Ha sido un año lleno de problemas para Johnny Depp, primero fue el “yorkigate”, que llevó al actor a enfrentarse al ministro de agricultura australiano, Barnaby Joyce, en una feroz disputa luego de que Depp y Amber Heard, a estas alturas su exmujer, ingresaran a este país sin declarar a sus dos perros yorkies, Pistol y Boo. Siguiendo la severa ley australiana de protección a la flora y la fauna, Pistol y Boo estuvieron a punto de ser sometidos a eutanasia. Para salvarlos, Depp y Heard grabaron un extraño video de disculpas que luego el gobierno australiano hizo viral. En él, la pareja muestra tanta naturalidad y entusiasmo como los rehenes de algún terrorista islámico.

Luego vino la muerte de la madre del actor, con la que este era extremadamente unido. Y, dias atrás, Johnny y Amber anunciaron, finalmente, que luego de apenas quince meses de matrimonio, habían decidido separarse debido a “diferencias irreconciliables”.

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Lo de ellos no fue un matrimonio. Fue una pesadilla. Eso es al menos lo que se deduce después de revisar la prensa en Estados Unidos y Europa, y ver las declaraciones del propio actor a través de su vocero oficial. “Dada la brevedad de su matrimonio y la reciente y muy trágica muerte de su madre, Johnny no responderá a ninguna de las mentiras, rumores e informes falsos respecto a su vida personal. Esperemos que la disolución de este corto matrimonio se resuelva rápidamente”.

Su exmujer, quien fue la que presentó la demanda de divorcio, respondió pronto a través de su propio vocero: “Amber tuvo que hacer lo necesario para protegerse”. En un principio, esas palabras sonaron quizá un poco exageradas, pero adquirieron su total dimensión cuando, con un visible moretón en la mejilla, la actriz presentó en una corte de Los Ángeles un recurso de protección por violencia doméstica en contra de Depp.

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SIN CONTRATO PRENUPCIAL

Johnny, de 52 años, y Amber, de 30, mantuvieron un corto pero apasionado romance antes de decidir unirse legalmente en febrero del año pasado. Una fuente citada por el periódico asegura que la actriz quedó de inmediato obnubilada por el universo glamoroso, lujoso y privilegiado que su nuevo marido le ofreció, y en ocasiones tuvo actitudes que el actor simplemente no toleró.

La pareja –sorprendentemente– no tenía un contrato prenupcial firmado, por lo que la fortuna del actor podría estar en juego. Depp es uno de los actores más famosos y exitosos de la actualidad. Según “Forbes”, solo en 2010 ganó más de cien millones de dólares. Las primeras cuatro películas de la saga “Piratas del Caribe” le valieron un salario de 450 millones de dólares, y aparte de eso posee una mansión de los años veinte en las colinas de Hollywood valorizada en al menos seis millones de dólares, una isla en las Bahamas (donde la pareja celebró su matrimonio) y una enorme propiedad de 37 acres en la Costa Azul, con un valor de 27 millones de dólares. El año pasado, además, el actor vendió su yate en 33 millones de dólares.

Frustrado y molesto, Depp ha dejado en claro que no planea pagar una pensión a su exmujer. Es el triste fin de una buena historia.