Hace un año fue la extenuante cuenta regresiva para la inauguración de los XVIII Juegos Panamericanos Lima 2019. Hoy, la búsqueda de la tan ansiada vacuna contra el COVID-19 es el encargo por el cual acelera el paso. En esta entrevista, el vocero del Comando Vacuna hace una pausa y pisa firme para hablar de todo: la próxima inclusión del Perú en la fase de pruebas masivas de una de las vacunas, el discurso triunfalista de un gobierno que “siempre estuvo por detrás” de la crisis y una voceada candidatura presidencial a la que, por ahora, prefiere cerrar la puerta.
Por Diego Chirinos Cané Fotos de Bernardo Balarezo

En el Perú, desde hace un año, el trabajo a contrarreloj tiene nombre propio. Ya sea para asumir la postergada reconstrucción del norte del país, la difícil reactivación del sector de los centros comerciales o cualquier otra carrera contra el tiempo, la lista de candidatos parece tener siempre un factor común: la presencia de Carlos Neuhaus.

Este administrador de 69 años, quien dice sentirse tranquilo al no aparecer en las encuestas presidenciales, inauguró hace un año los exitosos Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019. “Hemos remontado muchas adversidades”, fueron las cuatro palabras empleadas entonces por Neuhaus para resumir treinta y cuatro meses de incertidumbre, críticas y amenazas de postergaciones.

Tras aquel esfuerzo, su plan era tomar un descanso. Sin embargo, el destino volvería a ponerlo en una carrera contra el tiempo: el 30 de junio pasado, el presidente Martín Vizcarra anunció a Neuhaus como el líder –aunque él prefiera evitar ese rótulo– del Comando Vacuna.

“Quiero mucho a mi país. No puedo soportar ver que exista miseria, que prendas la televisión y veas gente que no consigue camas UCI o que se muere de hambre. ¿Te pones en los chats a ver quién critica mejor? No, métanse al barro”, responde sobre su motivación para asumir tan apremiante encargo.

Cuando finalizó su encargo como presidente del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019 –en sus propias palabras, “el mejor trabajo de su vida”–, dijo que descansaría. ¿No lo dejaron?

(Ríe) Sí, hasta ahora no paro. Mi plan era tomarlo un poquito más relajado, pero vino la pandemia. Lo que era un tema más o menos tranquilo, programado, se alteró y se volvió más intenso. Primero, el tema de los centros comerciales –fue designado como presidente de la Asociación de Centros Comerciales del Perú en noviembre del 2019–, ver si se abren o no, mientras veíamos con desesperación que todos los mercados populares se llenaban de gente o que la gente empezaba a caminar para regresar a su tierra. Y el gobierno siempre estuvo por detrás de las cosas, en lugar de ir previendo para ponerse por delante. Lo último es lo del aeropuerto, donde se abrió una puerta chiquita para que entrara un montón de gente. En el Perú es como el ajedrez: tú tienes que pensar en las jugadas que vienen. Acá solo se hace la primera, uno mueve su alfil, y después a ver qué pasa. Hay que ver cuáles son las cosas que se pueden presentar.

¿Qué siente cuando escucha a los voceros del gobierno decir que le estamos ganando la batalla al COVID-19 y, a la vez, solo las cifras oficiales reflejan más de 18.000 muertes?

Bueno, es patético. A todos nos cayó la ola de pronto y uno en retrospectiva puede decir si debimos hacer esto o lo otro, pero se debió haber pensado en opciones. A mí en la universidad me enseñaban el plan estratégico, el árbol de decisiones; entonces, si avanzas por acá y no funciona, te vas por acá. Y eso es quizá lo que no hay.

Existen muchos cuestionamientos al manejo de las cifras de muertes por parte del gobierno. ¿Considera que un sinceramiento de las cifras podría ayudar a manejar de mejor manera la crisis?

Lo que hace el gobierno es registrar [las cifras] de acuerdo con el protocolo, pero tienes un excedente respecto a los promedios que veníamos manejando en años anteriores. Entonces, buena parte de eso es presunto COVID-19 y debería preocuparnos. Yo no creo que estén mintiendo. Lo que hay es un subregistro, que debería ser menor. Sé de mucha gente que se murió en su casa, que no le alcanzó el tiempo para llegar a la clínica, no encontraron donde llevarlo o no había suficiente cantidad de camas UCI.

