Artistas, modelos, cantantes, escritoras, actrices… Fefa y Ale se mueven por estos ámbitos expresivos con soltura, como si fuesen ríos distintos cada vez, separándose, volviéndose a juntar con un diferente caudal y velocidad… Ya no son pareja, pero son como hermanas que miran el pasado de concursos de belleza y programas juveniles en la televisión como aprendizajes necesarios. Hasta ahora, Ale le pide con urgencia a Fefa que cante un poco de beatbox. Y Fefa le canta, como si le extendiese un manto protector.

Por Gabriel Gargurevich Pazos Fotos Luna Sibadón

Ella trata de vivir el presente, algo que le cuesta, pues no pierde de vista sus responsabilidades y objetivos a futuro, y encima “hay tantas cosas que uno no controla en la vida; mira lo que estamos viviendo ahora, una pandemia, quién iba a creer que algo así iba a pasar, tantas cosas han cambiado”. Por eso hay que vivir el presente; al menos tratar. Eso dice Fefa Cox, cantante, artista plástica y modelo.

Alejandra Resnikowski, escritora y también modelo, asiente con la cabeza cuando escucha hablar a Fefa, aunque confiesa que no se atrevería a dar una receta para vivir el presente, y que “estos momentos me han samaqueado como a todo el mundo”. Le ayuda estar en la naturaleza y observar un cielo abierto, amplio: eso le da paz.

“Hay que ser sincera con tus propios sentimientos”, subraya Fefa. Ale continúa: “Hay que sentir todo, la ansiedad, la culpa, el miedo, porque, si te resistes a estos sentimientos, se quedan más tiempo en ti, y al final todo eso pasa, nada es permanente”. Nada es permanente, todo se transforma, como su relación: ahora se quieren como si fuesen de la misma familia. Dejaron de ser pareja, y cargan un perrito chihuahua de nombre Samuel Andrés como si fuese su hijo.

Sus padres se separaron cuando tenía 4 años y su hermano murió cuando ella tenía 11 años. Para Fefa, estas fueron dos experiencias dolorosas que le sirvieron para reflexionar acerca de lo efímera que es la vida. Antes le costaba entender sus sentimientos, y el arte la ayudó a verlos de una manera más objetiva, “en la medida en que los saca de mí y los puedo observar. Vivimos tantas experiencias en la vida, y tropezamos con la misma piedra una y otra vez”.

–Eso es muy humano –le digo a Fefa.

–Es muy humano, se entiende y se respeta; es importante no juzgarte tan duramente, no darte tan duro; yo lo trabajo en el día a día y creo que el arte me ha ayudado un poco a eso… –responde.

–Ale, ¿crees que has encontrado en Fefa a una compañera madura?

–Cuando veo a Fefa, definitivamente, veo a una maestra que admiro y me enseña cada día; me ha enseñado en nuestra relación como pareja y ahora lo hace como amiga, como familia.

–Yo también… –interviene Fefa.

–¿Tú también piensas lo mismo de ella?

–Sí, de hecho –confirma Fefa–. Mira, te voy a ser sincera y honesta; ha sido una relación super bonita, pero ha tenido también momentos bastante difíciles, como cualquier relación…

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–¿Cuánto tiempo estuvieron juntas?

–Casi dos años…

Fefa Cox y Alejandra Resnikowski 1

Próximamente, Fefa va a dar clases de arte en Domestika, una web internacional que canaliza cursos de arte en general. También lanzará el video de una nueva canción suya. Ale espera publicar este año un cuento para niños. Además, planea llevar a cabo un proyecto de reciclaje.

Alejandra Resnikowski creció con una madre super joven y vivieron muchas experiencias juntas. Pero algunas fueron duras, confiesa. Dice que ha tenido una vida difícil pero que hoy, a los 28 años, está muy agradecida con todo: se trata de aprendizajes. Así lo toma ella.

–¿Cómo tomaron tus padres el hecho de que en 2017 concursaras en Miss Perú?

–Normal, normal… –responde Alejandra.

–¿Lo alentaron?

–Tampoco lo alentaron, pero tampoco estuvieron ausentes. Simplemente estuvieron. Bueno, qué te puedo decir, estuve en Miss Perú representado a Cusco, donde nací. Es algo de lo cual estoy muy orgullosa, demasiado orgullosa… Respecto el concurso… pero no es que recomiende… No sé si debería decirlo…

–Todo tiene cosas buenas y malas…

–Todo es una elección –interviene Fefa.

