Mayasuni, nacida de un padre shipibo y una madre británica hace cuarenta años, es, desde hace doce, archiduquesa de Austria debido a su matrimonio con el archiduque Philipp von Habsburg, descendiente del último emperador de ese país. En 2011 la pareja tuvo una hija, la también archiduquesa Amaya, quien tiene un fascinante linaje selvático y austriaco.

Por Débora Dongo-Soria S. 

Pese a que Simón Bolívar abolió los títulos nobiliarios en 1824, hoy en día, por diferentes motivos, aún hay ciudadanos peruanos que los ostentan. Por ejemplo, los condes Emmanuel e Isabel de Mauléon de Bruyéres; los condes Vittorio y Lucila Sassoli de Bianchi; Rosa Larco de la Fuente, condesa Potocka; las princesas Alexandra y Desirée von Preussen –bisnietas del kaiser Guillermo II, último emperador de Alemania–, y Alessandra de Osma, princesa de Hannover tras su matrimonio con el príncipe Christian a inicios de este año.

Quizás el caso más particular es el de Amaya von Habsburg, de siete años. Ella es archiduquesa de Austria y la única noble europea que lleva sangre shipiba por sus venas. Vive en el Reino Unido, junto a sus padres Mayasuni y Philipp. Su madre es hija de un shipibo que aún vive en la selva peruana, y su padre es el archiduque de Austria, descendiente de la casa de Habsburgo. Hace poco, Amaya visitó por primera vez la comunidad shipiba de Ucayali junto a su madre y a su abuela, Carolyn Heath, una antropóloga estudiosa de la selva peruana.

El archiduque de Austria, Philipp von Habsburg, sobrevivió a un incendio cuando era niño. En la foto, junto a su hija, la archiduquesa Amaya; y su esposa, la archiduquesa Mayasuni.

El archiduque de Austria, Philipp von Habsburg, sobrevivió a un incendio cuando era niño. En la foto, junto a su hija, la archiduquesa Amaya; y su esposa, la archiduquesa Mayasuni, en 2014.

“Sentí que un viaje familiar era necesario. Sentí que estaba tejiendo los complejos hilos de la vida. El regreso de mi madre a la selva peruana fue como si ella nunca se hubiese ido de ahí, y estar ahí conmigo y su nieta fue como crear una cadena de continuidad hacia la comunidad shipiba. Afortunadamente, la experiencia ha dejado una impresión positiva en mi hija Amaya para comprender y ver parte de su herencia, así como el trabajo del que su abuela fue pionera. Para mí fue un viaje de curación”, cuenta a COSAS la archiduquesa de Austria, Mayasuni von Habsburg.

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Las tres mujeres fueron calurosamente recibidas en el aeropuerto de Pucallpa por los miembros de la comunidad shipiba y fueron agasajadas con un banquete de patarashca.

Amigos de Carolyn Heath la reciben en el aeropuerto de Pucallpa. Ella está acompañada de su hija Mayasuni, la archiduquesa de Austria, y su nieta Amaya.

Amigas de la inglesa Carolyn Heath la reciben en el aeropuerto de Pucallpa. Ella está acompañada de su hija Mayasuni y su nieta Amaya, archiduquesas de Austria.

Carolyn Heath y las archiduquesas de Austria disfrutaron de un tradicional banquete de patarashka.

Carolyn Heath y las archiduquesas de Austria disfrutaron de un tradicional banquete de patarashka.

Además, la archiduquesa Amaya participó, junto a sus dos madrinas shipibas, en un ritual de nombramiento en el que le pintaron la cara con figuras geométricas y le pusieron el nombre shipibo Suysamenu, cuya traducción más cercana en español es “especial, elegante, brillante”.

La archiduquesa de Austria recibió el nombre shipibo Suysamenu, que significa “especial, elegante, brillante”.

La archiduquesa de Austria recibió el nombre shipibo Suysamenu, que significa “especial, elegante, brillante”.

Esta es la historia de cómo la archiduquesa Amaya llegó a tener un mestizaje tan especial, según relató a esta revista su madre Mayasuni.

Viaje a la selva

En 1974 Carolyn Heath, hoy madre de Mayasuni y abuela de Amaya, viajó desde su natal Devon, Inglaterra, al Perú. La inglesa se enamoró del país y de su gente, y lo que debió ser un corto viaje de vacaciones de tres meses se prolongó por más de diez años. En 1976, con el apoyo financiero de la organización internacional Hivos, Carolyn fundó el proyecto Maroti-Shobo, una tienda donde las mujeres shipibas podían vender sus artesanías. Carolyn ganaba apenas US$20 al mes, pero su pasión y compromiso con la selva peruana hicieron que no se regresara a su país. Ella consideraba que el proyecto era una oportunidad para que las shipibas mantuvieran viva su cultura y se sintieran orgullosas de su patrimonio.

Carolyn Heath y su nieta Amaya, archiduquesa de Austria, a las afueras de la tienda Maroti-Shobo de artesanías de la selva que ella ayudó a fundar hace más de treinta años.

Carolyn Heath y su nieta Amaya, archiduquesa de Austria, a las afueras de la tienda de artesanías Maroti-Shobo que ella ayudó a fundar hace más de treinta años.

Durante años, Carolyn viajó a lo largo y ancho de la selva peruana en búsqueda de las artesanías de mejor calidad. Gracias a ella, el trabajo artesanal de las mujeres shipibas llegó a países como Japón, Noruega, Estados Unidos y Reino Unido, e incluso a colecciones privadas como la de David Attenborough, un gran divulgador naturalista británico.

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“Entre los shipibos, Carolyn se sentía parte de una gran familia, se sentía como en casa. El Perú era su hogar espiritual. Ella siempre decía: ‘Fui conducida a los shipibos’. Fue el destino”, cuenta su hija Mayasuni.

Sin embargo, Sendero Luminoso puso un abrupto fin a la estadía de Carolyn en la selva. Cuando sus gemelos, nacidos en la Amazonía, Mayasuni y Charash tenían cuatro años, se mudaron a Lima. Ahí Carolyn también puso una tienda llamada Antisuyo –en referencia a la selva– financiada por Oxfam y la organización no gubernamental Cultural Survival. Pero el terrorismo también llegó a Lima, por lo que Carolyn y sus hijos tuvieron que abandonar definitivamente el país a mediados de la década de los ochenta. Con el corazón partido –como cuenta la propia archiduquesa Mayasuni– se fueron a Inglaterra, un país que ni ella ni su hermano gemelo conocían, mientras que Julio, su padre shipibo, se quedó en la selva.

Julio, el padre shipibo de Mayasuni, archiduquesa de Austria, en el río Ucayali.

Julio, el padre shipibo de Mayasuni, archiduquesa de Austria, en el río Ucayali.

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