La nieta de la fallecida duquesa de Alba y el torero peruano protagonizan un romance de antología. Empezaron como amigos, pero muestran cuán unidos se encuentran tras la grave corneada que Roca Rey sufrió en Sevilla en abril. Detrás de esta historia se revive una tradición de romances entre aristócratas y toreros.
Por: Rodrigo Chillitupa Tantas
«Los toros me corren por las venas», dijo Cayetana Rivera Martínez de Irujo, más conocida como Tana Rivera, cuando acudió la tarde del 11 de abril pasado a la plaza de toros de Brihuega (Guadalajara), no solo para ver la Corrida de Primavera, sino para presenciar la actuación de quien es su flamante novio: el torero peruano Andrés Roca Rey.
Tana es hija de Francisco Rivera Ordóñez y Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro, así como nieta de Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Alba, y de Carmen Ordóñez. La joven de 26 años lucía sonriente y acompañada de la socialité española Cari Lapique y la actriz y presentadora de televisión Nuria González.
Tras la faena, Tana y Andrés pasaron la noche en el palacio de Liria, en Madrid. Al día siguiente, los dos abandonaban la residencia de la familia Alba por separado. Roca Rey salía caminando y con el equipaje en la mano; Rivera lo hacía en la parte de atrás de un vehículo con lunas polarizadas.
La pareja acudió después al cumpleaños de su amigo Marco Juncadella. Allí coincidieron con otras personas que forman parte de su círculo de confianza, entre quienes se encuentran Victoria Federica de Marichalar y Borbón ―la hija de la infanta Elena de Borbón―, la publicista Berenice Lobatón, el influencer Tomás Páramo, la empresaria María Pombo y su esposo, Pablo Castellano.

Tana Rivera (blusa blanca) y Andrés Roca Rey (bufanda roja) en el cumpleaños de Marco Juncadella.
Justamente, una fotografía de aquella reunión llegó al ojo público, confirmándose lo evidente: Andrés y Tana, abrazados, mostraban públicamente que estaban juntos. Según fuentes internas, la pareja mantiene una discreta relación que habría iniciado en enero de este año.
Sin embargo, el origen de cómo inició el romance aún está en discusión. Y es que no podemos olvidar que hace unos meses atrás, Roca Rey aún mantenía una relación amorosa con la mexicana, Marina Díaz.
Es más. En noviembre de 2025, el torero peruano la presentó en Lima como su pareja oficial, ante su familia, su círculo cercano y las cámaras de COSAS, durante la gala en su honor por sus diez años de carrera. En ese mismo evento —al que asistieron miembros de su entorno más cercano, incluida Tana Rivera— nada hacía presagiar que, solo semanas después, pondrían fin a su relación.
Traiciones y decepciones
A la propia Marina Díaz la noticia de esta nueva relación la descolocó. Tana Rivera era la amiga con la que había compartido piso en Sevilla. Hasta que la llamó para informarle que la prensa publicaría fotografías suyas junto a Andrés Roca Rey. Si bien el gesto fue valiente, la respuesta fue tajante: Marina no esperó más para recoger sus cosas e irse inmediatamente del lugar en el que vivieron por tres años.

Marina Díaz y Andrés Roca Rey en noviembre del 2025.
Según la periodista Leticia Requejo, Marina está “superdolida” y lo vive como una traición. “Para ella hay códigos entre amigas que hay que respetar”, explicó. La decepción no apunta solo a Tana, “Marina también desconfía de los tiempos de Roca Rey y sospecha que algo empezó antes de que la relación terminara formalmente”.
Por su lado, Andrés Roca Rey también debía enfrentar a su gran amigo, el sevillano Manuel Vega. Empresario y ex piloto de motocross, había sido novio de Tana Rivera durante cuatro años. Ambos, junto a Marina, formaban parte del mismo círculo social y compartían planes cuando todo era felicidad.
Según la versión del torero Antonio Pavón, Roca Rey le explicó a Vega que estaba por iniciar una relación con Tana antes de que se enterara por la prensa. La conversación entre ambos no fue nada sencilla, pero acabó bien. Solucionaron sus dudas, aclararon rencillas y retomaron la cordialidad.
Tradición torera
Antes de que iniciara un romance con Andrés Roca Rey, la mayoría de los novios de Tana Rivera fueron deportistas y ligados a los negocios. En lista se tiene a Curro Soriano, campeón de pádel; Quique González, jugador de hockey hierba; Javier López, futbolista que se inició en las canteras del Getafe de España; Mateo Cáceres, jugador de rugby; y el empresario Manuel Vega.

Manuel Vega y Tana Rivera en la gala en el Real Club de Andalucía en 2022.
Así, la unión entre Andrés y Tana retoma una secuencia de vínculos entre la Casa de Alba y el ámbito taurino que abarca tres generaciones. La joven es nieta, bisnieta y tataranieta de toreros. Su linaje se remonta hasta Cayetano Ordóñez, quien marcó el inicio de esta tradición familiar en Sevilla, y se refuerza con su conexión con la Casa de Alba a través de Cayetana Fitz-James Stuart.
Fitz-James Stuart, abuela de Rivera, contrajo matrimonio en 1972 con Jesús Aguirre, pero mantuvo una estrecha relación con el entorno taurino, llegando a ser vinculada en la crónica de la época con figuras como Pepe Luis Vázquez.
La primera vez que la duquesa había asistido a una corrida tenía apenas quince años. Fue en la Maestranza de Sevilla y esa tarde toreaba precisamente Pepe Luis Vázquez. No fue hasta cumplir los diecisiete años cuando Cayetana cayó rendida ante los encantos del torero en cuanto lo conoció en persona. El diestro, íntimo de Manolete, era el matador de moda en aquel momento, pero su fama no impresionó al duque de Alba, que mandó a su hija a Londres en cuanto se percató de su incipiente romance.
«Me volví loca de pasión, pero mi padre me lo impidió tajantemente. Mi vida se derrumbó ante aquel amor imposible, era demasiado joven», reconoció la duquesa de Alba. Tras aquel desengaño amoroso, la relación entre la aristócrata y el torero derivó en una buena amistad. Incluso, un par de veces al año, Cayetana invitaba a su antiguo novio a comer al palacio de Dueñas con su esposa y toda su familia.

