El candidato aprista explica la unidad interna del partido, sus propuestas en seguridad, economía y política exterior, y cómo ha marcado presencia en los debates presidenciales.

Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida

Con 39 años y tras unas primarias ajustadas, Enrique Valderrama se perfila como candidato presidencial del APRA para 2026. Su postulación ha sido interpretada como un relevo generacional, aunque él asegura que el partido llega unificado tras integrar las distintas corrientes internas.

En entrevista con COSAS, el abogado, periodista y militante aprista, aborda la legitimidad de su candidatura, su relación con antiguos rivales y cómo se consolidó la propuesta programática del partido. Plantea un equilibrio estratégico en política exterior, medidas de seguridad más estrictas dentro del sistema interamericano de derechos humanos y políticas económicas orientadas al crecimiento.

En la conversación, Valderrama comenta también sus intervenciones en los debates presidenciales, que han captado atención mediática, y explica el enfoque de su campaña, cómo busca marcar posición frente a otros candidatos y cómo proyecta la renovación del partido ante la ciudadanía.

En una conversación con COSAS, Enrique Valderrama detalla la unidad interna del APRA, sus propuestas en seguridad, economía y política exterior, y comenta su presencia en los debates presidenciales de 2026.

Tu candidatura marcó un relevo generacional, pero también estuvo rodeada de cuestionamientos internos. ¿Con qué legitimidad y con qué partido llegas hoy a campaña?

El partido está unido en la campaña: tanto liderazgos históricos como emergentes trabajan activamente por la candidatura. El único conflicto fue sobre el 20% de designados de la comisión política, resuelto por el Jurado Nacional de Elecciones; desde entonces no hay diferencias.

Mantengo con mis compañeros no solo una relación de amistad, sino de militancia y afecto. Puede haber matices en algunos temas, pero prevalece la unidad dentro de la historia y tradición del partido.

¿Guardas algún tipo de relación con tu antigua contrincante Carla García?

Hemos tomado un café luego de las internas. Hemos tenido una conversación, dos conversaciones largas, digamos, o una larga y la otra no tanto, pero personales. Siempre me ha caído muy bien, creo que es muy carismática. La veo también haciendo campaña. Creo que, en general, el APRA se encuentra armonizado respecto al objetivo de hacer que el partido tenga una gran participación el 12 de abril.

Mauricio Mulder y Jorge del Castillo denunciaron en 2025 la presunta manipulación de listas electorales en el APRA, tras las primarias, acusando que candidatos electos fueron reemplazados por designaciones de la dirigencia de Enrique Valderrama. (Créditos: ANDINA)

Ella dijo que no había leído tus propuestas. ¿Interpretas ese comentario como un acto de desdén o cómo entiendes ese mensaje?

Cada bloque de la interna llegó con un marco propositivo propio y se concentró en él. Mi candidatura impulsó una agenda social. Javier Velázquez, a quien considero un gran amigo, tenía la suya y ella (Carla García) integraba su lista. Jorge del Castillo aportaba una visión de equilibrio económico desde su experiencia como expremier. Hernán Garrido Lecca llevaba una agenda de innovación vinculada a su perfil. Además, siempre le agradeceré haber saludado públicamente la victoria de la renovación la misma noche. En paralelo, el partido tenía una base institucional en el plan de gobierno liderado por Renán Núñez.

Con el triunfo de mi candidatura, esos enfoques se fueron integrando. Articulamos la agenda social con el trabajo institucional del partido para construir la oferta programática actual. El tiempo de revisión fue limitado por la dinámica de la interna, pero coincidimos en el 99% de los planteamientos. Las diferencias son puntuales y responden a temas de conciencia, como los definía Haya de la Torre.

“Mantengo con mis compañeros no solo una relación de amistad, sino de militancia y afecto.”

El APRA ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. ¿Encarnas una nueva etapa del aprismo y cómo se equilibra la renovación con el peso de la figura de Haya de la Torre?

Conversé con Alan García sobre la necesidad de relanzar el APRA. Él señalaba dos claves: un pilar juvenil sólido y retomar el esfuerzo del origen, ligado a la generación fundadora y al pensamiento de Haya de la Torre.

En esa línea, la corriente de renovación impulsó una difusión más firme del ejemplo moral de Haya y la vigencia de sus ideas. Considero que existe un amplio consenso de respeto hacia su figura, tanto en sectores de derecha como de izquierda, lo que fortalece la propuesta.

Carla García reconoció no haber leído las propuestas de Valderrama; aunque él afirma que la integración de agendas internas permitió coincidencias en la mayoría de planteamientos del APRA. (Créditos: Youtube @Willax Telvisión)

En un contexto de tensión entre Estados Unidos y China, ¿el aprismo mantiene una visión antiimperialista o apuesta por un equilibrio estratégico más pragmático?

