¿Qué tienen en común Geoffrey Rush y Albert Einstein? Aunque el actor se esfuerce en hacer una distinción entre las nociones de “genio” y “talento”, su interpretación del atormentado pianista David Helfgott en la película Shine –que, dicho sea de paso, le valió el Oscar a Mejor Actor en 1996– está, ciertamente, cerca de la genialidad.

Geoffrey Rush ha ganado los principales galardones del cine: un Oscar, dos Globos de Oro, tres BAFTA, cuatro premios del Sindicato de Actores, un Emmy y un Tony.

Esta vez, el reto para Geoffrey no es menor. El mundialmente célebre Albert Einstein es un personaje con la densidad emocional e intelectual que caracteriza a los que el australiano elige, normalmente, interpretar. “Soy un actor de personajes. Ahora mismo tengo sesenta y cinco años, y Albert Einstein –tengo que admitir– es lo que los actores mayores llamaban antiguamente ‘un gran papel’, desafiante y atemorizante, una oportunidad que no podía dejar pasar”, cuenta el intérprete sobre su nuevo protagónico.

Geoffrey Rush

Geoffrey es un entusiasta de la ciencia e, incluso, quiso ser astrónomo. “Estaba obsesionado con el Proyecto Mercury. Seguí todo el viaje a través del Programa Gemini de la NASA”.

¿Cuán cerca trabajaste con Johnny Flynn (quien interpreta a una versión joven de Einstein en la serie) durante la producción de “Genius”?

Johnny y yo conversamos, inicialmente, a través de Skype, porque yo estaba en Melbourne y él, en Londres. Tuvimos unas conversaciones muy libres, hablamos de la adolescencia de Einstein, de cómo habrá sido un hombre en sus veintes que estaba llamado a convertirse en un científico mundialmente conocido, y de cómo muchas cosas eran diferentes entonces. Johnny me contaba que Einstein también había sido un rebelde, un ser humano muy valiente, que no creía en una sociedad militarizada. Él quería ser un ciudadano del mundo. Lo comparó con el Bob Dylan de los sesenta y con un punk, y le dije que esas comparaciones eran muy buenas. Así que le dimos vuelta a esas ideas. Y cuando finalmente nos vimos en persona, en Londres, me llevó a su escuela de teatro porque tenía a un profesor en particular que a él le gustaba mucho. Jugamos juntos a hacer el mismo tipo de caminar y a descifrar cuáles serían las diferencias entre el joven Einstein, más espasmódico, y el adulto; cuál era su centro de gravedad, si se inclinaba hacia adelante o hacia atrás, si tenía algún manierismo distintivo… porque yo pude tener acceso a videos de Einstein, pero Johnny solo tenía acceso a algunas fotografías, porque no había mucho material gráfico de él antes de que se volviera famoso. Luego, nos vimos actuar el uno al otro durante los primeros días de filmación, y ahí noté una pequeña manía que Johnny tenía –no sé si la hacía conscientemente o no–: la de lamerse los labios con cautela cuando pensaba; y entonces decidí que iba a usar eso, que quería que se quedara con el personaje. “Eso es algo que Johnny y Geoffrey pueden poseer como parte de su Einstein imaginativo”, pensé.

La serie está basada en el libro de Walter Isaacson llamado “Einstein: His life and Universe”.

SHINE ON YOU CRAZY DIAMOND

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¿Crees que existen similitudes entre el tipo de genio –por decirlo de alguna manera– que era Einstein y el que es David Helfgott? ¿Interpretar a Helfgott te ayudó, de alguna manera, a dar vida a Einstein?

Bueno, no directamente. Como mi tipo de cuerpo es diferente al de Einstein, trabajé muy de cerca con la gente de diseño de vestuario, maquillaje y peinado, porque realmente quería conseguir el look y la forma del personaje, asegurarme de con cuántas fases de sus edades iba a lidiar, porque interpreto a Einstein en sus cuarenta y, luego, hacia su muerte, cuando estaba en sus setenta. Me gusta estar involucrado en todos esos aspectos. Pero, para intentar responder a tu pregunta, durante mi preparación, investigué la noción de “genio” y como la usa la gente, porque, en inglés, se ha convertido en una palabra muy fácil de usar… Las personas describen una gran cena en un restaurante y dicen: “¡fue una genialidad!”, y eso no es del todo preciso. Entonces, encontré una cita fantástica en un libro de Schopenhauer, que también es alemán, lo cual me pareció genial. Él dijo: “El talento logra un objetivo que nadie más alcanza”, y tiene razón, si piensas en los deportistas y músicos y la gente que es brillante. Pero agregó: “El genio alcanza lo que nadie puede ver”, y a mí me parece que esa frase es muy precisa para la clase de marco teórico alrededor del pensamiento de Einstein. Él le dio vuelta a trescientos años de creencias ortodoxas en la visión newtoniana del universo y se formuló a sí mismo preguntas sobre el espacio, la masa, la luz y la gravedad, que nunca nadie había pensado en hacerse, porque todos, de alguna manera, creían que había un factor que involucraba a Dios. No estoy sugiriendo, necesariamente, que Einstein fuera ateo. Antes que cualquier sistema oficial de creencias, él era un científico.

Por su actuación en “Quills” (2000), fue nominado al Oscar en la categoría de Mejor Actor.

Has interpretado a diversos personajes a lo largo de tu carrera. En lo personal, ¿tienes algún favorito?

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No particularmente. Realmente me gusta mi trabajo… Creo que este es mi año cuarenta y siete como actor… Eso me hace sonar antiguo, ¿no? Lo que sucede es que los trabajos que termino eligiendo tienen un hilo común. Un cierto porcentaje de las películas que he hecho, tal vez cerca de una quinta parte de ellas, se han basado en personas de la vida real. Pero cuando miro hacia atrás, la relación más interesante que he encontrado es que mis personajes están, de alguna manera, conectados con una búsqueda creativa. El marqués de Sade, por ejemplo, fue escritor; Peter Sellers fue un gran actor cómico; e incluso el personaje del terapeuta del habla en “The King’s Speech” era un actor dramático aficionado. Esa es una conexión que encuentro interesante.

Por Vania Dale Alvarado

Lee la entrevista completa en la edición impresa de Cosas 616.