El proyecto Escuelas Sostenibles, dirigido por Úrsula Baertl, que ha trabajado de la mano de grandes instituciones internacionales, educa a casi seis mil niños en Ica y Casma, y sus efectos, nos cuenta, son inmediatos.

Por Manuel Coral González

Entre Ica y Casma

“Horizonte Corporativo fue fundada por mi padre, Augusto Baertl, en 2007, bajo la lógica de realizar proyectos de desarrollo sostenible alrededor de su empresa agrícola”, explica Úrsula Baertl, abogada de profesión. Su padre le pidió que se hiciera cargo de esta ONG. Al principio, lo tomó como una actividad paralela –trabajaba en la Defensoría del Pueblo–, pero después se fue involucrando más. Así, entre 2007 y 2011, la ONG participó de dos emprendimientos en Ica: Tierra de Niños y el programa del Banco Mundial Iniciativa Lavado de Manos.

Luego de esta experiencia, continuaron trabajando en Ica, en la Escuela 22705 Santa Vicenta, en la provincia de Santiago. “Trabajamos con las familias el tema de reciclaje de basura, y el efecto fue inmediato: los niños llevaban menos plástico a la escuela y se generaban menos desperdicios”, cuenta Baertl, gerenta general de Horizonte Corporativo. “Hay que considerar que el recojo de basura en el poblado era bastante deficiente”, agrega.

Úrsula Baertl preside la ONG Horizonte Corporativo. En 2011 inició el proyecto Escuelas Sostenibles.

Huertos orgánicos y reciclaje

En 2013, replicaron el proyecto en Casma (Áncash), e iniciaron la implementación de huertos orgánicos en las escuelas de la ciudad. Comenzaron en el Colegio 88104 María Parado de Bellido, en el centro poblado de Nivin, donde lograron que los alumnos tomaran conciencia de su importancia, y de los beneficios que trae consigo la cosecha de alimentos frescos y de calidad, que tiene como fin –casi inmediato– una continua alimentación saludable. Tras los buenos resultados, y en vista del entusiasmo de los alumnos, el programa de alimentación escolar estatal Qali Warma decidió unirse a Escuelas Sostenibles. “Un día visitaron un huerto y vieron que había una gran cantidad de frutas y verduras creciendo; y, como solo entregan alimentos no perecibles, se impresionaron. Era el complemento perfecto para ellos”, recuerda Tirco Rojas, gerente de Proyectos.

El proyecto “Escuelas Sostenibles” ha logrado impactar en alrededor de seis mil alumnos entre Ica y Casma.

Tanto él como Úrsula rescatan cómo su iniciativa favorece la pedagogía escolar. “A veces los espacios de los colegios públicos son pequeños y todas las clases se realizan en el aula. El trabajo en los huertos genera un espacio pedagógico interesante y distinto para los profesores”, dice Baertl.
Hasta el momento –entre colegios de Ica y Casma–, Escuelas Sostenibles ha alcanzado a más de 5800 alumnos. Como consecuencia de su éxito, la fundación internacional suiza Sahee –con quienes vienen trabajando en Casma– ha decidido financiar el proyecto a lo largo de dos años más, por lo cual se podrá trabajar con otros cinco colegios de la ciudad e involucrar activamente a las familias de los estudiantes. Queda claro que la educación es una de las herramientas esenciales para preservar lo que queda de nuestro mundo.