En una conversación exclusiva con COSAS, el embajador Bernie Navarro y su esposa, la peruana Claudia Navarro, comparten su historia personal y detallan la agenda estratégica bilateral. Desde la influencia de China y el panorama hacia las elecciones 2026, hasta los desafíos de seguridad y soberanía: un análisis profundo en el año del bicentenario de las relaciones con los Estados Unidos.
Por: Redacción COSAS
Tras su paso por el colegio Isabel Flores de Oliva, en San Isidro, Claudia viajó desde Lima hacia Estados Unidos siendo casi una adolescente. Estaba siguiendo a su padre, un hombre que dejaba el Perú con la meta de construir un futuro mejor para su familia. Bernie, por otro lado, nació en territorio norteamericano, hijo de una familia de origen cubano que apostó por darle la mejor educación posible.

«Creo que el presidente Trump sabía que conocía el Perú y que era la persona indicada para la embajada. Él es una persona muy astuta».
Cuando empezaron a salir, asistieron juntos a un concierto de Celia Cruz. En esa ocasión lograron conocerla en el backstage y conversar largamente con ella, una experiencia que, aseguran, fue extraordinaria.
Para la familia Navarro, el legado de la «Reina de la Salsa» refleja tanto la excelencia cultural como la resiliencia, valores que marcaron a quienes emigraron de Cuba e Hispanoamérica hacia los Estados Unidos en busca de libertad. Esa huella en el corazón de los hispanos se hacía evidente cada vez que la artista caribeña visitaba el Perú, donde era recibida con profunda admiración, y su estatua en el Callao permanece como un tributo duradero de ese vínculo cultural.
Los esposos recordaron además que habían conservado en su casa durante cerca de veinte años el soundsheet de una de las presentaciones de la cantante en nuestro país que corresponde a 1966. Ellos trajeron ese material al considerar que el Perú era el lugar adecuado para tenerlo, como una suerte de augurio providencial.
Tras ese recorrido íntimo marcado por la música, la memoria y los afectos, Bernie Navarro amplía el plano y traslada la conversación al presente. La política peruana, la geopolítica estadounidense, la guerra comercial con China y otros temas ineludibles.
Siente que no se trata de una coincidencia, sino de una convergencia vital. Que su vida profesional, su vida personal y su vida cívica se han unido para traerlo al Perú y asumir el cargo de embajador en este momento. A partir de esa reflexión, la conversación se desplaza hacia el origen de su historia familiar.
¿Cómo se conocieron?
Claudia: Nos conocimos en 1996, cuando yo trabajaba para un desarrollador inmobiliario peruano allá en Miami. Bernie estaba trabajando para el entonces candidato a la alcaldía de Miami-Dade, Xavier Suárez, amigo de mi jefe, y venía a ver qué se podía hacer para armar los fundraisings.
Bernie: El jefe de Claudia era el cliente del alcalde. Un día fui a entregar unos documentos y Claudia se enamoró locamente de mí [se ríe]. Esa es la versión oficial.
Claudia: Sí. Contrástalas, porque tiene varias versiones [se ríe]. Cuando nos conocimos tenía 22 años, yo me mudé a los Estados Unidos a los 13.

Bernie Navarro asegura que Claudia se enamoró “locamente” de él cuando se conocieron mientras trabajaban en Miami.
¿Toda tu adolescencia fue allá?
Claudia: La mayor parte de mi vida ha sido en los Estados Unidos, en Miami.
¿Y cuando estabas allá, tenías relación con Perú?
Claudia: Mis abuelos estaban aquí todavía, yo trataba de venir por lo menos una vez al año.
¿Cómo así decides irte a Estados Unidos?
Claudia: A mi papá lo contrató una compañía de aerolíneas; primero lo destacaron a República Dominicana. Nosotros fuimos a visitarlo y en ese momento él dice: «No, se quedan conmigo». Y así fue, nos asentamos en Santo Domingo casi dos años. Luego, regresamos por un año al Perú, y durante ese trayecto le ofrecen algo en Miami. Entonces él se va, y casi al año nos dice: «Hay que venirse para Miami». Fue la época en la que la violencia de Sendero Luminoso estaba fuerte, era muy complicado. Él estaba velando por la seguridad de su familia.
