Conversamos con el fotógrafo inglés sobre sus raíces peruanas, la sangre azul que corre por sus venas, lo que inspira su fotografía, la industria de la moda y la experiencia de ser el encargado de tomar las fotos oficiales del compromiso y el matrimonio de la pareja del momento: el príncipe Harry y Meghan Markle.

Por Vania Dale Alvarado

La historia de Alexi Lubomirski parece salida de un cuento: de padre polaco-francés y madre peruano-inglesa, el príncipe nació en Inglaterra, vivió gran parte de su infancia en Botsuana y hoy radica en Nueva York. Sí, han leído bien: Alexi es un príncipe, y lo supo recién a los once años, cuando llegó a sus manos una carta de su padre dirigida a un extraño destinatario: His Serene Highness Prince Alexi Lubomirski. El pequeño Alexi estaba desconcertado. “Yo le pregunté a mi madre: ‘¿Qué es esto?’, y ella me dijo: ‘Ok, creo que tu padre ya quiere que lo sepas’. Y me contó”, relata Alexi.

“Estaba muy emocionado, hasta que ella me dijo: ‘Para que sepas, no tienes castillos, ni tierras ni dinero’. Así que, muy ingenuamente, le pregunté: ‘Si no tienes todas esas cosas, ¿cómo puedes ser un príncipe?’ A lo que ella contestó algo que se quedó conmigo para siempre: ‘Tienes que ser un príncipe en tu corazón y en tus acciones’”. Estas palabras resonaron en él y generaron que, en 2014, escribiera Princely Advice for a Happy Life, un libro dirigido a sus hijos con consejos para convertirse en príncipes de esta época; es decir, lecciones de cómo ser un mejor ser humano.

Las ganancias del libro fueron donadas en su totalidad a Concern, fundación que lucha contra la pobreza extrema a nivel mundial y de la que Alexi es embajador. Lo mismo ocurrió con su publicación
“Diverse Beauty”.

Ciudadano del mundo

Al regresar a su natal Inglaterra después de su estancia en Botsuana, Alexi decidió estudiar fotografía en la Universidad de Brighton, y, gracias a su coraje y persistencia, logró ser asistente de Mario Testino durante cuatro años. Y aunque prefirió no comentar respecto a las acusaciones de acoso sexual que pesan sobre Testino, Alexi siempre se ha referido con gratitud a la oportunidad que tuvo de trabajar con el peruano, ya que ese hecho lo ayudó a pavimentar el camino que recorre hoy en día, un camino que se remonta a su niñez en Botsuana, cuando su padrastro le regaló su primera cámara de fotos.

¿Cómo fue la experiencia de irte a vivir a Botsuana cuando tenías solo cinco años?

Mirando en retrospectiva, fue un capítulo surreal y de ensueño. Tengo muchos recuerdos vívidos de mi tiempo ahí. Los colores, el olor… ¡Tengo que volver! Recuerdo que no teníamos televisión, así que todo el día estaba jugando fuera de mi casa, haciendo hoyos en los termiteros y hormigueros, construyendo túneles ahí, junto con mis amigos. Una cosa interesante de mi infancia es que mi mamá decidió mandarme a un internado en Inglaterra, así que, en los tres meses de vacaciones, iba a París, a visitar a mi padre, y luego volaba a Botsuana.

Junto a su abuela materna, la piurana Vituca del Castillo.

Esos viajes fueron memorables. Recuerdo que había solo una película para un vuelo de doce horas y que, por alguna razón, siempre volaba en un gran avión casi vacío. Pasaba horas mirando a través de la ventana de esta ruta increíble, desde Europa, pasando por Marruecos y el desierto del Sahara, y luego por África central y la selva. Siempre me sentaba en el ala oeste del avión, así que cuando descendía veía el sol ponerse sobre África. Recuerdo mirar hacia abajo y no ver nada más que un hombre y su cabello, y pensaba: “¿Quién es esta persona? ¿De dónde viene? ¿Cómo es su vida?”. Mi imaginación realmente nació en esos aviones.

Por lo que me cuentas, no resulta una sorpresa que te hayas convertido en fotógrafo.

En mi tipo particular de fotografía tienes que usar mucho la imaginación, y eso definitivamente ayudó.

Alexi Lubomirski ha fotografiado a Jennifer Aniston en, por lo
menos, cinco oportunidades.

¿Cómo fue el viaje que realizaste a nuestro país y que, según cuentas, te hizo interesarte más seriamente en la fotografía? Porque sabemos que tienes este linaje real por parte de tu padre, pero ¿qué dirías que tienes de tus raíces peruanas?