–Bueno, sí, estuve en Miss Perú –sigue Ale–. Pero no terminé el concurso, me retiré, y hoy estoy más que contenta con esa decisión.

–Fefa, hablemos de algo que te gusta: el beatbox. ¿Te llamaron del grupo Menores de Edad para hacer beatbox?

–Ale siempre me pide que haga beatbox  –ríe.

–¡Yo la obligo a que haga!

–Es cierto, me insiste tanto que es como si me obligara…

–¡Es que me encanta! Haz, pues, un poquito… –la anima Alejandra.

Fefa empieza a improvisar; la veo en la pantalla de mi computadora; Ale sonríe satisfecha y casi empieza a aplaudir; yo me emociono y canto un poco encima del pulcro beatbox de Fefa, y arruino el momento… Me río con ellas.

–Qué maestra, eres, Fefa. Entonces, ¿te llaman de Menores de Edad para que hagas beatbox?

–En resumidas cuentas, sí.

–Además tienes una voz privilegiada, has cantado en el grupo Elegante & La Imperial.

–Siempre me gustó la música, siempre me gustó bailar, desde chiquita… Recuerdo que en una Navidad no pedí nada más que un órgano, para aprender a tocar piano. Tenía 8, 9, por ahí… Y, bueno, siempre tuve oído, nunca llevé clases de música, ni nada por el estilo. Hoy hago música como solista, pero voy a mi ritmo, intento no meterme en la vorágine de la difusión y promoción de la música, aquí no hay mucho apoyo al arte y la cultura. Pero también me dedico a la pintura, es mi medio principal de trabajo; la música la hago de una manera más libre, sin presiones de ningún tipo; no me considero una gran cantante, pero me gusta expresarme, escribir canciones, me gusta el rap, el ritmo… El escenario sigue siendo algo muy abrumador… Y Ale se ríe porque sabe a qué me refiero…

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–¡Sí, es puro nervio! –acota Alejandra.

–Ale, ¿en la pasarela se siente una adrenalina similar? –pregunto.

–Hice pasarela, pero sobre todo me dediqué a la publicidad y la fotografía. Pero en los últimos años he ido cambiando, y ahora me dedico a hacer otras cosas; hago artesanía, pequeñas esculturas; también escribo, voy a lanzar mi primer cuento para niños. También estoy trabajando en proyectos sociales que más adelante daré a conocer…

Giros inesperados

El año pasado Fefa y Ale viajaron a España. Allí, Fefa estudió un curso de arte terapia; Ale estudió actuación, y, cuando regresaron al Perú, estaba con todas las ganas de actuar, pero la pandemia llegó… Queda claro que los intereses de Alejandra hace rato que dan giros inesperados. Pero, si se lo propone, podría volver al modelaje; el talento lo tiene, y la belleza también.

–¿Los profesores y profesoras en el colegio te ponían mejores notas porque eras linda?

–Hubo varios momentos en el colegio en los que me hicieron bullying. Ahorita no me acuerdo exactamente por qué, cosas de niños…

–Lo que pasa es que era tan linda que las otras niñas estaban celosas; por eso le hacían bullying… –teoriza Fefa. Y agrega–: Bueno, por mi parte, más que sentirme bella me sentí especial, pero eso seguro le pasa a todo el mundo, espero… Hay que sentirse especial.

–Mi imaginación me llevaba a diferentes panoramas… –confiesa Ale, pensativa–. Por eso escribo, me gusta imaginar mundos y realidades diferentes…

Fefa Cox y Alejandra Resnikowski 3

“Para enamorarse de alguien es importante el primer impacto, la mirada, sus ojos, su olor, sus rasgos. Pero más importante aun es la mente y el corazón; eso es lo que realmente te enamora”, dice Alejandra. “Los asuntos materiales no importan en el último día de tu vida, en tu último respiro. Los seres humanos somos energías conectadas y estamos en esta vida para entendernos y experimentar”, agrega Fefa.

–¿Te imaginabas a tu profesora siendo guillotinada? –indago.

–No. ¿Sabes qué imaginaba? Cuando entraba al banco a hacer un trámite, imaginaba que iba a haber un asalto, y yo me convertiría en la heroína que salvaba a todos –ríe.

–Fefa, en una entrevista dijiste que en e l colegio e ras la más bajita, con dientes chuecos y lentes. ¿A ti también te hicieron bullying?