Bernie: Cuando hablé [en redes sociales] de mis primeros días aquí, hablé de mi trayectoria, de casarme en el Perú. Nos casamos aquí en la Iglesia Virgen del Pilar, mis hijos son peruano-americanos. También hablé del trabajo que realicé haciendo misiones comerciales. Entiendo los problemas del Perú, entiendo el pasado de este país.
Claudia: Y él se enamora del Perú la primera vez que viene, porque inmediatamente me dice: «Yo me quiero quedar aquí».
Se conocieron y viniste para el país…
Bernie: Me encantó la comida, como saben, y me encanta la gastronomía peruana. Visité el país durante los seis años que estuvimos de novios. Las historias sobre lo que representaba Sendero Luminoso, ese tiempo de temor y de ver un coche bomba en cada cuadra, son reales para mí; lo escuché de los abuelos y de los padres de Claudia, así que cuando vengo puedo hablar de eso con cercanía, no como un embajador que llega y no entiende a veces estas cosas. El presidente Trump ha escogido casi al 90% de los embajadores, lo cual no es normal en Estados Unidos, y cuando decidió sobre el Perú, él y el secretario de Estado, Marco Rubio, dijeron rápidamente: «Vamos a mandar a Bernie porque entiende y conoce el Perú». Se sabía que habíamos perdido un poco el enlace con este país y querían un cambio; son doscientos años de amistad y sociedad, y querían restablecer eso. Yo siempre digo que, por A o B motivo, los dos partidos, republicano y demócrata, nunca han tenido un enfoque en Hispanoamérica, y ahora, como nunca antes, el presidente sabe que el hemisferio occidental es importante para los países, para la región, para todas las Américas. Efectivamente, desde los trenes de Henry Meiggs, se ha construido una relación que ha impulsado el progreso del Perú. Estamos ansiosos de que vuelva ese nivel de interés, celebrando proyectos como Cerro Verde y mostrando a potenciales inversionistas que el Perú es un país donde se pueden hacer cosas interesantes. Recientemente, la Sociedad Minera Cerro Verde, controlada por Freeport-McMoRan, obtuvo autorización para operar hasta 2053 con un plan de inversión de US$2100 millones. El proyecto, que integra los tajos Cerro Verde-Santa Rosa y Cerro Negro, mejora la infraestructura existente y amplía la capacidad de procesamiento a 420 mil toneladas por día. Se proyecta además la ampliación de la plataforma de lixiviación PAD4B, el crecimiento del depósito de relaves Linga y la reconfiguración del PAD4A, asegurando operaciones sostenibles y control del recurso hídrico mediante el sistema Chili y aguas residuales tratadas.

La colaboración entre agentes peruanos y estadounidenses permitió acusar a veintisiete integrantes de una facción del Tren de Aragua que operaba en Nueva York.
Entonces, ¿se conocieron y se casaron? Tú ya estabas en política, trabajando en…
Bernie: Trabajé en política desde temprano; siempre me fascinó, aunque también estaba en real estate (bienes raíces). Quería estar en política y postulé; conocía al secretario de Estado, Marco Rubio, de antes, de amigos. Postulé dos veces, una vez gané y otra perdí. Después de perder pensé: «No puedo estar en misa y en procesión, tengo que avanzar. Quiero un futuro». Conocí a Claudia y, viendo que la política es inestable, decidí enfocarme en mis negocios, aunque siempre involucrado en el proceso; creo que eso es importante. Esa amistad ha sido siempre mi extracurricular, participar cívicamente. Esta mañana dije: «En este momento se combinan mi vida profesional, personal y cívica. Que Dios tiene un plan. Hace dos años no sé si mi vida hubiera estado alineada para hacer esto; ahora sí lo está».
¿Y cómo se han sentido al llegar acá? Que han venido con una familia, con hijos.
