Protagonista de algunas de las películas más taquilleras de este siglo, Reeves ha vivido la fama desde muy joven, pero también sufrido algunas pérdidas irreparables en su vida. Aquí la historia de una estrella solitaria.

Desde hace algún tiempo Keanu Reeves se ha convertido en uno de los personajes preferidos de los usuarios de redes sociales. Más allá de sus incónicos personajes en la pantalla grande, que le han valido convertirse en una megaestrella, como Neo en The Matrix (1999-203), Máxima Velocidad (1994) y más recientemente la franquicia John Wick (2014-2019). Tanto su talento interpretativo como su imagen de chico sencillo y poco dado a los hábitos de la mayoría de estrellas de Hollywood lo han convertido en uno de los actores más queridos de esta era.

Y claro, su nombre e imagen han servido para construir mil y un historias, muchas de ellas sin ninguna veracidad. Así, de Reeves se ha dicho que su padre lo abandonó cuando era apenas un niño, que padecía de dislexia agresiva, y que por ello sufrió mucho en la escuela, que su mejor amigo de la infancia murió de forma repentina en plena adolescencia y que su hermana estuvo a punto de morir a causa de leucemia. Aunque todas estas historias tienen algo de verdad, Keanu se ha encargado de desmentir ciertos detalles truculentos.

Si bien la relación con su padre -Samuel Nowlin Reeves- fue lejana, no fue hasta los 13 años cuando dejó de verlo definitivamente. En cuanto a su dislexia, Reeves la ha confirmado, pero ha asegurado que esta condición no le impidió tener un rendimiento regular en su época escolar. También es cierto que River Phoenix, su mejor amigo de infancia, murió súbitamente por una sobredosis de drogas, pero fue recién cuando este tenía 23 años. Respecto a la enfermedad de su hermana, Kim Reeves, es cierto que en 1991 fue diagnosticada con leucemia, aunque se desconoce su estado y hasta qué punto está recuperada.

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Reeves se hizo conocido luego de protagonizar la película “Máxima Velocidad” junto a Sandra Bullock, en 1999.

Protagonista de una tragedia

Quizá el evento más terrible de la vida del actor ocurrió hace veinte años. En 1999 la novia de Reeves, Jennifer Syme, estaba embarazada de una pequeña, pero poco antes de dar a luz Syme sufrió un aborto espontáneo, lo que no solo generó una gran tristeza en la pareja, sino que marcó el inicio de una crisis que culminó en su separación.

Pero incluso después de terminar su relación, Reeves y Syme continuando siendo amigos, hasta que el 2 de abril de 2001, apenas 18 meses después de su separación, Jennifer murió en un accidente automovilístico luego de perder el control de su Jeep Cherokee en el bulevar Cahuenga de L.A. Como era de esperarse, Reeves quedó sumamente afectado.

Pero más allá del difícil camino que le ha tocado vivir a Keanu, el actor ha sabido reponerse a las difíciles pruebas que le ha puesto la vida, y hoy se ha convertido –a sus 54 años– en una suerte de ícono de la cultura popular reciente o, como lo han bautizado en las redes, en el “Novio de Internet”.