–A pesar de ser una niña sociable, me gustaba mucho estar aislada, tener mi espacio de dibujo… Dibujaba bastante de niña, pero también era sociable y me hacía amiguitas y tal, pero no pensaba tanto en mi belleza física. Cuando crecí y pasó lo de mi hermano, no me importaba cómo me podía ver físicamente… En el colegio a veces se burlaban del color de mi piel, me decían mona a mis espaldas; además, como era bajita… Pero eso nunca me generó un disgusto hacia mí misma, solo me preguntaba cómo la gente podía ser así de racista, sin darse cuenta, además…

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Así como se ha enamorado de chicas como Alejandra, Fefa se ha enamorado también de chicos. Para ella es importante que alguien tenga la libertad de decir si e s bisexual o pansexual, por ejemplo, darle visibilidad a la comunidad LGTBIQ+, “porque hay mucha falta de información acerca de las personas que somos parte de esa comunidad; no estamos ante ningún tipo de enfermedad”.

–¿Cómo tomaron tus padres el hecho de que no te importe el género en el amor?

–Mi madre no entendía, no aceptaba que no me fijase en la identidad de género de la otra persona, que no me importase si era chico o chica. Le tomó un tiempo comprenderlo, y sé que a algunas personas todavía les cuesta.

Pero estos procesos no deben ser violentos, hay que cuidarnos y respetarnos. Es como darle una oportunidad a la naturaleza.

–Hay que vivir el amor en todas sus formas; mientras no lastimes a nadie, vívelo como quieras… –añade Alejandra.

–Exacto, sin lastimar a nadie. Hay algo que es importante aclarar: uno se entiende y se explora a sí mismo, ¿cierto? No es que vayas a cambiar a los demás, a “influenciar” a los niños y niñas; los niños y las niñas serán como quieran ser. Si yo le digo a una niña que sea de una manera u otra, ella al final será lo que ella quiera. Me va a decir: “No tía, no quiero eso”.

–Fefa, has actuado en series juveniles, como “Cumbia pop” y “Torbellino”; y tú Ale pasaste por “Esto es guerra”…

–“Combate” –me corrige Alejandra.

–“Combate”, perdón. ¿Cómo definirían a la televisión peruana?

–La televisión es un medio masivo y en el Perú algunos programas deberían ser enfocados de la manera correcta… –dice Alejandra.

–A mí me gusta actuar, pero no sé si en la televisión, salvo que se trate de un contenido que yo sienta… Es que, mira… Es que yo tengo muchos amigos, compañeros, colegas que salen en la tele, que quiero y admiro mucho, no voy a desmerecer su trabajo. Pero también sé que muchas de estas personas están ahí porque consideran la televisión un trabajo, y no necesariamente están de acuerdo con el contenido que se genera en ese medio. Pienso que se podrían crear mejores contenidos, donde se toquen temas actuales, como los que tienen que ver con la comunidad LGTBIQ+, y la equidad de derechos entre hombres, mujeres e identidades en general, por ejemplo.

Fefa Cox y Alejandra Resnikowski 2

“Cuando le dije a mi madre que había tenido una experiencia con una mujer, primero se rio, luego lloró… Al final dijo que, mientras yo sea feliz, ella iba a estar feliz. Nunca sentí trabas ni de mi familia ni de nadie en realidad”, dice Alejandra. “A mi madre sí le costó entenderlo”, precisa Fefa.

–Fefa, ¿alguna vez has pintado a Ale?

–¡Sí! –responde Ale–. ¿Qué me pusiste?

–Un flamenco.

–Un flamenco como tapándome de alguna manera, ¿no? Como protegiéndome… –reflexiona Alejandra.

–Siempre uso elementos de la naturaleza… –explica Fefa.

–Desnudos también, ¿no? –le hago notar

–Sí, también.

–Claro, esos son los temas que atraviesan tu obra. ¿Hoy sigues protegiendo a Ale a pesar de no estar juntas como pareja?

–Sí –responde Ale.

–De hecho que sí –confirma Fefa–. Hago lo mismo con las personas que considero mi familia, mi sangre, como a mis hermanas o a mi madre.

–¿Les gustaría ser madres?

–¡SÍ! ¡Uf! A mí demasiado… –dice Alejandra.

–A Ale le encanta la idea…–dice Fefa–. A mí me encanta jugar con niños y niñas, me encantar estar con mis sobrinos, mis sobrinas; de hecho, me gustaría tener hijos, pero tendría que ser en el momento adecuado, con una persona con la que pueda criar a ese niño o esa niña. Hay muchos factores como para tomar en cuenta, y ahorita no es el momento.