Claudia: Bueno, felices, muy felices, aunque extrañando a la hija que falta [se le caen las lágrimas]. Estoy emocionada. Una de nuestras hijas está en el colegio en Boston; es la que falta. Pero estamos muy felices, muy contentos, orgullosos de poder representar a los Estados Unidos aquí en el Perú, el lugar que me vio nacer, que mis hijos conozcan y que a mi esposo le encanta. De verdad, él se sintió acogido y le encantó el Perú desde el primer día que vino. Disculpa que me ponga a llorar, siempre me emociono…
Bernie: Y si ella llora, me contagia [se ríe]. No vamos a llorar.
¿Se sienten cómodos con los valores que hay acá? ¿Sienten que hay valores occidentales compartidos? ¿Valores que incluso pueden ser hasta religiosos?
Bernie: Totalmente. Por ejemplo, nosotros estamos regresando al Perú, y aquí los amigos, los padres, todos quieren ir a Estados Unidos de vacaciones o que los hijos estudien allá. Hay valores de ida y vuelta; es increíble, nos sentimos como uno solo. Somos familia. La realidad es que somos familia. Yo creo que lo que hizo el presidente Trump fue mandarme porque sabía que la persona indicada que conocía el Perú era yo; es una persona muy astuta. Si estuviera aquí con nosotros, estaría mirando todo, asegurándose de que todo estuviera perfecto. Es increíble, muy detallista; él hizo el plan de seguridad nacional de Estados Unidos que salió este diciembre, que dice claramente que el hemisferio occidental es importante. Todas las personas que escogió para la embajada son gente «de puntería», estratégicamente colocadas en cada embajada para fortalecer los vínculos que nos unen.

«Los Estados Unidos hacen negocio con China. Es un socio importante para nosotros. Ahora, lo que nunca hemos hecho es dejar que los chinos se apropien de nuestros activos críticos».
¿Qué medidas habría que tomar por la seguridad? La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos busca recuperar su influencia en América Latina y evitar que algunos países sirvan de base a potencias rivales; ha presionado a Panamá para retirar empresas chinas de los puertos, neutralizado a la cúpula chavista en Venezuela, busca el derrocamiento del régimen cubano, se acerca a Petro y persigue a las narcolanchas. En este contexto, aprobó la venta de equipamiento militar al Perú por unos 1500 millones de dólares para apoyar la construcción de una nueva base de la Marina en el Callao, reforzar capacidades logísticas estratégicas y permitir la reubicación de su principal base naval, liberando espacio para ampliar el puerto comercial y mejorar la competitividad frente a megapuertos extranjeros. El paquete incluye diseño de infraestructura, estudios de ingeniería, planificación, apoyo técnico y servicios de logística y administración de proyectos, y se produce tras la designación del Perú como aliado principal no miembro de la OTAN, lo que facilita el acceso a armamento, asistencia técnica y cooperación en defensa. La medida refleja un cambio estratégico en la región, fortaleciendo la presencia y capacidades militares del Perú y consolidando la relación bilateral con Estados Unidos.
Ustedes vienen con varias misiones. Una de ellas tiene que ver con la Base Naval y la relación histórica con la Marina del Perú, pues incluso los planos son estadounidenses. Ni en la época de Velasco la Marina compró armamento ruso. Han pasado casi cien años desde que Estados Unidos modernizó la Escuela Naval y la Marina del Perú. ¿Cómo ven hoy esa relación?
Bernie: La relación del Perú con Estados Unidos en seguridad siempre ha tenido esa compenetración entre los dos ejércitos, en entrenamiento y sistemas tácticos; esos vínculos han sido muy fuertes. Y una cosa antes que se nos olvide: hace quince años, recién casado, vine a la embajada buscando apoyo para una misión comercial, en la época después de la Gran Recesión. Yo fui presidente de The Latin Builders Association en Miami, pero nada avanzaba porque la economía estaba en el piso, y Miami fue punto cero de la crisis. En 2008 pasa la recesión, me hago presidente en 2010 o 2011 y digo: «Hay que hacer cosas diferentes. Vamos a planificar una misión comercial a varios países, y el primero que conocía era el Perú». Empecé a hacer llamadas a través de un contacto político, coordinamos con la embajada y quince o dieciséis años antes de este día ya estaba planificando la misión comercial en Perú. Voy a la reunión, salgo, Claudia me espera, miro a la embajada y le digo: «Yo quisiera ser embajador del Perú».