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Usted pudo ver de cerca la evolución de la economía durante la crisis, como presidente de la Accep. ¿Cuál es su opinión sobre la respuesta del gobierno en términos económicos?

Las reacciones macro han sido las que se debían tomar. El tema ‘micro’ es quizá el problema. Cuando Julio Velarde –presidente del Banco Central de Reserva– salió a decir que daba una financiación de S/30.000 millones para las empresas, se demoraron más de un mes en preparar los contratos. Los contratos a los bancos llegaron más de un mes después y eran de sesenta páginas. Claro, habían trabajado fuerte, pero la situación ameritaba soluciones más simples. Es como si alguien se estuviera ahogando en el mar y llega uno y le dice: “Dame tu DNI, cómo te llamas, tu teléfono, el de tu señora”. Y te ahogaste, mientras tragabas agua y te hundías. Eso es lo que ha sucedido con las empresas. Hay muchas que por esta lentitud burocrática…

Carlos Neuhaus Vacuna contra el COVID-19 (2)

“Yo no quisiera ser parte de este congreso”, dice Neuhaus, vocero del Comando Vacuna.

La poca agilidad del Estado las dejó morir.

Sí.

¿Ve poca autocrítica en el gobierno?

No quiero entrar a eso. Pero en algunos cargos donde debería estar gente con experiencia en temas logísticos, como el de distribución de alimentos, quienes estaban a cargo eran muy buenas personas, pero académicas. Acá tú tienes que tener gente con experiencia en hacer las cosas. Esto viene de una especie de estilo de ver las cosas en el Estado.

Dijo que en el último trimestre de este año podremos tener la vacuna, pero otros miembros del Comando Vacuna hablan del primer trimestre y hasta mediados de 2021. ¿Esta llegará al Perú antes de fin de año?

Si todos hacen su ‘chamba’, la vacuna debería llegar [antes de fin de año]. Pero, repito, todos tienen que hacer su ‘chamba’.

¿La vacuna que llegaría está vinculada al desarrollo más avanzado, el de la Universidad de Oxford y de la farmacéutica AstraZeneca?

Lo que sucede con Oxford es que los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido ya compraron todo el stock. Pero, si se logra producir más, es posible. En Inglaterra hay dos opciones [de vacuna], en China hay tres, en la India hay una, en Australia hay otra y en Estados Unidos también hay varias.

¿Cuánto puede costarle al Perú traer la vacuna?

He escuchado cifras que vienen desde los US$3,5 hasta los US$20, aunque creo que esto último es ya una exageración. Digamos que sean US$20 por el número de población, son US$600 millones. Es un montón de plata muy importante, pero es una inversión. Tenemos un fondo de contingencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$11.000 millones para que nos ayude y, hasta donde yo sé, todavía no se ha girado nada. Qué mejor inversión que invertir en capital humano.

Desde el inicio de la cuarentena se han registrado casos de pruebas rápidas de descarte del virus poco confiables o incluso falsas. ¿Cómo garantizar que eso no suceda con las vacunas?

En el Ministerio de Salud (Minsa) ya hay experiencia de vacunas masivas, como las de la viruela, la influenza y otras. Las vacunas ya vienen probadas. A partir de la fase uno se empieza a probar con gente. La fase dos tiene un número más grande de personas, alrededor de 300. Con ellas verifican la dosis o comprueban si es que hay alguna reacción adversa. Y, en la tercera fase, ya son pruebas masivas.

¿En qué parte de ese proceso la adquirirá el Perú?

Una forma es llegar a convenios con los laboratorios que están en fase tres para que te consideren en los planes de estudio. Por ejemplo, Estados Unidos, Inglaterra y Europa están en fase tres. Bueno, que se haga fase tres también en el Perú. Aquí no es que sean conejillos de indias, hay protocolos que se van cumpliendo y que funcionan. Además, es voluntario, nadie te pone una pistola para que lo hagas.

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¿El anuncio que se daría en los próximos días es para comunicar que ya tenemos la vacuna o que hemos ingresado a esa cola de países?

