La modelo peruana más reconocida a nivel internacional asume un nuevo reto: debuta en el cine como protagonista de la película argentina “Los últimos”, un filme con ribetes posapocalípticos producido por el ganador del Oscar Nicolás Puenzo. ¿Cómo encara Juana esta nueva pasión?

Por Mariano Olivera La Rosa

Un papel vuelve a influir en la vida de Juana Burga. Sí, Juana… Nada de “Juanita”. “Una de las cosas que estamos tratando de trabajar es que en el Perú me conocen como Juanita, pero mi nombre es Juana. Así me conocen en el extranjero, y es así como quiero que comiencen a llamarme”, dice, categórica. El primer papel que influyó en su vida fue uno que, literalmente, salió volando por los aires en pleno otoño neoyorquino. La modelo acababa de llegar a Manhattan. Aún no cumplía ni diecisiete años. La agencia que la había llevado hasta allá le había asignado un chaperón, para que, de alguna manera, la cuidara y guiara durante sus primeros días en Nueva York. Juana, fiel a sus ganas de asumir nuevos retos, pidió a su agente prescindir del chaperón. Quería aprender a lidiar con la ciudad sin ayuda.

Ese día le asignaron siete castings. Debía ir de un lado para el otro, sin más guía que un papel con las conexiones del metro. Lo iba haciendo bien, pero hacia la mitad del recorrido le cayó encima el cansancio y los tiempos de llegada comenzaron a estirarse. Empezó a llegar tarde a los castings, donde le hablaban en un idioma que le costaba entender. Juana solo sonreía.

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De pronto, mientras caminaba por la calle con dirección a un nuevo casting, el papel salió volando. Casi en cámara lenta, como si se tratara de una escena de esas películas tragicómicas ambientadas en el otoño neoyorquino. “Qué vergüenza”, pensó Juana al ver el papel deambulando por el cielo. “¿Corro a buscarlo o tiro la toalla?”.

Durante cinco segundos, la modelo tiró la toalla. “No quiero esto”, se dijo. “Quiero regresar a casa, volver con mis papás y mi abuela”. Luego surgió la otra Juana, la que encara los retos con la convicción de superarlos, por más desafíos que le planteen. Volvió a la realidad. A su realidad. “Si estoy aquí es por algo. Ni un papel ni ninguna otra cosa me va a parar”, concluyó, y de inmediato comenzó a correr tras el papel.

Diez años después

Luego de casi una década en la industria del modelaje, tras desfilar en las principales pasarelas del mundo, ser la imagen internacional de marcas como Dior o L’Oréal –donde compartió campaña con Julianne Moore–, y aparecer en las portadas de “Vogue” París, España o Arabia –retratada por fotógrafos como el propio Mario Testino–, Juana confiesa que hoy se siente más segura de sí misma. Al principio, prácticamente no conocía nada sobre el entorno de la moda. Ahora, metas que nunca imaginó cumplir ya se han hecho realidad. Hace algunas semanas, por ejemplo, asistió a la cena en honor a Karl Lagerfeld organizada por “V Magazine”, donde no solo intercambió algunas palabras con el emblemático diseñador, sino que también disfrutó de la performance con la que Mariah Carey deleitó a los invitados.

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¿Disfrutas este tipo de compromisos o los tomas como parte del trabajo?

Es supercontradictorio, ¿sabes? Me gusta arreglarme y conocer gente, pero, al mismo tiempo, me gusta la calma, la tranquilidad, porque Nueva York –donde reside– y el mundo de la moda son muy activos. Cuando me invitan a galas, deseo ir porque es parte de mi trabajo y lo disfruto, pero hay momentos en que digo: “Basta, prefiero quedarme en casa y leer un libro”. Busco un balance emocional.

El reto de asumir un rol protagónico en la ópera prima de Nicolás Puenzo –hijo de Luis Puenzo– la tomó por sorpresa.

De alguna manera, haciendo un paralelo con tus comienzos como modelo internacional, en este debut en el cine también tienes la valla alta desde el principio.

Empiezas siendo protagonista de una película argentina importante.

Exacto. Creo que es un inicio muy grande para mi carrera actoral. Ya me están llegando nuevas ofertas, una es de Netflix y otra de una película con directores franceses. No puedo entrar en detalles, porque todavía estoy leyendo los libretos, pero me siento superagradecida por estas oportunidades.

¿Te ves dejando el modelaje y dedicándote por entero a la actuación?

Realmente, no. No dejaría el modelaje: creo que ambos van de la mano. Esta carrera me ha permitido tener versatilidad para desempeñar otras actividades, pero sí es cierto que en esta etapa me estoy enfocando más en la actuación, porque es una nueva pasión. Este papel protagónico, además, me ayuda a fortalecer mi trabajo como activista y me permite ser un referente del empoderamiento de la mujer latina.

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