Claudia: Me dijo: «One day, I would love to be the ambassador of Peru. I have no doubt (Algún día me encantaría ser el embajador en Perú, no me cabe la menor duda)».

Hace 15 años, Bernie Navarro me dijo: “Algún día me encantaría ser el embajador en Perú, no me cabe la menor duda”.
Se dice que un país como China tiene más agilidad para invertir porque quien decide es el gobierno, mientras que Estados Unidos debe incentivar la inversión privada. ¿Cómo puede ayudar la embajada a que realmente llegue la inversión?
Bernie: Correcto, mira, buenísima pregunta. Yo hablo de esto muchísimo. Mi rol, como lo veo, es ser el chief marketing officer de Estados Unidos en Perú. Nuestro esquema es diferente: China puede hacer negocios con muy poca gente, enfocándose en lo estratégico; Europa puede hacer negocios G to G, government to government. Esos dos esquemas no están en Estados Unidos. Como chief marketing officer, mi tarea es ir a los empresarios norteamericanos, animarlos, decirles que hay un clima de inversión en Perú para hacer negocios. Mi trabajo es diferente al de otros embajadores: buscar empresarios, enfocarme en la diplomacia comercial y traerlos para que regresen al Perú. Desde el Tratado de Libre Comercio, hace dieciséis años, hemos triplicado nuestros activos aquí, pero hay mucho más por hacer, y en eso pienso enfocarme.
ProInversión también ha mostrado interés en trabajar conjuntamente.
Bernie: Claro, nos reuniremos con ProInversión pronto. Ya desde Miami me estaba reuniendo con PromPerú. He estado trabajando para promover eso desde que me nombraron. Antes de que yo llegara, ya se estaban haciendo reuniones en los Estados Unidos. Este es mi trabajo, tengo que promover la inversión aquí.
¿Y cuáles son las industrias que crees que pueden interesar más en estos momentos a Estados Unidos? Por ejemplo, Chevron está llegando, hay un lote grande que se ha descubierto.
Bernie: Hay muchas compañías involucradas en el descubrimiento de tecnología para el petróleo, compañías de gas, compañías mineras. Eso es importante. Los Estados Unidos están enfocados en asegurarse de que no tengamos que depender de otra potencia mundial para los minerales críticos que necesitamos a diario, como los que requieren los teléfonos o las computadoras. Estamos bien enfocados. Otra potencia con minerales críticos no nos puede tener de rehenes. Lo vimos hace dos semanas, cuando el secretario de Estado y el Departamento de Estado llamaron a todos los líderes del hemisferio para hablar sobre los minerales críticos y firmar convenios.

“La experiencia de Bernie Navarro lo ayudará a ser un firme defensor de los intereses de Estados Unidos en Perú”, dijo Donald Trump.
Estuvo nuestro canciller, ¿no?
Bernie: El canciller Hugo de Zela jugó un papel prominente en esa reunión, porque el Perú es clave para toda esta ecuación del hemisferio occidental, por su posición en el continente, los minerales críticos y los recursos naturales que tiene el país.
Aquí en Perú, estamos buscando inversión que no tenga corrupción o inversión que le pueda hacer frente a la minería ilegal, que ha generado treinta y seis bandas criminales.
Bernie: Sí, aquí ha habido muchas bandas criminales transnacionales que entraron y destabilizaron al país; uno es el Tren de Aragua, sobre el cual creo que se han tomado medidas. La seguridad es un tema importante para todos los países. Creo que el Perú comprende el problema que Estados Unidos tiene con la inmigración, porque el Perú también enfrenta un problema similar. En este momento ustedes tienen un desafío, y lo entendemos; nosotros también. Estamos trabajando juntos para salvaguardar la seguridad de los peruanos y ayudando mucho en ese tema.
