La lideresa de Fuerza Popular se consolida en Lima Metropolitana y en el norte del país a diferencia de su rival de Juntos por el Perú en recientes sondeos. Los indecisos se han elevado y el blanco y nulo se ha reducido.
Por: Rodrigo Chillitupa Tantas
A poco más de una semana para que se celebre la segunda vuelta presidencial, el panorama electoral en el Perú mantiene una competencia cerrada pero con tendencias marcadas. Recientes sondeos de CPI y el Instituto de Estudios Peruanos (CPI) arrojan que Keiko Fujimori le saca una ventaja de entre tres a seis puntos porcentuales a Roberto Sánchez a pocos días del 7 de junio.
De acuerdo con el estudio de CPI, difundido en exclusiva por RPP, Fujimori alcanza un 32.5% de respaldo a nivel nacional frente al 29.1% de Sánchez, marcando una distancia de 3.4 puntos porcentuales. En este sondeo, los votos en blanco o viciados suman un 22.6%, mientras que los indecisos se sitúan en 13.4%.
Por su parte, la encuesta del IEP, publicada por La República, otorga a la lideresa del fujimorismo un 36% de las preferencias, registrando un crecimiento de seis puntos respecto a abril, en tanto que el exministro de Comercio Exterior y Turismo obtiene un 30% (dos puntos menos que el mes anterior).
La gran sorpresa en este reporte es el comportamiento de las opciones no definidas: el bolsón de indecisos se duplicó drásticamente, pasando de 13% a 26%, mientras que la intención de votar en blanco o nulo se desplomó de un 24% a apenas un 6%.
Sondeos de CPI e IEP marcan tendencias en la segunda vuelta.
Fragmentación del voto
Ambos estudios ratifican que el voto se encuentra fuertemente polarizado según criterios geográficos y socioeconómicos.
Keiko Fujimori consolida su favoritismo en Lima Metropolitana y el Callao, donde CPI le asigna un sólido 45.6% y el IEP un 51%. Asimismo, muestra un liderazgo claro en el norte y oriente del territorio nacional, captando un mayor respaldo en los sectores socioeconómicos altos (A/B y C) y entre los ciudadanos que se identifican ideológicamente con la derecha.
En la otra vereda, Roberto Sánchez cimenta su fuerza en el interior del país, particularmente en la macrozona centro y sur. Según los datos de CPI, el candidato de Juntos por el Perú alcanza un contundente 53.3% en la sierra centro-sur y un 42.8% en la costa sur.
El IEP añade que Sánchez predomina ampliamente en el ámbito rural (42% frente al 21% de Fujimori) y cuenta con un mayor arraigo en los sectores socioeconómicos D y E, captando principalmente el electorado que se autoidentifica con la izquierda.
El antivoto, factor clave
Un dato relevante analizado por los especialistas de CPI apunta a que el tradicional «antivoto» que históricamente complicó las campañas previas de Keiko Fujimori no se ha activado con la misma agresividad en este proceso electoral. A ello se sumaría, según los analistas, una corriente de decepción en un sector de la ciudadanía respecto a las gestiones pasadas de la izquierda radical.
A pesar de que el IEP reporta que un sólido 65% de la población ya tiene su voto completamente decidido y asegura que no lo cambiará, la alta volatilidad de los indecisos —que en algunas mediciones llega a representar más de una cuarta parte del padrón— deja abierta la moneda en el aire.
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