Fue muy intenso, porque estás en un país en el que nunca has estado, sintiendo todas estas cosas que nunca antes has sentido, pero que se te hacen familiares, ¿entiendes? Cuando crecí en Botsuana me sentía como un outsider. En Inglaterra, aunque mi padrastro era inglés y yo estaba en un colegio inglés, nunca me sentí inglés, nunca me sentí en casa. Me encantan los ingleses, su sentido del humor, pero siempre había algo que faltaba.

Y recuerdo que cuando visité el Perú sentí como si toda una sección de mi vida tuviera sentido de repente: lo que heredé de mi madre, la pasión, el fuego de mi personalidad, la musicalidad, ¡el ritmo! Fue un viaje maravilloso. Y, por supuesto, llevé una cámara conmigo, ¡quería tomarle fotos a todo! Creo que ahí empezó mi interés por la fotografía documental y social. Cuando regresé de ese viaje, mi profesor vio mi trabajo y me dijo: “Creo que deberías intentar dedicarte a la fotografía, y te voy a ayudar”. Así empezó todo.

Testigo de un amor real

Sé que no puedes revelar ningún tipo de información sobre tu sesión de fotos con el príncipe Harry y Meghan Markle, pero déjame preguntarte lo siguiente: ¿cómo crees que has contribuido tú como fotógrafo a que estas imágenes se vean absolutamente naturales? Porque, al tener la cámara en frente y no ser un momento íntimo de a dos, sino de a tres, el resultado podría verse forzado…

Todo fotógrafo tiene un acercamiento diferente. El mío fue el de la confianza, quise que se sintieran confiados en que yo quería que ellos lucieran lo mejor que podían lucir. No soy uno de esos fotógrafos que quieren imponer su visión artística sobre sus retratados. Para mí, se trata de estar con ellos y permitirles ser ellos mismos. Y, honestamente, soy un tipo alegre, me gusta estar con gente y tomar una foto de eso (ríe).

Me he dado cuenta de eso. Vi tu programa web “Face to Face”, en que conversas con gente de la industria de la moda, y me parece que eres muy bueno leyendo a la gente y dejándola ser. En el capítulo en que entrevistas a Paul Cavaco (editor de moda) él habla sobre ser honesto y consecuente, y se pregunta: “Antes de ser un fotógrafo, tienes una vida. ¿No debería esa vida estar presente en tus fotos?”. ¿Cómo crees que se ha reflejado tu vida en tus fotos?

Regresando a lo que dije, soy una persona feliz. Mi vida siempre ha estado regida por mujeres latinas muy fuertes, confiadas y hermosas. Mi abuela peruana, Vituca del Castillo, que era campeona de natación en el Perú, ha sido una parte muy importante de mi vida, me cuidaba cuando era niño; luego están mi madre, obviamente; mi esposa, que es cubano-italiana, y es una gran inspiración para mí: es internacional, habla idiomas, es inteligente, apasionada, y creo que es muy hermosa; mi agente, Anne, es venezolano-francesa, y también es inteligente, apasionada y segura de sí misma.

Me he dado cuenta de que esos modelos femeninos han influido mucho en mi trabajo como fotógrafo. A muchos les gusta hacer fotos extremadamente sensuales, que bordean el límite de la cosificación de la mujer. Al comienzo de mi carrera, también hacía la “cosa sexy”, porque creía que eso era lo que se tenía que hacer, pero rápidamente me di cuenta de que la sensualidad no era la principal característica de las mujeres que me inspiraron. Por supuesto que eran hermosas, pero eran mucho más que eso. Así que quise mostrar a mujeres que representaran eso en mi fotografía.

Junto a Gigi Hadid, durante una sesión de fotos para una conocida marca de cosméticos.

Bajo esa misma filosofía es que nace el libro “Diverse Beauty”, ¿verdad?

Sí, en la industria de la moda hay un problema de diversidad, y yo quería hacer algo al respecto, porque me di cuenta de que cada vez que hacía una lista de chicas a las que quería fotografiar, los clientes se quedaban con las blancas. Sus comentarios siempre eran: “Nos encantan las otras chicas, pero son muy… (o étnicas o su cabello es muy loco o lo que sea)”. Y es frustrante porque, en mi trabajo, lo que yo trato de demostrar a las personas es que puedo tomar una foto inspiradora, aspiracional y de alta moda, y puedo
hacerla con cualquiera de estas chicas. Hay demasiados tipos de belleza, y es posible –aunque parezca ridículo tener que decirlo– tomar fotos increíbles con mujeres negras,
asiáticas, latinas, bajas o plus size como modelos.

Junto a Aline Weber, en Nueva York, durante una sesión de fotos
para “Allure”.

¿Crees que se está dando, de a pocos, un cambio en la industria?