La idea es anunciar que estaríamos cerrando con una [de las opciones] que ya está en fase tres. Esto es entrar al periodo de pruebas y eso te da derecho a que, cuando salga la vacuna, puedas acceder a tener algunas. Tenemos el fondo rotatorio [de la Organización Panamericana de la Salud], la compra directa o podemos entrar al periodo de prueba y, con la misma que hacemos las pruebas, pedir una cantidad determinada, con lo que te aseguras el abastecimiento. Son básicamente estos tres caminos.

¿Y el anuncio de la próxima semana, con cuál de estos caminos tendría relación?

Lo primero que debe venir es entrar a la fase tres [de pruebas masivas de la vacuna], como Chile, que ya tiene eso pactado con tres laboratorios.

Nuevos rostros

En medio de anuncios confidenciales y negociaciones a contrarreloj, el Gobierno oficializó hace una semana la renovación en 13 de las 19 carteras del Gabinete Ministerial. El Minsa, uno de los ministerios con los cuales coordina directamente el Comando Vacuna, nombró a Pilar Mazzetti como su nueva titular.

“No estamos para decir ‘paremos y veamos’; este es un caballo que está corriendo y tienes que subirte al caballo”, advierte Neuhaus, fiel a su estilo.

¿Qué opina del cambio de Gabinete Ministerial y del ingreso de Pedro Cateriano como primer ministro?

El cambio era necesario. Aquí existía lo que se llama ‘fatiga de imagen’. El ex primer ministro [Vicente Zeballos] ya había quemado sus balas. Entonces, la entrada de Pedro Cateriano refresca un poco este ambiente. A Pedro se le conoce como una persona firme, a la que no le tiembla la mano. Espero que consiga buenos resultados.

¿Coincide con quienes señalan que la designación de Cateriano es un mensaje de acercamiento al sector privado por parte del Ejecutivo?

Ha habido mucho recelo. Cuando entré a los Panamericanos, yo venía del sector privado. Los del sector público decían: “No, los del sector privado son unos tramposos”. Y en el sector privado decían: “No, el sector público es ‘demorón’, les arrastran los pies”. En el sector privado te miden por los resultados; en el sector público, la meta es cumplir con todo lo que te dice Contraloría. Tenía gente que se me acercaba y me decía: “Tengo veinte años en el Estado y nunca he tenido una observación de Contraloría”. Pensaba, internamente: “¿Y qué cosa importante has hecho? ¿Ese es tu logro?”.

¿Celebra el nombramiento de Cateriano pese a las críticas surgidas por designaciones como la del ministro de Trabajo Martín Ruggiero?

No soy la mejor persona para hablar de eso. Fui gerente general de Cofide a los 32 años. Entonces, yo he pasado por eso. Me acuerdo de que el mismo presidente llamó a las personas que me habían designado a decir: “Oye, ¿no está muy joven?”. Démosle un tiempo, pues. Lo mismo sucedió con la ministra de Economía.

Bueno, con ella existe una marcada diferencia. María Antonieta Alva tenía una larga carrera en el sector público; Ruggiero, no.

Y yo tenía ‘cero’ experiencia en armar Juegos Panamericanos (ríe).

Precisamente por ese encargo tuvo que trabajar muy cerca del presidente Martín Vizcarra. ¿Cómo lo definiría?

No tengo quejas del presidente, siempre nos ayudó, siempre fue colaborativo. Quizá alguna gente de su entorno, que le maneja la imagen o etcétera, no ha sido la más adecuada para que se pueda conectar con más personas. Lo han aislado muchas veces y a mí me ha sucedido.

¿Martín Vizcarra le parece un presidente capaz de expropiar clínicas privadas o fue un ‘bluf’?

Creo que fue una buena ‘pechada’. Probablemente le calentaron la cabeza en su entorno. Y, claro, tú escuchas a un solo lado. Ese lado te calienta la cabeza y, a veces, te lleva a la desesperación.

Carlos Neuhaus Vacuna contra el COVID-19 (1) (2)

“El cambio era necesario. Aquí existía lo que se llama ‘fatiga de imagen’. El ex primer ministro [Vicente Zeballos] ya había quemado sus balas”, afirma Neuhaus, consultado sobre el reciente cambio en el Gabinete Ministerial.

