La responsable de algunas de las muestras más importantes que se han organizado en el país no solo se ha propuesto internacionalizar el arte peruano, sino también traer al Perú a los coleccionistas y a los artistas extranjeros más trascendentes de la actualidad.

Por Redacción COSAS

Para Tulsi Karpio (en la foto con el artista francés Daniel Buren), “no importa cuán grande sea la obra de precio o tamaño, lo importante es comprarla bien. Para eso, un asesor es clave; alguien con experiencia y que haya podido desarrollar contactos”.

Para Tulsi Karpio (en la foto con el artista francés Daniel Buren), “no importa cuán grande sea la obra de precio o tamaño, lo importante es comprarla bien. Para eso, un asesor es clave; alguien con experiencia y que haya podido desarrollar contactos”.

¿Qué momento está atravesando el mercado del arte actualmente? ¿Es aconsejable invertir en arte en estos momentos?

El arte siempre avanza y los artistas, por la naturaleza de su vocación, son personas que, especialmente en momentos de crisis, se dedican a producir. Si nos ponemos a pensar en retrospectiva, cada vez que ha habido una crisis mundial, el arte producido durante la misma trasciende históricamente. Por ejemplo, los artistas de la posguerra, como Anselm Kiefer o Georg Baselitz, aún vivos, hoy en día son de los más exitosos y mejor cotizados del mercado. En todo caso, es un momento para estar con los ojos abiertos. Mucho de lo que se está produciendo en este momento va a despegar. Desde un punto de vista de inversión, como en muchos negocios, la crisis congela todo y permite observar el mercado.

Es un momento en el que las decisiones inteligentes y bien asesoradas pueden tener el retorno más alto, al doble o triple, en comparación con la normalidad. La clave está en saber con qué artistas invertir, balancear los criterios de selección… Adicionalmente, la pandemia de COVID-19, al igual que en otras industrias, ha llevado a las galerías y ferias a tener que reinventarse. Durante todo este tiempo, el mercado ha seguido activo, pero con cambios clave, como el trabajo ‘face to face’ con los coleccionistas, la digitalización de las ferias, entre otras cosas. Durante este tiempo, se ha podido focalizar y filtrar mucho de lo que había en el mercado, con ayuda de tecnologías que antes no estaban presentes en este entorno.

Instalación de Daniel Buren en el Museo Italiano.

Instalación de Daniel Buren en el Museo Italiano.

¿Por qué formaste Karpio Group? ¿Qué casos emblemáticos has observado últimamente en las ferias que has visitado o en el mercado internacional?

Mi vida es el arte. Nací de padres que se dedicaban al arte. Desde chica, yo no tenía Disney, pero sí la Bienal de Venecia, en fin… Al estar rodeada de arte, siempre tuve una gran pasión e imaginación por crear proyectos nuevos. Claramente, mi lado artístico nunca fue desarrollado, pero aun así estudié arte, lo que me permitió conocer a mi querido amigo Alberto Borea, que ya no está más entre nosotros, entre muchos otros artistas.Ver de chica un Kuitca, un Marcaccio y otros miles me empujó a seguir el mismo camino. Ya direccionarlo como negocio tomó mucho tiempo, viajes por el mundo, ser parte de museos, involucrarme muchísimo con los artistas, ir a talleres, estudiarlos y seguir sus carreras detenidamente… El mundo se convirtió en mi casa, sin parada alguna: Los Ángeles, Nueva York, Miami, Londres, hasta que decidí involucrarme con mi país de origen, el Perú. Decidí focalizarme en conectar el mercado local con el internacional.

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Comencé invitando a mis clientes a participar en las ferias, muestras internacionales y hasta pude traer dos grandes exposiciones con Galleria Continua (una galería muy importante que maneja a Anish Kapoor, Gormley, Castellani, entre muchos otros). Recientemente, hice un viaje a Nueva York que fue muy interesante, porque después de un año y medio pude estar en la primera feria presencial y abierta al público en Estados Unidos, Frieze NY. Tuve la oportunidad de estar adelantada a todo lo que se va a mostrar y a obras que todavía ni siquiera han sido puestas en los catálogos. Es un honor trabajar con gente tan querida. Visité diez galerías en un día y siete muestras… Además del taller de Sarah Morris, una gran artista estadounidense, quien normalmente no suele recibir a nadie en su estudio. Me invitó a verlo y surgió la posibilidad de traerla al Perú, al Museo de Arte Italiano. A ella, además, le encantaría hacer una colaboración residencial o urbana.

Pieza de la artista Sarah Morris, nacida en Inglaterra, pero radicada desde hace años en Estados Unidos.

Pieza de la artista Sarah Morris, nacida en Inglaterra, pero radicada desde hace años en Estados Unidos.

¿Cómo logras conectar al comprador peruano con el mundo del arte contemporáneo internacional?

Todo está en la información compartida. Yo empecé conectando la red de contactos que había construido con el paso de los
años con mi red de contactos en Lima. Compartiendo desde e-mails hasta extendiendo invitaciones a los eventos y las ferias. Es importante caminar con el comprador, de la mano, guiarlo y darle las herramientas necesarias. Para mí, introducirlos a este mundo es un placer y lo ves en los resultados, cuando tienen la pieza y están plenamente enamorados de ella, pero, al mismo tiempo, saben que han hecho una buena inversión. Adicionalmente, un obstáculo que identifiqué rápidamente fue la falta de acceso al mundo internacional del arte en nuestro país. Eso me hizo pensar que, si viajar al exterior es un problema, hagamos que el extranjero venga al Perú.

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Fue entonces como empecé a planear las exhibiciones en el Museo de Arte Italiano, un espacio hermoso y generosamente prestado por la comunidad local italiana, en pleno Centro de Lima: un puente perfecto. Allí organizamos dos grandes exhibiciones, de las que estoy muy orgullosa, como las de Michelangelo Pistoletto, uno de los mayores exponentes de ‘arte povera’, y Daniel Buren, maestro del minimalismo francés. Ahora, para celebrar el Bicentenario de la Independencia, estamos organizando una nueva gran muestra, que buscará formalizar este puente entre nosotros y el arte occidental, combinando al gran Armando Testa con dos artistas peruanos, José Carlos Martinat y Miguel Andrade. De esta manera, enlazamos lo que sucede en ambos lados, creando una nueva dinámica, en la que los artistas involucrados aprenden y trabajan con el otro.

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