Alexandra Obradovich: en busca del equilibrio
Alexandra Obradovich rediseñó una casona de los años cincuenta para su familia. La propuesta refleja su estilo ecléctico y atemporal pero, también, la personalidad de sus hijos.
Alexandra Obradovich rediseñó una casona de los años cincuenta para su familia. La propuesta refleja su estilo ecléctico y atemporal pero, también, la personalidad de sus hijos.
Un departamento de grandes dimensiones fue intervenido por la interiorista Jessie D’Angelo desde los planos. Su idea era reorganizar la distribución, sacar partido de los notables espacios, y lograr una decoración que abrace y acoja a la familia que la habita.
Es difícil calificar el estilo de Vick Vanlian, el diseñador libanés de origen armenio que está empezando a aparecer en las revistas especializadas como uno de los nombres del momento. Su propio departamento en Beirut nos revela un espíritu ecléctico y fetichista que no le teme a la irreverencia ni al color.
Los diseñadores Amaro Casanova y Edward Venero comparten un departamento lleno de color y de arte, donde cada ambiente se va formando a partir de sus diferencias y gustos muy particulares.
A la restauración de la casona de 1923 del arquitecto polaco Ricardo de Jaxa Malachowski, realizada por Augusto de Cossio, siguió un interiorismo de búsqueda y mezcla, a cargo de Augusta Pastor. El resultado es un nuevo hotel boutique en Barranco con mucho que contar.
Empresa con influencia italiana, especialista en diseño de piezas únicas hechas en madera y conocidos por sus excelentes acabados en más de sus 800 estilos.
Una casa inmersa en el paisaje campestre de Pachacámac que sus ocupantes, el artista Salvador Velarde y la cantautora Carolina Viale, tratan de preservar. El espíritu creativo se impregna en la construcción original de Mario Lara y en la posterior ampliación hecha por Sofía Rodríguez Larraín.
Solo buscaban un lugar para pasar las vacaciones, Pero terminaron quedándose a vivir allí. Esta es la historia de un matrimonio holandés que, mientras vestía los muros encalados de una casa rural típica ibicenca, se enamoró de la luz del Mediterráneo.
Aldo Chaparro tiene casas en varias ciudades, y cada una de ellas responde a una necesidad emocional. La de Lima alberga un estudio de trabajo y también la nostalgia por la familia, los amigos y el país de nacimiento. Esté donde esté, necesita rodearse de su arte para vivir.
Armando Andrade interviene por primera vez un hogar ajeno. El encargo: renovar el espacio y hallar nuevas pistas en la importante colección de arte que guarda este departamento. El resultado habla sobre el estilo de vida de sus propietarios, y reflexiona sobre lo que necesita el coleccionista de arte de su espacio vital.