Creo que la actitud imperial de las potencias sigue vigente y, por ello, también la vigencia del planteamiento de Haya de la Torre. Las formas han cambiado, pero se requiere una posición nacionalista firme, no beligerante. Un ejemplo es hacer respetar las 200 millas del mar peruano y evitar la depredación por flotas extranjeras.

Esa firmeza debe ir acompañada de una negociación adecuada. El puerto de Chancay es positivo, pero cabe evaluar si se negoció bien, sobre todo ante cuestionamientos sobre soberanía. En esa línea, propongo impulsar Corío en Arequipa, Eten en el norte y otras grandes obras que requieran capital y tecnología extranjera, bajo condiciones claras.

Apunto a un equilibrio estratégico. Así como Alan García consolidó el TLC con Estados Unidos y amplió acuerdos con China y la Unión Europea, mi objetivo es diversificar aún más: firmar un TLC con India, acercar al Perú a Indonesia y abrir nuevos mercados. Esa es la mejor forma de evitar la dependencia de una sola potencia.

Creo que la actitud imperial de las potencias sigue vigente y, por ello, también la vigencia del planteamiento antiimperialista de Haya de la Torre.”

Mientras profundizamos nuestra relación comercial con China reforzamos la cooperación en seguridad con Estados Unidos, ¿cómo equilibrar ambos vínculos sin comprometer la soberanía?

Depende del tipo de amenaza transnacional. El intervencionismo no puede analizarse en abstracto ni comparando casos distintos como el de Venezuela, sino según intereses concretos y circunstancias específicas.

En el caso peruano, una amenaza clara es el narcotráfico. Ahí sí tiene sentido una cooperación estrecha con Estados Unidos, estableciendo todos los mecanismos posibles de apoyo. Experiencias como el Plan Colombia, un programa de asistencia militar, económica y antidrogas entre ambos países, muestran que la cooperación internacional puede estructurarse de forma amplia contra este problema .

Esa cooperación, sin embargo, debe ser selectiva y técnica. No se trata de alineamientos automáticos, sino de evaluar cada tema por separado. Por ejemplo, decisiones como la compra de equipamiento militar deben analizarse estrictamente en términos de conveniencia técnica.

En síntesis, la posición es clara: no ceder soberanía, pero tampoco rechazar alianzas útiles. En temas como la lucha contra las drogas, un socio como Estados Unidos puede ser clave, siempre bajo condiciones definidas por el interés nacional.

Ante el aumento del crimen y tu propuesta de un “shock de seguridad”, ¿es posible aplicar una política dura sin salir del sistema interamericano de derechos humanos como sostienes?

Hay varios puntos. Primero, el tiempo de implementación de medidas como la pena de muerte es largo y no resuelve qué hacer en lo inmediato frente a la criminalidad. Además, no está claro que realmente reduzca el delito. La pena de muerte, usada como argumento para salir del sistema interamericano, es un tema distinto.

El APRA tiene una tradición de defensa de los derechos humanos, vinculada a hitos como el caso de Haya de la Torre y el derecho de asilo. Por eso no creemos que se deba abandonar ese sistema, aunque sí reformarlo. La propuesta es liderar desde el gobierno una reforma del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, reconociendo que ha habido cierta politización, pero sin renunciar a él.

Al mismo tiempo, hay que ser firmes contra el crimen. Planteo construir más penales con mayor dureza, aumentar el número de policías, fortalecer la investigación criminal, crear un grupo especial de inteligencia y reforzar el control de fronteras, incluso duplicando la presencia militar. Son medidas de fondo para enfrentar la inseguridad.

El Perú vive días de violencia extrema y criminalidad desbordada; en este escenario Valderrama plantea un ‘shock integral de seguridad’ para enfrentar el caos creciente. (Créditos: GEC)

Tu propuesta de salud mental, ¿se acerca al enfoque progresista de los gobiernos anteriores o a una visión más clínica y de orden?

No, estamos en la línea de conocer la realidad nacional. Yo entiendo que a algunos les pueda preocupar determinados temas y la forma cómo se abordan.

Algunos señalan que no quieren que a sus hijos les hablen, por ejemplo, de temas sexuales, porque de esos temas les hablo yo, dicen. El problema es que, siendo sinceros, muchas veces tampoco se les habla. Los mismos actores, digamos. No creo que haya sido válido lo que se hizo durante la época de Kuczynski, me parece muy rechazable, definitivamente.

