La eminencia mundial en el tratamiento del cáncer cerebral, el llamado doctor Q, visitó el Perú por segunda vez para efectuar una serie de operaciones filantrópicas en la Clínica Delgado y recibir dos doctorados honoris causa de las universidades Ricardo Palma y USIL.

Por Renato Velásquez

“El mundo no lo cambian aquellos que no sueñan. Tampoco lo cambian aquellos que se limitan a soñar. Lo cambian aquellos que cumplen sus sueños”, es el mantra del doctor Alfredo Quiñones-Hinojosa, quien dirige el departamento de Neurocirugía de la Clínica Mayo en Jacksonville (Florida), una de las más prestigiosas del mundo, donde lidera a un equipo que recibe donaciones millonarias enfocado en uno de los propósitos más nobles que se puedan imaginar: encontrar una cura contra el cáncer cerebral.

Su historia es fabulosa: nacido y criado en Mexicali, un pequeño pueblo del norte de México, Alfredo intentó cruzar la frontera hacia Estados Unidos a los 19 años, pero fue detenido y expulsado por la policía migratoria. Sin embargo, ese mismo día, por la noche, volvió a trepar la reja que lo separaba del “país de las oportunidades” con la convicción de que esa vez no lo atraparían.

Y así fue. Lo acogieron en una comunidad de trabajadores agrícolas, donde juntó cada centavo para cumplir su siguiente objetivo: estudiar en la universidad. Obtuvo una beca para estudiar Psicología en la Universidad de California – Berkeley y fue allí donde conoció a Joe Martínez, del departamento de Neurobiología, quien lo incentivó para estudiar esta disciplina.

“El cerebro es la frontera inexplorada. Tenemos más conexiones y sinapsis en el cerebro que estrellas en la galaxia. Es algo fascinante. De pequeñito miraba las estrellas porque nos acostábamos en el techo de nuestra casa por el calor, y soñaba… Pienso que desde entonces se me quedó esa fantasía”, cuenta el doctor Quiñones-Hinojosa, quien ya empezaba a ser llamado doctor Q por los estadounidenses, a quienes les resultaba enrevesado pronunciar su nombre.

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Trabajo duro

Instagram: @doctorqmd

Gracias a su intensa dedicación y tenacidad, el doctor Q llegó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, quizás la más importante a nivel mundial, donde empezó a distinguirse no solo como un gran proyecto de médico, sino también por sus labores sociales y su capacidad de conectar con la gente.

Tras su residencia posdoctoral en San Francisco, donde Quiñones-Hinojosa se convirtió en un neurocirujano a carta cabal, llegó a Johns Hopkins, uno de los hospitales y centros de formación de medicina más prestigiosos, donde fue profesor asociado de Cirugía Neurológica, profesor asociado de Oncología, director del Programa de Cirugía de Tumores Cerebrales en el Johns Hopkins Bayview Medical Center, y director del Programa de Cirugía Pituitaria.

Conciencia social

A lo largo de su impresionante trayectoria, el doctor Q nunca olvidó sus orígenes humildes; eso lo motivó a ayudar siempre a los más necesitados. De hecho, su agenda en Lima estuvo marcada por varias operaciones en la Clínica Delgado a señoras de escasos recursos, que llegaron a Lima desde las alturas de Cusco.

“Fueron intervenciones muy complejas, pero que se hicieron con éxito. Una de las pacientes apenas podía caminar del dolor porque ha utilizado mucho su espalda para trabajar en el campo, y la otra tenía malformaciones en la columna. Ahora se podrán recuperar y llevar de nuevo alimentos a la mesa de su hogar”, cuenta el doctor Q.

“Estas acciones de solidaridad son importantes porque no solamente estamos formando puentes entre instituciones como la Clínica Delgado y la Clínica Mayo, sino que también estamos dando esperanzas a la gente humilde. Estamos hablando de dos pacientes pero, a través de ellas, tocamos a una comunidad más grande”, indica. “Además, es inspiradora la manera en que la Clínica Delgado se dedica a sus pacientes, y el sentido de humanidad que tienen todos allí”.

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Con el doctor Q, llegó a Lima su discípulo peruano Henry Ruiz, quien ha realizado con él una pasantía en Estados Unidos. “Para mí es muy importante que las nuevas generaciones aprendan no solo a ser buenos cirujanos, sino también a ayudar a la sociedad. Esto es imprescindible para cambiar el mundo”, dice el neurocirujano.

Los derechos del libro autobiográfico del doctor Q ya han sido comprados por el productor Jeremy Kleiner (ganador del Oscar por “Moonlight” y “12 Years a Slave”) y se rumorea que Brad Pitt lo encarnará en la pantalla grande. Esperamos con ansias para verlo en cartelera.