Sí, vimos que las redes sociales de la embajada anunciaron un trabajo en conjunto para enfrentar al Tren de Aragua. Es una diferencia clave con un país como China, por ejemplo, que no se involucra en nada de lo que tenga que ver con la calidad de vida de los ciudadanos.
Recientemente, y gracias a un operativo conjunto entre la Policía Nacional del Perú y la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de EE. UU. (HSI), se arrestó a veinte miembros de la peligrosa banda venezolana Tren de Aragua. La acción, realizada en distritos de Lima como Santa Anita, San Martín de Porres y Puente Piedra, permitió rescatar a ochenta y cuatro víctimas, incluidas dos menores de edad. La colaboración entre ambas instituciones incluyó intercambio de expertos, planificación estratégica y el despliegue de más de trescientos efectivos, demostrando cómo la coordinación bilateral fortalece la seguridad, protege a las comunidades y desarticula organizaciones criminales que operan de manera transnacional. De acuerdo a la HSI, este esfuerzo forma parte de su misión por combatir las amenazas globales a la seguridad y apoyar a sus socios en la aplicación de la ley, consolidando un marco de cooperación efectivo entre los Estados Unidos y el Perú.
Ustedes conocen de primera mano lo que es la inmigración, ¿cómo ves el tema de la inmigración peruana a Estados Unidos a fines del año pasado, sobre todo las que involucran presencia policial y militar estadounidense en territorio peruano. Hay quienes lo perciben como una manera de introducirse en la autonomía del país.

“Vimos que en la Corte hubo un dictamen jurídico que cedió parcialmente la soberanía del Perú a China. Pero la línea final es que tu compañera, los Estados Unidos, nunca te pediría eso. No lo haría”.
¿Cómo pueden los Estados Unidos contribuir a la seguridad del país y al mismo tiempo respetar su soberanía?
Bernie: El de la soberanía es un tema muy importante. Previamente mencionaste a China, y creo que es necesario hablar de eso. Estados Unidos hace negocios con China; decir que no sería doble moral, porque es un socio importante. Lo que nunca hemos hecho es permitir que los chinos se apropien de activos críticos como Chancay, la pesca, la electricidad o el ferrocarril; nunca lo haríamos y nunca, como socio y familia, se lo exigiríamos al Perú en un contrato: rendir su soberanía. Si alguien más lo pide, eso es malo para tu país. Como familia que ha estado aquí doscientos años, ayudando una y otra vez, nunca hemos exigido que renuncien a su soberanía. Esos son los temas que he tocado al llegar, y rápidamente vimos que en la corte hubo un dictamen jurídico que cedió parcialmente la soberanía del Perú a China.
Ahora parece ser un poco tarde y ya no se sabe muy bien.
Bernie: ¿Cómo lo arreglamos? Quién sabe. Pero la línea final es que tu compañero, los Estados Unidos, nunca te pediría eso. No lo haría. Por eso creo que el presidente Trump envió a una persona de negocios aquí, una que se pone en la posición de la otra parte en la negociación. Yo sé que no te puedo pedir eso porque, ¿cómo habrías de aceptarlo? El presidente Trump ve estos temas, los entiende y se asegura de mandar gente que comparta sus mismos principios y manera de pensar para colaborar con los países.
Y para colaboración con inteligencia y temas de seguridad, ¿hasta qué punto se sentirían cómodos en involucrarse?
Bernie: Nosotros estamos bien involucrados en inteligencia. Hacemos muchos entrenamientos aquí en Perú. Las actividades de cooperación en seguridad que suceden aquí son ejecutadas por peruanos. Compartimos la inteligencia, pero son los peruanos quienes toman las acciones. Nosotros nunca nos metemos directamente, pero es mucha la colaboración de inteligencia para apoyarlos con los diferentes esquemas y equipos que trabajan en eso. Así ayudamos al Perú, y sucede todos los días.
