Por Miguel López

Teresa

Querides amigues, comunicamos con tristeza que Teresa Burga nos ha dejado esta mañana. Teresa fue una querida amiga con quien he compartido proyectos, ideas extravagantes, conversaciones infinitas, con frutas y vino.
Su obra apasionada y visionaria buscó transformar no sólo los lenguajes del arte, sino intervenir en su propio contexto. Todo lo que pueda enumerar se queda corto frente a sus hazañas creativas en un escenario profundamente violento y desigual para las mujeres. Ya a mitad de los sesenta, Teresa estaba realizando ambientaciones pop que señalaban con agudeza el sexismo y la violencia de género.
Fue cofundadora del grupo Arte Nuevo (1966-1967), para luego dedicarse con rigor casi científico al arte desmaterializado en diálogo con la tecnología, la comunicación y el tiempo. Su obra de los años setenta fue tan experimental así como poco entendida, legando dos instalaciones que hoy forman parte del arte más avezado del siglo XX: Autorretrato. Estructura. Informe. 8.6.72 (1972) y Cuatro mensajes (1974). En 1981, junto con Marie-France Cathelat, impulsó también uno de los hitos más importantes de las intersecciones entre arte e investigación social: el proyecto Perfil de la Mujer Peruana (1980-1981).
Teresa nunca dejó de crear, aun cuando muchas veces eso significara producir una obra sin audiencia. Gran parte de su trabajo pudo reunirse y verse en la exposición antológica que curamos, Emilio Tarazona y yo, en el ICPNA de San Miguel y Miraflores en el 2010. Que su obra haya empezado a ser reconocida recién a sus 75 años es elocuente de las profundas inequidades de género que organizan la escena cultural. Este retorno le permitió también reconectar con el dibujo, al cual volvió con entusiasmo en 2012.
Teresa
Queda mucho por decir. Tenemos múltiples deudas con una obra indomesticada. Pero quizás la deuda más importante, y que Teresa siempre señaló, es lograr que las artistas finalmente puedan alcanzar en vida y tempranamente todo el reconocimiento que merecen. El retorno firme de Teresa nos ha permitido replantear las categorías con las que se había leído el pasado y así también las maneras en que se leerá el futuro. 💔