Pero yo creo que eso es solamente una porción muy reducida de la realidad. Lo realmente cierto es que un psicólogo tiene que encargarse de otros temas que no tienen nada que ver con eso: depresión, ansiedad, en fin. Un psicólogo a veces se encarga de 10 o 20 colegios. Eso es inaceptable. Yo no digo que hay que tener un psicólogo por colegio para impulsar determinada agenda.

No, yo digo que hay un tema claro de ausencia de especialistas para ver estos asuntos. Me he reunido con núcleos juveniles en el sur del país, en el norte, en el oriente, y veo con mucha sorpresa cómo me señalan casos más relativos de suicidio adolescente, por ejemplo.

No hacer nada frente a eso me parece que sería una irresponsabilidad y, por eso, estoy planteando en general el aumento del presupuesto en salud pública en 0,5% por año y duplicar el presupuesto de salud mental, garantizando que haya por lo menos un psicólogo por cada centro escolar.

“Hay que ser firmes contra el crimen. Planteo construir más penales con mayor dureza, aumentar el número de policías, fortalecer la investigación criminal, crear un grupo especial de inteligencia y reforzar el control de fronteras, incluso duplicando la presencia militar.”

Estás proponiendo eliminar el REINFO, pero ¿cómo distinguir en la práctica entre el minero artesanal que busca formalizarse y las redes criminales que operan bajo el mismo paraguas? ¿Dónde se traza esa línea?

Se necesita ofrecer una salida realista para quienes no están vinculados a redes criminales. La formalización debe significar una mejora concreta, con facilidades como importación de insumos, crédito para microplantas procesadoras ambientalmente amigables y un periodo de no tributación, a cambio de elevar estándares laborales y formalizarse.

Esto también implica enfrentar prácticas de explotación dentro de la pequeña minería. En paralelo, se plantea una persecución firme de la minería ilegal para quienes no se acojan al programa, cortando suministros, usando inteligencia y golpeando a las cabezas de estas organizaciones.

El Estado tiene capacidad suficiente para hacerlo; el problema no es de recursos, sino de decisión política.

La propuesta de Valderrama de eliminar el Reinfo genera dudas por riesgo de ilegalidad. (Créditos: Camiper)

Tus intervenciones más duras en los debates tuvieron gran impacto y visibilidad. ¿Fueron parte de una estrategia política o surgieron de manera espontánea?

Un debate presidencial debe tener dos elementos. Primero, una exposición programática clara, sin caer en insultos ni incoherencias. En nuestro caso, planteamos propuestas como el shock de seguridad, la lucha contra la corrupción, el uso de inteligencia artificial y proyectos como el gasoducto del sur.

Segundo, una toma de posición política. Marcar distancia de “los mismos de siempre”, es decir, quienes han gobernado mal o actúan sin principios, acomodándose a distintos gobiernos. La gente busca convicciones auténticas, y eso representa el cambio.

También era necesario expresar la indignación por la gestión de la pandemia, que afectó a miles de familias. Hubo errores graves y casos de corrupción, como el uso de pruebas rápidas ineficaces o la vacunación irregular. Era importante dejar clara esa posición política, y considero que se logró.

“Estoy planteando en general el aumento del presupuesto en salud pública en 0,5% por año y duplicar el presupuesto de salud mental.”

En un país sin consenso cívico y con un Congreso que refleja esa fragmentación, ¿basta con reformas institucionales o se necesita construir un “nosotros”? ¿Qué idea de Perú busca gobernar el APRA?

Creo que somos un país orgullosamente mestizo Tenemos la herencia de una gran civilización originaria y un aporte posterior que generó una síntesis particular, que nos hace capaces, emprendedores y con potencial. Negar cualquiera de esas raíces es un error. El APRA reivindica ese orgullo mestizo como base de identidad.

Sobre esa base, es clave consolidar un proyecto nacional unitario. El partido lleva décadas en esa tarea, frente a políticas que han debilitado la institucionalidad, ya sea por autoritarismo o por improvisación, sin construir país.

Nuestra línea es construir sin destruir al adversario, con firmeza pero sin demolición personal o política. En paralelo, hay un compromiso con la integración del país: impulsar el gasoducto sur, fortalecer el crédito agrícola, y atender brechas en el norte y la Amazonía, como la falta de conexión en Loreto.

En síntesis, el APRA propone una apuesta por el mestizaje y la integración nacional, basada en justicia social, infraestructura y generación de bienestar.

“Tenemos la herencia de una gran civilización originaria y un aporte posterior que generó una síntesis particular, que nos hace capaces, emprendedores y con potencial.”

Define el gobierno de Enrique Valderrama en una frase corta.

Seguridad y oportunidades para todos.

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