La fallecida duquesa de Alba junto a su nieta Tana Rivera.
Años después, su hija Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro, formalizó esta conexión al casarse en 1998 con Francisco Rivera Ordóñez, hijo de Francisco Rivera «Paquirri» y nieto de Antonio Ordóñez.
Con solo dieciocho años la ‘duquesita’, como la llamaba entonces la prensa del corazón, mantuvo una relación con el diestro Luis Aparicio, más tarde con El Litri, y finalmente con Fran Rivera. El hijo de Paquirri y de Carmina Ordóñez consiguió lo que ninguno de los otros pretendientes de la joven aristócrata habían logrado: enamorar también a su suegra.
Eugenia y Fran se casaron por todo lo alto en 1998 en la catedral de Sevilla, bajo la atenta mirada de más de mil invitados. Un enlace de alta alcurnia que unió nobleza y tauromaquia y dio como fruto a Tana.
Respaldo familiar
Pese a las críticas de cómo habría iniciado el romance con Andrés Roca Rey, la familia de Tana Rivera salió a respaldarla públicamente. Francisco Rivera tomó la palabra para mostrar su admiración por el novio de su hija.“Roca Rey es una figura del toreo y es una persona a la que respeto y admiro desde hace muchísimo tiempo”, aseguró desde la Feria de Abril de Sevilla.

Tana Rivera, Tomás Páramo y Fran Rivera visitaron a Roca Rey en el hospital.
El extorero español señaló que siempre tuvo una buena referencia personal y profesional de Roca Rey. Es más, el peruano se comunicó con él para pedirle permiso para frecuentar a Tana, en señal del respeto que le tiene.
«Es la decisión de mi hija y yo ahí no tengo nada que decir. Yo lo que deseo es que sea feliz, son muy jóvenes, poquito a poquito. No vamos a casarlos ya. Despacito», agregó.
Además, Francisco Rivera enfatizó que prioriza que esta nueva etapa en la vida de su hija Tana junto a Roca Rey sea de felicidad y prosperidad. “¿Un padre qué quiere? La felicidad para sus hijos. Mientras un hijo sea feliz, los padres estamos encantados”, añadió.
Incluso, destacó que su heredera sabe perfectamente que lidiará con la dificultad, los sacrificios y los riesgos de compartir la vida con un torero. “Ella conoce ese mundo perfectamente, sabe lo que hay”, finalizó.

Fran Rivera y su hija Tana Rivera.
Por otro lado, el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, también se pronunció sobre el romance de su sobrina Tana. «Me parece muy bien», dijo fiel a su discreción que ha evitado hacer más declaraciones en la misma línea que el resto de la familia Alba.
Unida a Roca Rey
El 17 de abril Tana estuvo en la corrida en la plaza de la Maestranza de Sevilla, tratando de pasar desapercibida con sus anteojos de sol y confundida entre el público. Esa tarde, Andrés Roca Rey cortó una oreja, considerada de escaso valor, al único toro con opciones de la tarde, el quinto de nombre «Veronés». Si bien la pareja se retiró por separado, horas después se reunieron en el restaurante Nudo, donde compartieron la cena con un grupo de amigos, retirándose posteriormente cada uno por su cuenta.
Sin embargo, en la corrida del jueves 23 de abril, el vínculo entre Tana y Andrés se hizo evidente. Roca Rey sufrió una grave cornada durante la faena del quinto toro de la tarde y es en esas circunstancias que Rivera se hizo presente. al acercarse de inmediato al hospital para conocer el estado del torero peruano.
Lo que iba a resultar una jornada gloriosa para Roca Rey, cambió rotundamente cuando al entrar a matar, el toro le propinó una cornada de 35 centímetros de extensión con dos trayectorias profundas en la cara interna del muslo derecho. El diestro peruano fue trasladado a la enfermería habilitada en la Maestranza de Sevilla, donde fue intervenido. Y allí Tana se ha dejado ver junto a su padre Francisco Rivera y Tomás Páramo, amigo de Roca Rey.

Andrés Roca Rey fue corneado durante la Feria de Abril de Sevilla.
Visiblemente más tranquila y ataviada con un look casual, Tana respondió a las preguntas de la prensa confirmando que Andrés ya se encuentra en la suite del hospital Viamed-Santa Ángela de Sevilla y allí está recibiendo todas las visitas. El torero pasó de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) a planta donde se encuentra estable, sin fiebre, consciente y de buen ánimo. De momento la fecha de su reaparición depende de la recuperación de la musculatura dañada.
Roca Rey se ha mostrado optimista de su regreso al reaparecer con una publicación en Instagram en la que combina el color con el blanco y negro. El vídeo, acompañado por la voz de Antonio Orozco, escenifica el tránsito del dramatismo al alivio de su situación. Tana Rivera, presente en la plaza durante la corrida, ha acompañado este primer gesto de su novio con un mensaje que acentúa la admiración y la cercanía: «Una vez más lo volviste hacer… Eterno Roca Rey«.
La relación sentimental que ambos deseaban mantener en secreto, con este suceso ha cobrado vigencia ya que ella lo visita diariamente en la clínica y esto ha reforzado los rumores y reportes sobre su relación amorosa.
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