Carlos Falcó y Fernández de Córdoba, marqués de Griñón y de Castel Moncayo y grande de España, acaba de morir. El Reino de Valencia ha perdido a uno de sus más conspicuos miembros.

Por Amadeo-Martín Rey y Cabieses (larazon.es)

Su padre era Manuel Falcó y Escandón, duque de Montellano, grande de España -como los son todos los duques- y su madre era Hilda Fernández de Córdoba y Mariátegui, marquesa de Mirabel, condesa de Santa Isabel, grande de España.

La actual duquesa de Montellano es Carla Falcó y Medina casada con Jaime Matossian y Osorio, hijo de la Condesa de la Torre, y sobrino del Duque de Alburquerque. En los ya lejanos cincuenta, cuando Don Juan Carlos, aún adolescente, vivía sus primeros años en España -no olvidemos que los Condes de Barcelona residían en el exilio en Estoril- los Duques de Montellano fueron de una enorme generosidad con el joven príncipe.

El Paseo de la Castellana ha perdido, fruto de la especulación, la ruina, la desidia y otras mil desgracias, muchos de los palacios que la adornaban. Uno de ellos era el de Montellano, diseñado por el arquitecto francés Samson y ejecutado por Juan Bautista Lázaro y Joaquín Saldaña. Ocupaba toda la manzana entre las calles de Jenner y Fortuny y los paseos del Cisne (Eduardo Dato) y de la Castellana.

Palacio de Montellano

Palacio de Montellano

Allí vivió Don Juan Carlos los nueve primeros meses del año 1955, los anteriores a su ingreso en la Academia Militar de Infantería. En el palacio había varios cuadros de Goya y allí estuvo durante un tiempo la Embajada de los Estados Unidos. Por su madre, Carlos descendía de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, duque de Santángelo, Terranova, Andría, Montalto y Sessa, virrey de Nápoles.

Doña Hilda era hija del senador del Reino Joaquín Fernández de Córdoba y Osma, duque de Arión y de Cánovas del Castillo, marqués de Mancera, Malpica, Povar, de la Puente y Sotomayor, conde de Santa Isabel y cinco veces grande de España. Por ahí heredó su primo hermano Gonzalo, duque de Arión, heredó el castillo de Malpica de Tajo, mientras que Carlos heredó la finca de Valdepusa, en Toledo, y el palacio y finca del Rincón de los que Carlos supo ser tan buen señor.

En el prólogo de su autobiografía “La buena vida”, escrito en octubre de 2016, el marqués de Griñón escribió que Cervantes dedicó la primera parte del Quijote a su antepasado el Duque de Béjar, cuyos ancestros construyeron y mejoraron su palacio de Mirabel. Este edificio, fundamental en la historia de Plasencia, llegó a la madre de Carlos a través de su tío el Duque de Bailén.

Carlos Falcó Marqués de Griñón (2)

Carlos Falcó y su hija Xandra Falco, marquesa de Mirabel.

Los Mirabel fueron dueños del Monasterio de Yuste, ahora de Patrimonio Nacional. Lo compraron al saber que, tras la desamortización, Napoleón III pensaba adquirirlo. Marquesa de Mirabel es precisamente su hija Alejandra (Xandra) Falcó y Girod. Ella y Manuel y Tamara Falcó, Duarte y Aldara sabrán mantener alto el pendón de este linaje originario en el Reino de Valencia y que ha perdido a uno de sus más conspicuos miembros.