¿Y cómo ven el resto de la región?
Bernie: Estamos en una encrucijada global, no solo en Sudamérica o en el hemisferio, y hay que decidir con quién vamos a estar alineados. Como digo y repito, Estados Unidos hace negocios con China, pero no le entregamos el país. Lo que ha pasado en la región, especialmente en Venezuela, marca un punto de inflexión; en los últimos meses la administración estadounidense ha adoptado acciones más enérgicas en el vecino país y el Caribe, generando una respuesta internacional intensa y una redefinición de las relaciones hemisféricas. El presidente ha dejado claro que el hemisferio es importante para todos, para la protección, seguridad, futuro, bienestar, valores compartidos y prosperidad. No estamos aquí de manera temporal; siempre hemos estado y seguiremos construyendo acuerdos de seguridad como los que hemos estado discutiendo. Nuestro adversario no está en ese campo, y nosotros sí somos socios y familia, y por eso estamos aquí.

“Me encanta la gastronomía peruana y empecé a visitar el país durante los seis años que estuvimos de novios”.
Entonces podemos esperar que pronto nos visiten varios ciudadanos norteamericanos…
Bernie: Estoy loco pensando en cómo vamos a traer inversión norteamericana aquí al Perú. Es todo lo que pienso durante el desayuno, el almuerzo y la cena, en mis sueños y en mis pesadillas.
¿Él siempre fue así?
Claudia: Ya estoy acostumbrada. Sí, siempre.
Y me imagino que te gustó desde un inicio.
Claudia: Sí, al principio era más calmado, bastante más calmado… hasta que se dio cuenta de que podía hacer más.
¿Algunos recuerdos de tu niñez en Perú?
Claudia: Lo que más me acuerdo era pasar mis veranos en Chincha.
¿Por la Hacienda San José?
Claudia: Por la Hacienda San José. Esos son los recuerdos más lindos que tengo del Perú. Y mis abuelos… ellos siempre estuvieron aquí.

“Nos casamos en Lima, en la Iglesia Virgen del Pilar. Mis hijos son peruano-estadounidenses”.
¿Qué iniciativas van a impulsar desde la embajada?
Bernie: Estamos empezando dos iniciativas para enfocarnos en asuntos de negocios: trabajaremos con diferentes agrupaciones empresariales y haremos un Business with Bernie, roundtables en la embajada. Dos cosas que me apasionan son los negocios y la educación, así que también haremos Books with Bernie, alineándonos con programas estratégicos de educación en Perú; la primera escuela que visitaremos será donde Claudia estudió.
Claudia: El Colegio Isabel Flores de Oliva, en San Isidro, cerca de la Medalla Milagrosa.
Bernie: Esa será la primera, Books with Bernie, y continuaremos con diferentes programas e iniciativas educativas. Yo fui presidente de la Junta de Miami Dade College, el college más grande e importante de Estados Unidos, con 140,000 alumnos y ocho sucursales en Miami. Todos los temas de educación me apasionan, porque eso fue lo que hizo la educación por nuestra familia. En Estados Unidos, la educación es the great equalizer; no importa si eres hijo de un político, un embajador o un banquero, con educación puedes llegar a donde quieras. Por eso, siempre me he dedicado a la educación, en Miami Dade College y la Universidad de Miami, e incluso empezamos un high school sin fines de lucro en Miami. Todos esos contactos los queremos traer al Perú para crear enlaces y arreglos estratégicos para el aprendizaje.
¿Esos programas van a ser con valores distintos a los que llegaron con USAID anteriormente?
Bernie: Creo que es diferente. Lo que pasó con USAID es que ahora estamos alineando la ayuda con nuestras metas. Estamos en un plan de reenfoque. Siempre esos programas de ayuda van a continuar, pero el embajador en cada país va a tener un sello más claro de lo que había antes. A veces no estábamos alineados con las metas, y ahora lo estamos. Es muy importante no tener dos políticas diferentes porque eso crea mucha confusión.