Creo que el cambio tiene que darse. La gente está despertando, se está viendo forzada a hablar de ciertos temas que tienen que ver con el medio ambiente, el veganismo, la moda sostenible y la diversidad. Si no estás a la par con estos movimientos, vas a ser dejado atrás lentamente. Sin embargo, a pesar de todas estas conversaciones, muchas marcas o publicaciones de moda siguen haciendo los mismos tipos de fotos: de la mujer blanca rica, que vive en una mansión y usa pieles de animales. Yo amo mi trabajo, pero
la de la moda es la segunda industria que más contamina en el mundo.

Estos no son los ochenta ni los noventa, y nosotros no deberíamos estar trabajando en una industria que crece a expensas de otros. Siempre bromeo con que en esta industria nos encanta exigir cosas: un buen hotel, una gran locación, etcétera. Debemos empezar a usar ese poder de demanda para las cosas buenas: sesiones de fotos verdes, amigables con el medio ambiente; llevar botellas de metal y no de plástico, por ejemplo; empezar a preguntarle a la gente con la que trabajamos si es consciente con el medio ambiente y considerada con sus trabajadores. Tenemos que concientizarnos.

Nuevamente, en esa entrevista contigo, Paul Cavaco dijo que un fotógrafo de moda no hace arte, sino que presta un servicio. ¿Cómo ves tú tu trabajo?

Creo que la fotografía de moda es un tipo de arte, pero no del todo, porque si fuera 100% un arte, trabajaría bajo mis propias reglas y podría hacer lo que quisiera. Al final del día, en la fotografía de moda, te pagan por tu creatividad, por volcarla en algo que ellos necesitan vender. Es un arte comercial. Pero, nuevamente, aunque adoro mi trabajo,
cuando esté en mi lecho de muerte no estaré pensando en él, sino en mis hijos y mi familia. Cuando, seis años atrás, el doctor le dijo a mi padrastro, de la nada, que tenía tres semanas de vida, él aprovechó ese tiempo para estar con su familia.

Fue increíble, porque todos estuvimos en casa con él, juntos, y saber cuándo iba a pasar fue mucho mejor a que lo atropellara un auto. En esas semanas, pudo mirar en
retrospectiva su vida y me dijo: “Es gracioso, porque cuando sabes que vas a morir, todo lo que solía preocuparte en tu vida y que no vale la pena desaparece de pronto”.
Las únicas tres cosas verdaderamente importantes para él y que se llevaba consigo eran el hecho de haber pasado todo el tiempo posible con sus hijos, haber amado y haber sido amado, y haber ayudado a otros.

Beyoncé, en portada de “Harper’s Bazaar”, fotografiada por
Alexi Lubomirski.

Las básicas de Alexi Lubomirski

¿Cámara analógica o cámara digital?

Digital.

Alguien a quien te encantaría fotografiar.

A la reina de Inglaterra, a Oprah Winfrey, a Barack Obama y sus hijas o al Dalai Lama. A ese tipo de personajes.

Una persona que ya no esté entre nosotros y que te habría gustado fotografiar.

A mi abuelo polaco.

El momento más vergonzoso de tu carrera.

¡He tenido tantos! Probablemente, elegiría alguno de los que tuve en mis primeras dos semanas como asistente de Mario (Testino), creo que hice todas las cosas embarazosas entonces, porque estaba completamente fuera de mi elemento; pasé de ser un simple estudiante a, de pronto, viajar por el mundo y conocer a modelos y celebridades.

Lo que te hace sentir orgulloso. 

Mis hijos.

Lo primero que haces al llegar a casa después de un largo día de trabajo. 

Soy exigente conmigo mismo como padre. Sé que tengo una pequeña ventana de tiempo con mis hijos en la que ellos aún piensen que soy cool, porque cuando lleguen a los doce o trece, no van a querer verme, así que cuando no estoy viajando, hago todo con ellos: los levanto, los visto, los alimento, los llevo al colegio, los recojo, les leo libros y medito junto con ellos antes de dormir. Esa es mi vida.

Un talento secreto. 

Me gusta escribir poesía. Le escribo a mi esposa un poema por mes, porque cuando nos casamos me di cuenta de que me daba pena que la gente celebrara su amor solo una vez al año, y que prefería hacerlo más seguido. Así que los 8 de cada mes, le escribo un poema, le doy una rosa y le regalo una perla. La idea detrás de la perla es que es una manifestación física de nuestro amor. Ella las guarda en un cofre y puedes ver mes a mes cómo aumentan en cantidad. El problema ahora es que, como nos casamos hace nueve años, ¡son muchas perlas! Si tenemos una nieta, queremos regalarle un gran collar con estas perlas que representan el amor de sus abuelos.

¿Tienes planes de venir al Perú? 

Desde hace seis años venimos hablando de eso con mi familia, porque mi madre no ha vuelto desde que dejó el país, hace aproximadamente cuarenta años, así que definitivamente tenemos que tomar vacaciones e ir para allá.