¿Qué están haciendo las hermanas Knowles? Luego de que Beyoncé rompiera el mundo con Lemonade, Solange lanza A seat at the table, 21 pistas y 2 videoclips que se ha convertido, en menos de una semana, en el album más vendido en Estados Unidos. 

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Tercera entrega en su carrera, este álbum se mueve en una delicada línea de público y privado que demuestra cómo y por qué lo personal es también político. Hablamos de himnos hecho de black girl magic. Solange exige un espacio en la mesa sin perder la sensibilidad hacia quién es ni renunciar a nada. Es una serie de canciones que empiezan en un amanecer (Rise), tienen un interludio de pertenencia y orgullo (For Us, By Us) y termina en saberse elegida (Closing: The chosen ones). Las letras, como lo hacen las de su hermana, tocan temas de profunda importancia, pero lejos de los ritmos pop, la cantante, compositora y productora se expresa en un enigmático R&B que muestra además su evolución en la música.

Si bien no es necesario ser negro para disfrutar, entender y quedar fascinado por cada una de sus tonadas, así como por los dos espectaculares videoclips que acompañan el lanzamiento, Solange ha dejado muy claro en qué público pensaba al componer y qué parte de su historia personal quería compartir. Para empezar, el álbum fue grabado en  New Iberia, pueblo de Louisiana de donde provienen sus abuelos. Así la cantante marca como un hito propio el momento en el que los padres de Tina Knowles-Lawson, su madre, son perseguidos fuera de su comunidad por ser una pareja interracial. Tina además participa en un monólogo que acompaña las canciones, donde desinfla el mito del racismo inverso y de all lives matter y celebra la cultura negra americana.

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Si Don’t touch my hair trata directamente la problemática del pelo negro en su relación y valoración social, Cranes in the sky revela un lado más interior del mismo conflicto. El tema común de todas las canciones es el deseo de Solange de celebrar a las mujeres como ella y de exigir, como el título del álbum lo indica, un espacio propio en la mesa. La cantante recientemente publicó un ensayo sobre racismo y pertenencia, aunque de palabras precisas y lenguaje claro, su mensaje se mueve en sus canciones mejor que en cualquier otro medio.

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El disco incluye colaboraciones con Sampha, Q-Tip, Kelly Rowland, Nia Andrews y otros artistas que enriquecen una composición ya extraordinaria. Larga vida a las hermanas Knowles.

 

Por Alejandra Nieto