muy nerviosa porque era mi primera vez y encima era la única mujer en la categoría”, recuerda. La adrenalina y la pasión la llevaron a quedar en el quinto puesto.

Desde entonces no ha dejado de competir. Como corredora de auto cross, este año se convirtió en la única mujer en la categoría superior 2 en manejar un vehículo turbo. Si una mujer quisiera, pero no se atreviera a entrar a este mundo, Andrea le recomendaría que olvidara el miedo. “La primera vez que me atreví a subirme a un auto de carrera experimenté una sensación increíble”, afirma.

El año pasado sufrió un accidente en el circuito de Las Tres Horas, con su amiga Lilian Roja como copiloto. Salieron de la pista y se estrellaron contra unas llantas. “Felizmente no nos hicimos nada, pero cuando volví a entrenar me daban miedo las curvas, me tomó un tiempo superarlo”, cuenta Andrea. Hoy se dedica totalmente al auto cross, compite, es jefa de equipos y guía a otros jóvenes para entrar a competir en este rubro. “Quiero que este deporte crezca y más personas estén interesadas en él”