A los veintiséis años, Marisol ya cuenta con experiencia como arquitecta de interiores. A la par, hace unos pocos meses decidió poner en marcha su otra pasión: la actuación. Toma la vida con calma y tiene clara su prioridad: experimentar con todas las cosas que la hacen feliz.

Fotos de Luna Sibadón

Marisol Cisneros

“De chiquita me la pasaba haciendo casitas de todo tipo”, nos cuenta Marisol. La vocación le viene de pequeña.

Tras terminar la secundaria en el colegio San Silvestre, Marisol se halló en un dilema. Había llegado el momento de elegir qué estudiar y todo le llamaba la atención. Pero esto no significaba, claro está, que no sintiera una inclinación vocacional por un campo en particular. “Siempre me han interesado muchas cosas, pero sobre todo las relacionadas con el arte”, nos comenta. Solo tenía un espíritu curioso, cualidad que la ha acompañado, y le ha ayudado también, en sus siguientes pasos.

Se decantó por la carrera de Arquitectura, pero, luego de un ciclo, vio que sus intereses iban por otro lado. “Me di cuenta de que la Arquitectura es más como el casco”, nos dice. Lo que a ella más le gusta son los detalles que se pueden introducir y las posibilidades de lo que se puede hacer dentro de ese casco. Así que se cambió a Arquitectura de Interiores. “Pienso que lo mío pasa más por vestir la arquitectura”, nos cuenta.

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Marisol se graduó entre los primeros puestos, magna cum laude, y se especializó en diseñar ambientes y muebles innovadores. “Doy la mayor importancia a crear sensaciones a través del diseño”, nos dice con el tono de quien conoce su oficio. Para ella es una desventaja que a muy pocas personas en Lima les interese apostar por lo inusual. “Se sigue siempre el patrón de lo que está de moda”, afirma. “Me gustaría poder llegar a cambiar ese prejuicio”.

De momento, acaba de concluir el diseño interior de Arnold’s, un nuevo restaurante en el malecón de la Costa Verde, que tiene una temática de los años cincuenta; y está trabajando en la remodelación de un lodge para mochileros cerca del Parque Kennedy.

A futuro, Marisol prefiere tomarse las cosas con calma. “Ahora estoy experimentando con todo lo que me gusta y me hace feliz, y viendo hacia dónde llego”. Está a punto de lanzar una línea de aretes y accesorios, y ha empezado a dedicarse a otra de las pasiones que la acompañan: la actuación.

Este año Marisol llevó un taller de teatro musical con Los Productores.

“Desde siempre me ha gustado ir al teatro; sobre todo, me llama la atención el espectáculo musical”, explica. “Cada vez que voy se me pone la piel de gallina, lloro de emoción, y me pican los pies por subir al escenario”. Este año Marisol llevó un taller de teatro musical con Los Productores. “Esos tres meses fueron increíbles, fue la mejor decisión que pude haber tomado”, dice emocionada.

Para cerrar el taller, los ‘graduados’ montaron una comedia musical: “Sister Act”. El personaje de Marisol fue masculino, “un matón” en sus palabras, lo que le dio la oportunidad de mostrar su versatilidad. “Luego de la obra me llegó una invitación para llevar el siguiente nivel del taller”, nos cuenta. “No a todos les llega esta invitación, así que estoy feliz de empezarlo dentro de un mes”.

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Tras su debut en las tablas ha tenido conversaciones para iniciar otros proyectos, pero prefiere no hablar de ellos para “no salarlos”. “Ahora estoy más feliz que nunca porque estoy viviendo lo que quiero vivir. Eso es lo esencial para mí”, concluye con una sonrisa.

Estilismo y dirección de arte: Alexandra Carcausto
Producción: Sara Vílchez
Asistencia de estilismo: Louis Möckler
Peinado y maquillaje: Olga Soncco
Agradecimientos: BTH Hotel, Zara, H&M, Forever 21