El otrora candidato a la Cámara de Diputados del Congreso de la República (1990) y a la alcaldía de Lima (1993) no es ajeno a la política. Además de dichas postulaciones, Neuhaus participó de forma activa en el diseño del plan de gobierno de Lourdes Flores Nano, tanto en la campaña presidencial de 2006 como en la campaña municipal de 2010. Ello motivó su inclusión en las pesquisas que sigue el equipo especial Lava Jato, por presuntos aportes de Odebrecht.

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Neuhaus no rehúye la pregunta: “Nunca estuve en esas reuniones que dicen, tampoco he visto que a Lourdes la hayan condicionado para que haga algo”. Tampoco evade su tantas veces voceada candidatura presidencial que, por estos días, cataloga como una “pesadilla” lejana.

¿La presidencia puede ser un sueño a largo plazo?

Soy realista, tengo 69 años. Tú me ves, hago deporte, puedo retar a correr a muchachos bastante menores y estoy seguro de que les voy a ganar. Pero a mi familia la he tenido aguantada durante bastante tiempo. Quiero darle un poquito de tiempo.

¿Es, entonces, una puerta cerrada?

Nadie sabe por dónde te conduce la vida. Primero, tienes que haber salido en las encuestas con un porcentaje más o menos alto. Ni siquiera aparezco con el medio por ciento en las encuestas y eso me da una tranquilidad personal.

¿Lo tentaron para ocupar algún ministerio después de los Panamericanos?

No. De repente fue porque dije que para ayudar a mi país no necesito un cargo. Entonces, ya –hace un gesto dibujando un aspa– no me llamaron (ríe). Felizmente no me llamaron.

¿Hubiese aceptado?

Hubiese sido un poco difícil. Primero tienes que ver quiénes son tus compañeros de equipo, qué piensan. Si ibas a ser alguien sin mayores posibilidades, ¿para qué? ¿Para colgarte un fajín y, en tu carro, tener una moto por delante? No.

¿Qué cambió de aquel Carlos Neuhaus que buscó ser diputado y alcalde?

Primero, hay casi 30 años de diferencia, una familia más grande. Y, en ese momento, quizá podía darme el lujo. Pensé que podía hacer un cambio y ahora, viendo en retrospectiva, digo: “Me salvé por poco” (ríe).

Entonces no postularía a ningún cargo político.

No, no lo tengo contemplado. Además, si lo digo, van a empezar todos los aguafiestas a bombardear.

¿Lo desaniman esos aspectos tangenciales inherentes, en el Perú, al ingreso a la política?

Me gusta ayudar a mi país, sí. Pero la familia es muchas veces la que sufre y no tiene por qué pagar las consecuencias.

En algún momento calificó al Congreso como un espacio “muy aburrido” para usted. ¿Cuál es su opinión sobre la labor del actual Parlamento?

Espero que recapaciten. Me imagino que ya han visto lo que la gente piensa de ellos. Yo no quisiera ser parte de este Congreso. Ojalá se vuelvan serios y piensen en el Perú de sus hijos, de sus nietos, en la salud de las generaciones que vienen.

¿Qué interpretación hace de las decisiones que están tomando los actuales congresistas?

Es el populismo, pensar en el futuro inmediato, en cómo de acá me reciclo en un carguito de alcalde o gobernador. A veces a la gente le da mareo de altura porque aparece en los medios, y ya cuelgan sus fotos en la entrada de su casa. Hay que ser cauto y responsable.

Con esa cautela, Neuhaus se acomoda la mascarilla –especial para ciclismo, obsequio de un amigo– y se monta en la bicicleta que usó para llegar a nuestro encuentro. “Nos unimos por un Mundial de fútbol, nos unimos por los Juegos, no veo por qué no unirnos para que el país salga adelante y podamos dejar de estar ‘maleteándonos’ entre todos”, concluye antes de partir.

Así, luego de transitar por todo tipo de terrenos –algunos inesperados–, Carlos Neuhaus vuelve a pedalear contra aquel mentado tiempo que, ahora, definirá su futuro.